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lunes, 23 de mayo de 2011

Cuenta 140 : La pasta de dientes


Desde Octubre del año pasado, en El Cultural, el suplemento de El Mundo, Montero Glez conduce un concurso de microrrelatos. Cada semana se propone un tema con la condición de que las historias presentadas no sobrepasen los 140 caracteres y los lunes se publican las finalistas.

De las diez que escribo, mando las cuatro primeras. A la final pasa la cuarta.

1-Ahora usa una pastilla para mantener limpia la dentadura. Para conservar fresca la memoria, se frota las encías con pasta de dientes.

2- Cada uno prepara el combate de esa noche a su manera. Holyfield empieza a hacer sombras. Tyson, se cepilla los dientes.

3- Niños, atended. Cuanto menos os limpiéis los dientes, más probabilidades tendréis de terminar como yo : en la cama con la dentista.

4-Lo que pretendía ser un sabotaje, se convirtió en un éxito, y ahora es el ingrediente secreto del chef.

5-Como siempre se bloqueaba con la oferta de pastas de dientes del hiper, acababa imitando a su abuelo y compraba un bote de bicarbonato.

6-Para pintar aquellas sonrisas en los grandes carteles de la Gran Vía, el artista usaba pasta de dientes.

7-Tenía dientes pero no raíces : Le bastaba con colocar su pasta de dientes en el baño para que ese hotel fuera su nueva casa.

8-Seguía teniendo unos dientes brillante y protegidos a pesar de habérselos cepillados sólo una vez en su vida. Con silicona.

9-Su meticulosidad como restaurador sólo le permite limpiarse un diente cada día.

10-La mafia estaba ya tan asentada que una empresa local sacó un dentífrico que mantenía brillantes los dientes de oro.

lunes, 16 de mayo de 2011

Cuenta 140 : El teléfono


Desde Octubre del año pasado, en El Cultural, el suplemento de El Mundo, Montero Glez conduce un concurso de microrrelatos. Cada semana se propone un tema con la condición de que las historias presentadas no sobrepasen los 140 caracteres y los lunes se publican las finalistas.

De las diez que escribo, mando las dos primeras. A la final pasa la primera.

1- Seguía en su lenta caída. Ahora, por abusar de la raya, le cortaban la línea.

2-Para no delatarse, la madre tuvo que seguir con la descripción de sus pechos al reconocer la voz de su hijo.

3-Si el cliente era alguien mayor, la vidente usaba la bola de cristal. Si no, la cambiaba por su móvil.

4-A los pacientes con mayor ansiedad les permitían pasearse por las galerías con un teléfono de juguete por el que no dejaban de hablar.

5-Llamó al número anterior al suyo y contestó su hermano pequeño, al que no veía desde el final de la guerra.

6-Para que el inspector no removiera la mierda, cada vez que una de sus hijas cambiaba de móvil, él recibía un mensaje con el nuevo número.

7-Se fue a un sitio sin cobertura para escucharse a sí mismo.

8-Entendió lo de ayudar en un sentido muy amplio y todos los suicidas que llamaban al teléfono de la esperanza veían cumplido su deseo.

9-El árbitro salió a reconocer el campo. Su móvil, con el himno del equipo visitante, se escuchó en todo el estadio.

10-Su número estaba en la lápida para que la gente pudiera dejarle las condolencias en el contestador.

lunes, 9 de mayo de 2011

Cuenta 140 : El revólver


Desde Octubre del año pasado, en El Cultural, el suplemento de El Mundo, Montero Glez conduce un concurso de microrrelatos. Cada semana se propone un tema con la condición de que las historias presentadas no sobrepasen los 140 caracteres y los lunes se publican las finalistas.

De las diez que escribo, mando las cinco primeras. A la final pasa la cuarta.

1-Le llamaban para los encargos difíciles por su habilidad y su gusto por la lectura : sabía cómo poner el punto y final.

2-Conocían a la anciana, así que no hicieron caso del detector. Fue, con una sonrisa, el bolso pegado, a hablar de su pensión con el director.

3-Les fue metiendo sus ideas en la cabeza como quien carga un revólver. Desde fuera eran una tranquila familia blanca en un barrio de negros.

4-Estrenó el revólver con su psiquiatra. Ahora le tocaba al mundo adaptarse a él.

5-Consideraba cerrado el asunto cuando los familiares del muerto le devolvían las balas.

6-Ya tenía el revólver. Ahora sólo faltaba engrasarlo con un poco de odio.

7-Un tipo frío, con balas de hielo.

8-Todos los invitados a la boda celebraron el beso disparando. Casi todos, menos el de la amante despechada, fueron al aire.

9-Para matar el tiempo, hacía prácticas con un calendario.

10-Se cumplió el último deseo del artista : en una galería se expuso la pared con las manchas de sangre y, al lado, el revólver.

lunes, 2 de mayo de 2011

Cuenta 140 : El destornillador


Desde Octubre del año pasado, en El Cultural, el suplemento de El Mundo, Montero Glez conduce un concurso de microrrelatos. Cada semana se propone un tema con la condición de que las historias presentadas no sobrepasen los 140 caracteres y los lunes se publican las finalistas.

De las diez que escribo, mando las cinco primeras. A la final pasa la segunda.

1-No hay mujeres de hierro, solo destornilladores inapropiados.

2-Era el anarquista más paciente. Cada día aflojaba un tornillo en algún edificio público.

3-De repente una mañana olvidaba el accidente. Cogía el destornillador y se ponía de nuevo a construir una cuna.

4-Cuatro ancianas de negro escuchaban al cura bendecir a los carpinteros, ajeno a ese destornillador que caía desde el andamio de la capilla.

5-Usaba la sombra del destornillador para ajustar la cara oculta de los objetos.

6-Después de beberse el tercero descubrías que le faltaba un tornillo.

7-Para que supiera lo que era la vida, su padre el dio un destornillador y varios clavos.

8-A esto se reduce todo : una ranura en la que encajar.

9-Con cada tornillo que el electricista apretaba con fuerza, encontraba una razón para dejar a su marido, incapaz de cambiarle una bombilla.

10-Terminaba la faena con el destornillador metiendo un clavo : el de la factura.

lunes, 25 de abril de 2011

Cuenta 140 : La bandeja


Desde Octubre del año pasado, en El Cultural, el suplemento de El Mundo, Montero Glez conduce un concurso de microrrelatos. Cada semana se propone un tema con la condición de que las historias presentadas no sobrepasen los 140 caracteres y los lunes se publican las finalistas.

De las diez que escribo, mando las siete primeras. A la final pasa la segunda.

1- Al fin le habían descubierto. En la bandeja que había pasado el monaguillo, entre monedas y un billete arrugado, había unas criadillas.

2-Cuando las hojas cubrían la bandeja, el mayordomo entraba con ella en la mansión y anunciaba la llegada del otoño.

3-Pegamento en barra, celo, tijeras de plástico. El cirujano, por temas presupuestarios, vaciaba en su bandeja el plumier de su hija.

4-Los revolucionarios le entregaron un cuchillo al lacayo del palacio que les recibió. Al rato, lo devolvió en una bandeja, ensangrentado

5-La cenicienta recogía en una bandeja los platos sucios del Vips. Ya sabía que los que la esperaban a partir de las doce no eran príncipes.

6-Se imaginaba como Blancanieves, pero tenía que aceptar que la rutina de ese bar de Sol la había convertido en esa bruja que veía reflejada

7-Cruzó Madrid en metro para merendar con su abuela. Algún lobo silbó. Ya en su cuarto, antes de despertarla, vio el bote vacío en la bandeja.

8-Sólo pagaba las facturas que reclamaban hombres. El resto las dejaba en la bandeja por el placer de escuchar esas tensas voces femeninas.

9-Mi padre nos animaba a dibujar en los sobres de las facturas de la bandeja. Un día desapareció, pero las facturas siguieron llegando

10-Tenía pasión por todo tipo de volantes. El destino se había quedado con el detalle: había acabado con una bandeja redonda en las manos.

lunes, 18 de abril de 2011

Cuenta 140 : La chimenea


Desde Octubre del año pasado, en El Cultural, el suplemento de El Mundo, Montero Glez conduce un concurso de microrrelatos. Cada semana se propone un tema con la condición de que las historias presentadas no sobrepasen los 140 caracteres y los lunes se publican las finalistas.

De las diez que escribo, mando las siete primeras. A la final pasa la tercera.

1-Hundieron la chimenea de la fábrica cerrada y la convirtieron en un pozo en el que la gente lanza monedas para pedir trabajo

2-No podía haber mejor pista. Aquella fábrica sólo vendía humo.

3-Aquella chimenea se convirtió en el nuevo faro para todos los pescadores que se quedaron sin trabajo.

4-Tras una noche de tascas, le costaba andar por las calles: "¡Mi cagoentó lo que chi menea!"

5-Cansados de la rutina, los renos convencieron a un Papa Noel desorientado por el alcohol de que ese pozo era una chimenea bajita.

6-En los buenos tiempos del XIX, un capitalista podía recorrer Europa saltando de chimenea en chimenea.

7-¡Tantos domingos jugando a la sombra de la chimenea de la central y ya no llevamos la merienda! Mi madre y yo cazamos moscas con la lengua.

8-Quemó la colección de su padre por autores, fotografiando el humo que salía por la chimenea. La serie se exhibe en la Biblioteca Nacional.

9-Las golondrinas que anidaban en la chimeneas mantenían vivo ese pueblo abandonado.

10.Eso era para él la inspiración : una lagartija subiendo rápidamente por una chimenea.

lunes, 11 de abril de 2011

Cuenta 140 : La sombra


Desde Octubre del año pasado, en El Cultural, el suplemento de El Mundo, Montero Glez conduce un concurso de microrrelatos. Cada semana se propone un tema con la condición de que las historias presentadas no sobrepasen los 140 caracteres y los lunes se publican las finalistas.

De las diez que escribo, mando las nueve primeras. A la final pasa la séptima.

1-Mujer elegante y misteriosa, a la derecha tenía el armario de sus vestidos, a la izquierda, el de las sombras.

2-Con cincuenta años y una fortuna gastada en psicólogos, su sombra infantil seguía sin crecer.

3-Sólo su sombra era mas fría que ella.

4-En la marcha hacia el frente, las sombras de los soldados se iban despidiendo de todo aquello en lo que se posaban

5-En un segundo esquivé la bala cuya sombra acabó con la mía, dejándome vivo pero incompleto.

6-Animados por ese ruido desconocido, los niños de la aldea perseguían con palos las sombras de los bombarderos.

7-Vivía sin prisas. Sentado en el banco de la plaza, cuando su sombra alcanzaba la taberna se levantaba para el primer vino.

8-La vi por la calle, pero no la encontré a la altura de la película que, de noche, proyectaba en su cortina y yo terminaba en mi cama.

9-Durante meses, el sol fue lo único que regó los campos en una extraña cosecha : sólo las sombras de los árboles dieron frutos.

10-El Emperador eligió para la misión suicida a aquellos pilotos que habían logrado desprenderse de su sombra.

lunes, 4 de abril de 2011

Cuenta 140 : La gata

Desde Octubre del año pasado, en El Cultural, el suplemento de El Mundo, Montero Glez conduce un concurso de microrrelatos. Cada semana se propone un tema con la condición de que las historias presentadas no sobrepasen los 140 caracteres y los lunes se publican las finalistas.

De las diez que escribo, mando las seis primeras. A la final pasa la segunda.

1-Aunque sabían que uno de ellos no volvería, los ratones hacían cola para acariciar los colmillos de la gata.

2-Yo la quería por ese aire de gata joven. Ella me dejó por mis vicios de perro viejo.

3-Lentamente lamía la gata el reflejo de la luna en el agua.

4-Llevaba tantos palos en mi vida, que me compré una gata negra para que los siguientes, por lo menos, estuvieran justificados.

5-Se me resistía su nombre hasta que comenzó a caminar por mi teclado, como si hubiera olido la sangre del asesinato. La gata Christie.

6-La gata de la Madame reconocía ya a los clientes habituales. Saltaba desde el piano y les guiaba lentamente hasta la habitación apropiada.

7-Desde la noche que atropellé a una gata, los maullidos de sus crías no me dejan dormir. En la tienda pido un perro, cualquiera, agresivo.

8-La gata se veía toda la leche. Después se ponía de pie y contaba los billetes que le daba.

9-Aunque estaban muertos de hambre, ninguno se atrevió a disparar contra esa gata negra que cruzaba el campo cubierto de nieve.

10-Cuanto más afiladas sus uñas, más seductor su ronroneo.

lunes, 28 de marzo de 2011

Cuenta 140 : El tenedor

Desde Octubre del año pasado, en El Cultural, el suplemento de El Mundo, Montero Glez conduce un concurso de microrrelatos. Cada semana se propone un tema con la condición de que las historias presentadas no sobrepasen los 140 caracteres y los lunes se publican las finalistas.

Mando las diez que escribo. A la final pasa la última.

1-Pasaba el día revisando tenedores en una fábrica. Al llegar a casa cenaba con palillos viendo documentales de lugares exóticos.

2-El cocinero enamorado perdía la cabeza. Enre fogones, iba doblando las púas : me quiere, no me quiere, me quiere...

3-La embajadora habló al final : tras remover el café, se metió la pequeña cuchara en la boca y de sus labios salió un tenedor.

4-Tras el divorcio, fui unos días a casa de mis padres. En el cajón de los cubiertos conservaban un tenedor de plástico de cuando era pequeño.

5-Tras el sermón sobre el maná, los fieles miraban al cielo con un tenedor en el bolsillo y una tensa fe que nacía del estómago vacío

6-Refinado cirujano y gourmet, siempre encontraba un momento en la operación para sacar un pequeño tenedor y llevarse un trozo a la boca.

7-El crítico fue muy sutil. A cada lado del plato colocó un tenedor de perfil, como una fina interrogación metálica, y se marchó..

8-Eran buenos jugadores pero con pocas luces, así que en vez de montar el tridente les pedía que hicieran el tenedor.

9-Llevaba tanto tiempo con la bola en la boca y el trozo frío de carne en el tenedor, que el reloj de la cocina finalmente se paró.

10-Con esas pestañas como púas, era normal que su mirada se te hundiera en la carne.

lunes, 21 de marzo de 2011

Cuenta 140 : La jaula

Desde Octubre del año pasado, en El Cultural, el suplemento de El Mundo, Montero Glez conduce un concurso de microrrelatos. Cada semana se propone un tema con la condición de que las historias presentadas no sobrepasen los 140 caracteres y los lunes se publican las finalistas.

De las diez que escribo, mando las seis primeras. A la final pasa la cuarta.

1-Mantuvo a los leones varios días sin comer para que todos recordaran aquella función.

2-La luz filtrada marcaba finas franjas negras en las paredes. Supo lo que eso quería decir, pero eligió quedarse junto a ella.

3-Era el zoo perfecto para los nostálgicos : cada jaula estaba dedicada a una especie ya extinguida.

4-Para que la muerte no rondara la casa del anciano, en la jaula sólo tenía pájaros disecados.

5-Viendo que los de la ciudad no pasaban hambre, los pájaros del campo comenzaron a usar las ramas para construirse jaulas de madera.

6-En el diccionario las palabras viven en la jaula de su definición.

7-No había rehabilitación posible. Ya desde bebé se había acostumbrado a ver la vida a través de unos barrotes.

8-Sabía mucho de pájaros : Los metía en la jaula, le daba sólo alpiste y gracias a sus cuidados acababan firmando cualquier confesión.

9-Fue sincero con su nieto. ¡Claro que le gustaban los pájaros!. De joven, con los dientes más fuertes, había disfrutado mucho de ellos.

10-Perdidas las ganas de jugar, sentía los noventa minutos como una condena.

lunes, 14 de marzo de 2011

Cuenta 140 : El termómetro

Desde Octubre del año pasado, en El Cultural, el suplemento de El Mundo, Montero Glez conduce un concurso de microrrelatos. Cada semana se propone un tema con la condición de que las historias presentadas no sobrepasen los 140 caracteres y los lunes se publican las finalistas.

De los diez que escribo, mando los ocho primeras. A la final pasa el sexto.

1-Frente a la farmacia, los termómetros reaccionaron como si marcaran los decibelios de un tema de ACDC. Ella apretó el paso, satisfecha.

2-Antes de decidirse le ponía un termómetro. Cuanto más alto era el nivel marcado, con más confianza empezaba la lectura del libro.

3-El disfraz hacía de ella la enfermera más solicitada por la eficacia con la que vaciaba los termómetros de mercurio blanco.

4-Cegado por la capucha, escuchó a la voz que le hacía las preguntas sugerir al que anunciaba las descargas que probaran con el termómetro.

5-Preocupado por la salud de sus ciudadanos, el Gobierno limitó el tope de los termómetros a 37º.

6-Ya ni se quitaba la bata blanca : iba al bar, pedía una copa y la removía con el termómetro.

7-Varias veces se lo habrían tragado las olas de mercurio de no haberle agarrado su madre la mano durante toda la noche.

8-La adivina, como resultado de su trabajo anterior, leía el futuro en un termómetro.

9-La nive cubrió todo e barrio menos el termómetro que marcaba los 42º

10-El termómetro de la marquesina medía la temperatura exterior, a modelo e lencería del anuncio de debajo, a interior.

martes, 8 de marzo de 2011

"Pólvora negra", de Montero Glez

Me termino “Pólvora negra”, de Montero Glez. El libro no me ha gustado tanto como otros suyos; pero Montero, sí. ¿Cómo no me va a gustar alguien que escribe

“Con los muslos pegados y el esmalte del placer en la guerra de sus ojos, Nora Folk le dedicó una sonrisa húmeda, de esas que nunca secan la memoria” (Página 152) ?

Con frases así, a Montero le digo que sí, mientras niego con la cabeza al pensar en el libro. El libro recibió un premio que tal vez comenzó como una recomendación “cubre con tu estilo todos estos libros sobre el atentado a Alfonso XIII a ver si la gente se sirve un trozo de la historia de España”. Quizás no fuera así, pero, mientras leo, tengo la impresión de que la historia le ha venido a Montero de fuera y que la obligación de serle fiel impide que el resultado sea mejor.

Una paletada de estilo, otra de Historia, una de estilo, otra de Historia

O, lo que es lo mismo, me gusta, no me gusta, me gusta, no me gusta. Así que mi opinión sobre el libro depende del momento en el que se me lo pregunte, como en la vida misma : hay días que quieres a tu pareja y días que no, hay días que quieres a tu madre y días que no, hay días que te quieres a ti mismo y días que no.

Si me pillan pisando la frase del esmalte del placer diré que sí. Hay muchas más en las que digo que sí :

“Y sigue diciéndole cosas con una voz que parece arrastrada por un camino de tierra” (Página 9)

“La historia del Mateo, el anarquista, se estaba bebiendo a tragos por las tabernas de Madrid. Era joven, con pintas de escritor, y venía de Barcelona. Traía un drama, aún sin escribir, en el fondo de su maleta” (Página 53)

“Al igual que todo hijo de vecino, el teniente Bletrán se conocía al dedillo el árbol ginecológico de la mayoría de os invitados. En esos momentos acababa de entrar la Chata con el grotesco temblor de sus mantecas. Portaba el abanico en ristre y daba órdenes a lo largo y ancho del templo. Tenía más de cincuenta años y, desde siempre, había aparentado ser lo que era ahora, una mujer fondona y con la fatiga prendida al pecho. Cuanto más descansaba, más cansada se sentía” (Página 62)

“Su corazón es una bomba de relojería que descuenta segundos en cada latido” (Página 64)

“Una introducción crujiente de pomposidad” (Página 82)

“El Cojo, con arrugas de astucia en el marco de los ojos, le dijo que sí” (Pág 139)

“Cabía la posibilidad de que, entre el gentío, apareciese de pronto un chiquillo cargado de mocos y hambre, entrenado para apretar el gatillo” (Pág 148)

“El Mateo abrió la boca, como si de golpe y porrazo hubiese comprendido que todo aquel caos encubría un orden interno; una línea tan recta como la soga del ahorcado” (Pág 177)

“El sombrero como una caricia de fieltro entre los dedos” (Página 276)

Creo que al estilo del Montero le sienta mejor bailar sin seguir los pasos que marca en el suelo la Historia. Al torpe, esa guía le viene bien, porque le ofrece personajes, escenarios y trama, pero con Montero eso parece quitarle más que lo que añade. Montero es de los de crear personajes y dejar que ellos con la nariz o con otras partes de su cuerpo olfateen la historia, no al revés

Ese teniente Beltrán, por ejemplo, mellizo del Diablo, con sus dientes como puñales, sus ojos de plomo, sus mano de anillos, sus habanos amenazantes y sus escupitajos sobre todo y sobre todos, habría dado mucho más de sí en otro ambiente. Encerrarle en una acción tan limitada es como poner a nadar a un tiburón en una piscina hinchable.

Dicho lo anterior, hay que destacar que queda al final el sabor de la mezcla de sudor, sangre, carne y violencia de un Madrid que, visto desde el sofá de un Starbucks, está más lejano de lo que señala el calendario. Un Madrid en el que parecía darse una vida más incierta, limitada y dura, sí, pero más densa que la que ahora, limpia y aguada, nos ofrecen. Y eso, sí, es una medalla más que el Glez se puede colgar en el pecho, no se nos vaya a molestar.

lunes, 7 de marzo de 2011

Cuenta 140 : La cigüeña

Desde Octubre del año pasado, en El Cultural, el suplemento de El Mundo, Montero Glez conduce un concurso de microrrelatos. Cada semana se propone un tema con la condición de que las historias presentadas no sobrepasen los 140 caracteres y los lunes se publican las finalistas.

De las diez que escribo, mando los ocho primeras. A la final pasa la séptima.

1-Molesto por volver sin caza, le pegó un tiro a una cigüeña. No se había apagado el eco cuando su mujer, embarazada, tropezó en la escalera.

2-Cansada de escuchar su propio eco, la cigüeña no volvió a ese pueblo abandonado.

3-Con la nueva camada de su perra intuyó que la cigüeña prefería a los animales de cuatro patas. Esa noche probaron con una nueva postura.

4- Desesperados por la sequía, mataban a las cigüeñas que llegaban de Europa y, a cambio, enviaban a sus hijos

5-Algunas cigüeñas regresaron distintas de su emigración a África : en vez de anidar en los campanarios, se estrellaban contra ellos.

6-El accidente de un camión cubrió la autopista de bebés de juguete. Algunos fueron adoptados por parejas ya sin esperanza.

7-Ella, tumbada en la cama, deslizaba un dedo sobre su vientre imitando los movimientos de las cigüeñas por la ventana. El, ajeno, dormía.

8-La más anciana fue la única que se ofreció a llevar la cría del cocodrilo.

9-Con su vuelo tranquilo, la cigüeña amasaba la lenta tarde del domingo.

10-Escuchó de nuevo a la cigüeña y calculó los meses que había estado fuera : Nadie se va a creer lo de esta siesta, se dijo.

martes, 1 de marzo de 2011

Cuenta 140 : La caña

Desde Octubre del año pasado, en El Cultural, el suplemento de El Mundo, Montero Glez conduce un concurso de microrrelatos. Cada semana se propone un tema con la condición de que las historias presentadas no sobrepasen los 140 caracteres y los lunes se publican las finalistas.

De las diez que escribo, mando los cinco primeras. A la final pasa la segunda.

1-En la cervecería, el poli bueno le ofreció unas cañas; el malo, unas tapas con sus huevos.

2-Su caña, junto a los rifles, marcaba el fin de una tradición familiar

3-Mi bar favorito: sucio, mal iluminado, de tapas rancias, fotos del Caudillo, viejos serios y cañas mal tiradas. Y ella, detrás de la barra.

4-Sentado día tras día frente al ordenador, no dejaba de sentir el anzuelo en su tripa, aunque juraba que nunca había visto la caña.

5-Insistió en pedirse una Zero. La evidencia se impuso al deseo y cuando me terminé mi caña, ella ya se había vuelto invisible.

6-Despechado por amor, el lenguado esperó a que pasara ella por delante para tragarse el anzuelo.

7-Se encontró de noche una caña en la playa. Notó que un gran pez había picado. Tiró del sedal, emocionado, y la dejó ahí para el siguiente.

8-Se me calienta la caña mientras se enfría tu recuerdo.

9-Cuando te veía completamente borracho, el camarero se inventaba una vida perfecta para ti.

10-Su padre le obligó a salir a pescar mientras sus amigos ligaban en la playa. Al primer intento, su anzuelo se enganchó al bañador de ella

lunes, 21 de febrero de 2011

Cuenta 140 : El bisturí

Desde Octubre del año pasado, en El Cultural, el suplemento de El Mundo, Montero Glez conduce un concurso de microrrelatos. Cada semana se propone un tema con la condición de que las historias presentadas no sobrepasen los 140 caracteres y los lunes se publican las finalistas.

De las diez que escribo, mando los ocho primeros. A la final esta vez no pasa ninguno.

1-La única parte de su cuerpo que no había tocado un bisturí, la atravesó una navaja una noche de mala suerte.

2-Frente al espejo no veía ningún corte, pero no dejaba de beber para cicatrizarse por dentro.

3-Era la forma de querer de un cirujano. Más pronto o más tarde acababa cortando por lo sano.

4- La bala había acertado en la diana que el capo tenía tatuada en el pecho. Amante de las buenas historias, el médico no hizo la autopsia.

5-“Quiero los piropos más sucios”, fue la única petición de la condesa antes de la operación.

6-Siguió las marcas de la piel como si fuera el mapa de un pirata : debajo de las equis escondió dos buenos cofres.

7-Para no olvidar cómo le había pagado su padre los estudios, se hizo un bisturí con mango de madera que se doblaba por la mitad.

8-A su manera, seguía la tradición de sus antepasados de Sierra Morena : ellos cobraban por no hacer la operación, él por hacerla.

9-Incapaz de controlar nueva cilindrada de su cuerpo, se estrellaba con los hombres que menos la convenían.

10-Operó a su mujer para quitarle años y funcionó. Le dejó por un hombre veinte años más joven.

lunes, 14 de febrero de 2011

Cuenta 140 : San Valentín

Desde Octubre del año pasado, en El Cultural, el suplemento de El Mundo, Montero Glez conduce un concurso de microrrelatos. Cada semana se propone un tema con la condición de que las historias presentadas no sobrepasen los 140 caracteres y los lunes se publican las finalistas.

De las diez que escribo, mando las siete primeras. A la final pasa la número cinco.

1-La mirada se le iba detrás de las camareras del restaurante, así que decidió dejar el anillo de pedida en el bolsillo.

2-Tatuaba muchos corazones en San Valentín. Sabía que algunos volverían a que les completara el dibujo con dos tibias cruzadas.

3-Firmaron los papeles del divorcio por la mañana para celebrarlo por la noche, follando como desconocidos.

4-En el muro escribió "Gracias por tu amor, Ana", y firmó. Por la noche habían añadido su firma casi todos los hombres del pueblo.

5-Seguían celebrando juntos ese día en el campo. Él extendía el mantel sobre el césped, disponía la comida y limpiaba la lápida de ella.

6-Aquel año, por fin, le llevó un regalo. La amante era alérgica a la plata.

7-La jefa vio el ramo de rosas que le habían mandado a su secretaria. "Hoy te voy a tener currando hasta medianoche", pensó al felicitarla.

8-En ese día, el Club de Divorciados organizaba de casa para acabar con todo lo que volara.

9-Se conocieron en un velatorio. Cuando los músicos se acercaron, él les pidió una marcha fúnebre.

10-Cumplió la tradición a medias : le entregó una caja de bombones, con forma de corazón, vacia.

lunes, 7 de febrero de 2011

Cuenta 140 : La peluquería

Desde Octubre del año pasado, en El Cultural, el suplemento de El Mundo, Montero Glez conduce un concurso de microrrelatos. Cada semana se propone un tema con la condición de que las historias presentadas no sobrepasen los 140 caracteres y los lunes se publican las finalistas.

De las diez que escribo, mando las siete primeras. A la final pasa la número cinco.

1-Se corrió el rumor por Nápoles y los chavales invadieron la peluquería para llevarse pelos de Diego. El dueño ni afirmaba ni negaba.

2-Tan acostumbrado estaba, que no se comía una sopa si no veía un pelo en ella.

3-A nadie del FBI se le ocurrió controlar al barbero del presidente.

4- Guardaba el pelo que les cortaba de jóvenes para las pelucas que les vendería de mayores.

5-Sus clientes más difíciles eran los calvos. Sorpréndeme, le pedían.

6-En el entierro, el que más lloró fue el peluquero, al que su padre primero llamaba por su mote y más tarde por su nombre.

7-La afición secreta del peluquero era su circo de piojos.

8-Ella era la Dalila del rótulo. Sus clientes, viejos y con poco pelo, recordaban al sentir sus manos, algo de la fuerza que tuvieron.

9-En cinco años no cambió las revistas. A sus clientas, de vidas vacías, les gustaba ver cómo de muchas de esas famosas ya no se decía nada.

10-El peluquero hablaba de las amantes que había tenido y todos ganaban : los hombres salían afeitados y sus mujeres terminaban despeinadas.

lunes, 31 de enero de 2011

Cuenta 140 : La estufa

Desde Octubre del año pasado, en El Cultural, el suplemento de El Mundo, Montero Glez conduce un concurso de microrrelatos. Cada semana se propone un tema con la condición de que las historias presentadas no sobrepasen los 140 caracteres y los lunes se publican las finalistas.

De las diez que escribo, mando las siete primeras. A la final pasa la del comisario, un homenaje, claro, a Maigret.

1-El comisario mantuvo la estufa al máximo durante el interrogatorio sin palabras. Le bastó con una cerveza fresca para obtener la confesión

2-Esa estufa junto a la cama era una advertencia. Ella también te sacaba todo el calor que podía antes de convertirte en ceniza

3-En el cielo pronto descubrían que calentaba más la estufa con un buen pecado de carne que un millón de sus virtudes

4-Aquellos Reyes Magos no eran muy profesionales. Según recibían las cartas de los niños, las tiraban a la estufa que tenían al lado

5-En el Rastro encontró los objetos de la casa que sus hijos habían malvendido. Algo debió notar el gitano porque no discutió por la estufa

6-Obedeciendo al cura, me uní al rezo por el alma de mi padre. Ellos se fijaban en el rosario de sus manos. Yo, en el fuego de la estufa.

7-En el pueblo apagaron las luces por miedo a la aviación. Les delató el fulgor rojo que salía de la casa del cura, tan reacio a lo nuevo.

8-Hizo mil fotos de una estufa para la exposición en la galería, pero la gente salí fría.

9-Tras la excitación de la caza, el gato se llevó al ratón muerto junto a la estufa. Ahí tumbado descubrió que ya no tenía hambre

10-Vendía aparatos de aire acondicionado en verano y estufas en invierno. Ese vendedor sabía mantener la temperatura corporal de sus clientes-

lunes, 24 de enero de 2011

Cuenta 140 : El humo

Desde Octubre del año pasado, en El Cultural, el suplemento de El Mundo, Montero Glez conduce un concurso de microrrelatos. Cada semana se propone un tema con la condición de que las historias presentadas no sobrepasen los 140 caracteres. Parece poco margen, pero las ideas buenas suelen cumplir ese requisito sin problemas.

He participado todas las semanas porque es un buen ejercicio para descubrir cómo se combinan el trabajo y la inspiración. Esta vez, con el humo como tema, no iba a ser una excepción. De las diez que incluyo aquí, mandé las siete primeras. A la final pasó la sexta.

1-Que aquel Papa iba a revolucionar la Iglesia estaba claro desde el primer momento : la fumata blanca olía a marihuana.

2-Como ahí no llegaba la prohibición, le enterraron con varios cartones de su tabaco preferido.

3-Llevaba toda la noches madrileña condensada en sus pulmones : lo que perdía en oxígeno lo tenía en recuerdos.

4-Rick Blaine se metió dos chicles de nicotina en la boca. Al local, repleto de familias con niños, ya no acudían ni oficiales ni exiliados.

5-Volvió a casa sola, con el cuerpo limpio pero hambriento : Su deseo sólo se alimentaba de palabras envueltas en alcohol y tabaco.

6-Combatia la nostalgia viendo los movimientos de las medusas, como volutas de gelatina.

7-Antes de la prohibición, logró que su humo diera forma a las fantasías de sus compañeros. Ahora no falta quien le limpie el cenicero.

8-Con la experiencia de varias batallas, tuvo que admitir que el odio era el mejor combustible para convertir en humo una ciudad.

9-Todos los imperios se desmoronan cuando las volutas de sus columnas se convierten en humo.

10-Para seguir disfrutando de la sonrisa de esa veinteañera llegada de lejos, los hombres del pueblo le compraban paquetes que tiraban al mar