Mostrando entradas con la etiqueta Valladolid. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Valladolid. Mostrar todas las entradas

domingo, 31 de mayo de 2015

Según procedimiento



Según procedimiento : Ajeno a los espectáculos del festival de teatro callejero, un hombre mayor lee el periódico el domingo por la mañana en la calle, junto a una mesa con un café cortado. A las doce, en la Plaza Mayor, que está al lado, Vincent Warrin, acompañado por la música de un violonchelo, ha demostrado lo que se puede hacer con una bicicleta BMX en continuo movimiento a pesar de no tener cadena. Se podía ver cómo las gotas de sudor caían de su cara por el esfuerzo de que todo pareciera muy sencillo. Warrin nos ha contado cuál ha sido su historia con la bicicleta desde que empezó a ensayar con ella a los catorce años. En los cuarenta minutos que ha durado el espectáculo, la bicicleta ha adquirido personalidad, pasando por varios estados de humor, dominando y siendo dominada, sometiendo y siendo sometida. La narración ha sido tensa, como las cuerdas de un violonchelo, para que cada matiz provocara también una nota. El lector lo tenía a unos pocos metros, gratis, pero es de los que viven con el día de retraso de los periódicos.

domingo, 17 de mayo de 2015

Tal vez haya llegado el momento de cerrar el paraguas



Tal vez haya llegado el momento de cerrar el paraguas : En la Plaza de Martí y Monsó, en Valladolid, está la escultura “El eterno viajero”, de Eduardo Cuadrado. Es la figura de un hombre con gabardina que sostiene con la mano derecha un paraguas abierto mientras en la otra carga con la maleta de Willy Loman.

No hay forma de saber si este hombre, va camino de casa o ha salido de ella. Cualquiera que sea la opción, parece que ya nada es capaz de calmar ese agotamiento que transmite. De todo lo que hubo, ahora solo queda una determinación de bronce y la lección de que, haga el tiempo que haga, hay que llevar siempre un paraguas para protegerse.

Tal vez lo que presenciemos sea este eterno presente en el que acaba de decidir que va a dejar la maleta en el suelo, que es aquí donde acaba su viaje. Que después cerrará el paraguas. Que después buscará dónde tomarse un vino para darle tiempo a esa vida que lo esperaba ya en marcha a que vuelva a buscarlo aquí. Un vino, pues. Y en la barra los objetos que saca de los bolsillos y que ahora recibe con una mirada de curiosidad, como si fueran de otro.

sábado, 1 de octubre de 2011

Media hora en Valladolid

Apenas llevo media hora en Valladolid y ya tengo diez razones para que me guste esta ciudad. No son razones objetivas porque sólo llevo treinta minutos y es posible que treinta minutos después haya cambiado de opinión.

1-Veo el anuncio de un concierto de Wim Mertens en el Teatro Calderón el dieciséis de Noviembre al que no podré ir, pero no me importa. Me alegra saber que Wim Mertens sigue dando conciertos. Le cogí cariño desde que le vi en Cartagena, allá por el 92, en un teatro en el que había cucarachas por el suelo. A las cucarachas y a mí también nos gusta Wim Mertens

2-Paseo por soportales. También me gustan los soportales. Me aficioné a ellos en Bolonia, me los encontré en “El toldo rojo de Bolonia” de Berger y aquí están de nuevo.

3-Hay un sitio que se llama “Milvinos”. Te asomas y ves las botellas tumbadas sobre largos soportes de cristal. Parece la munición de la madre de todas las fiestas.

4-Aquí Ribera, claro, qué cojones de Rioja.

5-Cruzo el Pisuerga, algo que nunca he hecho antes. Creo que es bueno cruzar un río antes de entrar en una ciudad. Igual que lavarse las manos antes de comer. Lo prefiero a tener que cruzar la M-50, LA M-40 o LA M-30.

6-En un escaparate de Intimissimi se anuncia el súper push-up : Sin retoques, una talla más. A partir de ese momento, claro, me fijo para ver si es verdad.

7-En la Sala de Exposiciones de San Benito se presenta “Vietnam. 50 años. Fotografías de Larry Burrows”. Por tema de horario, tampoco podré ir a ver la exposición, pero no importa. Está ahí, que es lo que cuenta.

8-En la calle Santiago se mezclan los carteles de dos exposiciones : En una, “Cine, cine, cine!!!” se ve el traje negro que Rita Hayworth lució en Gilda, en otra, ”Primitivos : El siglo dorado de la pintura portuguesa. 1450-1550”, la figura de un santo de pie, delgado. Si las dos imágenes estuvieran en el mismo cartel y girara sobre sí mismo, verías al santo con el traje de Gilda. Esto lo aprendí el otro día con un juguetes del Mc Donald´s. En un lado de la cartulina había un loro, en el otro, una jaula vacía. Lo girabas y, cosas de la ciencia, el loro se mentía en la jaula.

9-Veo varias placas recordando la novela “El Hereje”, de Delibes. También tienen una estatua de Cervantes.

10-Hay una luna fina en el cielo, apenas un trazo, que queda muy bien sobre los tejados de las casas de la plaza mayor.

Además, es sábado por la noche, el mejor momento para llegar a cualquier sitio. Parece que la ciudad hubiera salido a darnos la bienvenida.