Queda otoño por encina de nuestras cabezas : Todas las hojas que no se ven por el barrio se
acumulan en el paseo que tenemos cerca de casa, junto al Manzanares. Parece que
el otoño, expulsado de otras zonas, se refugiara aquí en esta densidad de
colores y de hojas. Llevamos calzado especial y hemos hecho sándwiches para
comer. Mientras caminamos tengo la impresión de que hemos llegado ya tarde a este otoño. Daniel no
piensa lo mismo: al salir a un claro, una ráfaga de viento lanza las hojas de
un árbol y él trata de coger alguna al vuelo. Lo intenta varias veces hasta conseguirlo.
Salta con los brazos levantados y un baile de exclamaciones alrededor.
viernes, 31 de octubre de 2014
jueves, 30 de octubre de 2014
El escenario de la revelación
El escenario de la revelación : Al salir del McDonald´s recibo un mensaje de un
amigo recomendándome una exposición en la Casa Encendida. Acabo de comprar tres
hamburguesas con la receta gracias a la cual un cocinero de Topchef ganó un
concurso para probarlas sabiendo ya que, de entre los anuncios que exageran el
producto, el que han creado para éstas estará entre los primeros : han acercado
tanto la hamburguesa a la cámara y alejado tanto al cocinero que podría deducirse
que tiene unos veinte centímetros de altura. Todo en la hamburguesa está
cuidado, como si el objetivo final fuera el ojo, no el paladar. El autor que le
ha gustado se llama Jan Svankmajer. Su trabajo se reúne en “Metamorfosis”. Me
manda un link a sus diez mandamientos, que empiezo a leer ahí, de pie, con la
bolsa de las hamburguesas en una mano y el móvil en la otra, bajo la luz de
unas farolas que iluminan una pista de deporte en la que ahora no hay nadie. Éste es el escenario de la revelación. Me
gustan los diez, pero si tuviera que seleccionar uno, sería el sexto : “Cuanto
más profundo entres en una acción fantástica, más detallista debes ser” o el
tercero : “¡Nunca uses la violencia en un objeto! No cuentes tu historia a
través de él, sino la del objeto mismo.”
miércoles, 29 de octubre de 2014
Los principios de una pizarra vacía
Los principios de una pizarra vacía : En
la pizarra que anuncia los partidos televisados del bar se han borrado los
últimos pero todavía no se han escrito los próximos. Solo queda el título : Fútbol.
Una de las razones de este silencio podría ser el cansancio del dueño, que,
saturado, podría haberse convertido en un Bartleby del fútbol semejante a esos
escritores, presentados por Vila-Matas en su “Bartleby y compañía”, que un día
decidieron, por diversos motivos, dejar de escribir.
La pizarra vacía se convertiría así
en una declaración de principios. Tal vez desbordado por la cantidad de tiempo
dedicado al fútbol, o por su baja calidad, o por la sospecha de que lo mejor ya
se ha visto, o por el bajo nivel de sus críticos o comentaristas, o por la idea
de que el fútbol debería ser otra cosa, el responsable ha decidido presentar
una pizarra negra como el que entrega un folio en blanco a su editor.
En cualquier caso, una tregua, un
refugio en el que pedir un vino con la televisión apagada, la prensa deportiva
desterrada y un silencio en el que buscar urgentemente a alguien con el que
hablar sin prisa de las mil razones por las que convendría dar la espalda al
fútbol.
martes, 28 de octubre de 2014
En la órbita de una hamburguesa perfecta
En la órbita de una hamburguesa perfecta :
La hamburguesa que me trae la camarera tiene buena pinta. La miro como haría el
dueño de una agencia de alquiler con un coche recién entregado buscando algún
desperfecto. Tras el análisis, pasa de buena pinta a muy buena pinta. A veces
el día te trae sorpresas como ésta. Es una hamburguesa que está ahí para ser
observada, y a eso me dedico. En las mesas de al lado, los empleados de
Telefónica piden sus menús, se los comen, pagan, se marchan. La Tierra avanza
por la galaxia. En alguna parte se produce una mutación genética que dará
ventaja a su portador, lo que supondrá un paso más en la evolución. Una
profesora escribe en una pizarra el signo de la división frente a un grupo de alumnos
que lo copian por primera vez en sus cuadernos. Pájaros que emigran, pájaros
que terminan de emigrar. Un biólogo que descubre una nueva especie paseando por
un mercado exótico. La hamburguesa se va enfriando y por un momento pienso en
pedirle a la camarera otra hamburguesa imperfecta para comérmela y dejar ésta
así. Finalmente decido hacerle una fotografía para ver si el resultado
decepciona. Nada. Podría servir de imagen publicitaria si, puestos a ser
exigentes, no tuviera un trozo de lechuga que parece caído. Es algo mínimo,
pero agradezco esa excusa para darle el primer mordisco.
lunes, 27 de octubre de 2014
Las tallas del miedo
Las tallas del miedo : Daniel me enseña
la máscara con capucha que acaba de comprarse en los chinos de la esquina.
Todavía tiene el traje del año pasado, que se ha puesto y que le queda bien,
pero la idea de repetir disfraz no le gusta. Lo entiendo: sería como continuar
con la celebración del año pasado y quitarle a la de éste todo lo que pueda
tener de nueva. Y con diez años, lo nuevo está en todas partes, hay más sabores
por probar que los que se conocen. Después de mostrármela, quiere probársela
para ver el efecto. Le digo que no hace falta, que una máscara es una máscara.
Es solo un momento, dice. Y es al ver sus ojos por los dos orificios cuando esa
representación adulta de la muerte adquiere vida.
domingo, 26 de octubre de 2014
Un paseo por la superficie
Un paseo por la superficie : La madera que cubre una zona de la plaza está
levantada, como si alguien hubiese querido ver qué hay debajo. Poco
interesante: un perro que pasa al lado, con la larga correa que permite un
domingo por la mañana, no se fija en ella. Puede ser que yo mismo tampoco le
preste mucha atención y que si me agacho para hacer una fotografía a las
maderas, al perro despreocupado y al domingo sea por un tema estético que, además,
justifico al elegir el blanco y negro. Pero es bastante posible que sea esa
imagen la que me empuje, inconscientemente, a elegir en el puesto de libros del
Rastro “Incógnito”, de David Eagleman. Una obra sobre el cerebro en la que se
plantea, precisamente, que la idea de que la conciencia guía nuestro
comportamiento solo es una ilusión, un paseo por la superficie de lo que somos.
sábado, 25 de octubre de 2014
El común denominador blanco
El común denominador blanco : De pie delante de mí, levantando una cartulina blanca
para dar la bienvenida a los jugadores del Madrid mientras salen al campo, hay
un aficionado con el once de Bale y el nombre de Bale y otro con el siete de
Ronaldo y el nombre de Javi. Javi, Javi. Ponerse el propio nombre sobre ese
número es igual que pegarle una etiqueta de un Corsa a un Audi, como poner
encima de la cara de George Clooney una fotografía del DNI, como rellenar con
vino de cartón una botella de Arzuaga. Pero delante, visible o no, todos
llevamos el mismo escudo y si venimos aquí, además de parar ver cómo el Madrid
le mete un 3-1 al Barça con estilo, es para aprender a pasar por alto estas
cosas.
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