sábado, 14 de marzo de 2015

La gorra de Brian Johnson



La gorra de Brian Johnson : Cruzamos el mercado guiados por el que, entre otras frutas, suministra los fresones que se venden en muchos puestos. Y deben ser buenos porque todos le van saludando. ¡Eh!. El responde llevándose la mano a la gorra que lleva, parecida a la de Brian Johnson en los conciertos. Quedan unos pocos minutos para que cierren el mercado, que ha abierto unas horas en plenas fallas. Agradezco este paseo rápido porque aquí el sol parece calmarse iluminando esos objetos que pocos van a ver. Lejos de las fotografías, del olor a pólvora, del ruido de los petardos, de una muchedumbre agitada. Bueno, es aquí, nos dice el guía, levantad la vista, insiste. Mirad.

viernes, 13 de marzo de 2015

La resaca del oso



La resaca del oso : Ocho y cinco de la mañana. En uno de los cubos del carro del basurero hay un oso de peluche. No veo al basurero por la zona, así que es posible que esté en el bar el pulpo pintado en el cristal tomándose algo fuerte para aclarar el día mientras se desahoga con uno de esos habituales que acostumbran a beber despacio: recoger un oso de peluche no es la mejor forma de empezar el viernes. Tampoco me parece que lo sea para los niños que, de camino hacia el colegio, lo vean. Otra cosa que lamentar : no haberlo cogido para lanzarlo bien lejos. 

jueves, 12 de marzo de 2015

Sin el cebo del nombre, regresas vacío



Sin el cebo del nombre, regresas vacío : Este es el menú de hoy jueves : De primero se puede elegir entre sopa de pollo con fideos de soja y cebolleta, ensaladilla de garbanzos y cangrejo, crepe rellena de calabacín y carne, patatas estofadas con orejas, gazpacho con su guarnición o ensalada verde. De segundo, hay salteado de lomo con verduras y salsa agridulce, pescado al horno con patatas a lo pobre y pollo con hierbas empanado, patatas fritas y ensalada. También hay que pensárselo en el postre, con un milhojas de cabello de ángel y crema de vainilla, zumo de naranja natural, yogurt, flan, fruta, helado o café. 10,65 €, IVA incluido.

No sé qué pescado es el que me han servido. Mi madre me dice que es un jurel, que Arguiñano ha comentado que se ha pescado muchísimo y que las pescaderías están llenas. Así que un jurel. Si la transmisión del saber humano dependiera de mí, la siguiente generación recibiría una hoja como las de IKEA que en cinco pasos te enseñan a regar un tiesto.

Sé que todo lo que hablamos se me acabará olvidando. La mitad antes de que vuelva al trabajo. La mesa un poco coja. Los camareros filipinos. La pequeña botella con vino de la casa que me sirve para saber cómo está de verdad mi madre: si me pida que le sirva, es que no hay nada hoy que le duela. El sol afilándose en los cuchillos. La ordenada espera de las mesas. Pero esto del jurel no. Este momento en el que mi madre vuelve a hacer de madre nombrando las cosas delante de mí.

miércoles, 11 de marzo de 2015

La lucha energética



La lucha energética : El móvil tiene poca batería. Antes de irme a la cama voy a enchufarlo en la regleta del salón pero está completa con los dispositivos de los demás. Si no fuera tan tarde y no hubiera sido éste un día eminentemente adversativo, habría superado este último momento sin problemas. Pero ese pero me derrota. Tengo la sensación de que en cada enchufe de la casa va a haber un teléfono o una tableta o una consola o un Kindle. Admito que no soy digno de mi móvil, que coloco encima de la mesa, y me voy a la cama esperando que ésta no sea una de esas noches en las que uno de los mellizos ocupa mi cama por no poder dormirse en la suya.

martes, 10 de marzo de 2015

No hay imagen inocente



No hay imagen inocente : La chica del dibujo de la pared, con un jersey a rayas horizontales negras y amarillas, aparece girada, con el brazo izquierdo apoyado en su cadera, para ofrecer el perfil de su pálido rostro. Rodeado de imágenes que buscan mi atención, ésta la que la atrae porque su mensaje solo es “mira”, frente al “compra” que transmiten las demás.

De su ojo cerrado salen unas líneas de colores que caen rectas, sin seguir el contorno de su cuerpo, como tinta desperdiciada. Es interesante que la chica del jersey a rayas horizontales cierre los ojos mientras yo los mantengo abiertos. Parece haber buscado un momento para detenerse y descansar la vista hasta que toda la saturación de imágenes se disuelva en sus colores y caiga, vaciando así su mirada.

Esa podría ser la postura de alguien frente a un cuadro. Si me doy cuenta, la que tengo al fijarme en el propio dibujo.  

lunes, 9 de marzo de 2015

Y que el enviado pase de largo



Y que el enviado pase de largo : A primera hora puedo ver que casi todos los cierres metálicos de las tiendas están cubiertos por grafitis. Los dibujos no valen gran cosa: los artistas debieron dejar la inspiración para otros trabajos. Mejor así, porque, gracias a ese esfuerzo mínimo, el estilo parece el mismo en todos los casos, lo que iguala las tiendas. No se sabe cuál sigue abierta y cuál está definitivamente cerrada. No hay pistas exteriores. El optimista puede recorrer la calle pensando que pronto abrirán todas. El pesimista es posible que dé un rodeo. Ninguno estará aquí para descubrirlo dentro de un rato.

domingo, 8 de marzo de 2015

En el papel de médium



En el papel de médium : Me pregunto cuál habría sido mi relación con el Real Madrid de no haber nacido en una familia de madridistas. Quizás la clave se encuentre en esos momentos en los que miro el reloj en el Bernabéu esperando que se acabe el partido sin importarme el resultado. O en el mal humor con el que termino el día si el equipo pierde. Creo que me atrae el fútbol porque no dejo de buscar en él la respuesta definitiva a si me gusta o no me gusta.

En lo que acabo de decidirme, continúo con la tradición familiar. También me aficionaron a los libros y al cine y lo intentaron con la música clásica, así que lo del fútbol puede verse como parte de un lote más amplio. No hay que ponerse tan dramático. Y si en la tienda del Bernanéu Daniel me pide la equipación del Madrid, no voy a negarme diciéndole que, accediendo a su deseo, es posible que le haga un regalo o le traspase una carga. En todo caso, el que le responde que sí, sin dudarlo, es su abuelo, no su padre.