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viernes, 9 de diciembre de 2011

"Arthur Christmas : Operación regalo", de Sarah Smith

Iba resignado a ver esta película. Cuando hace siete años María entró en la habitación tumbada en una cama, con un enano a cada lado con los ojos cerrados y un gorro en la cabeza, nadie me dijo :

-Te vas a hartar a ver películas de Navidad.

No estábamos entonces para esas cosas, pero razón lo le habría faltado. Llega la Navidad y, con ella, las películas para el público infantil realizadas en su mayoría por mentes infantiles contando historias infantiles a precios de adulto.

Así que Diversia, seis y cuarto, y, en la pantalla, “Arthur y no sé qué”, que mucho interés en la película no tenía. Decía el resumen algo de un regalo que Papá Noel se dejaba sin entregar y que la niña estaba triste y tú con la niña. Las seis y cuarto y tantas cosas que hacer un viernes que casi no merece la pena pensar en ellas. “Arthur Christmas : operación regalo”. Vaya título.

La Navidad tiene estas cosas. La paternidad también.

Entonces llega Sarah Smith, la directora, con su historia y ya en los primeros minutos te das cuenta de que vas a tener que hacerle un hueco en la estantería junto a la fotografía de John Lasseter. ¿Dónde estabas entonces, Sarah, cuando tanto te necesité? Nadie es mejor que nadie, pero tú creíste vencer.

Cojo la toallita que entregan a la entrada, como la que acompaña la segunda ración de gambas para que las manos no te huelan a gambas (y que huelen, porque la gente se la guarda en el bolso, yo me la guardo en el bolso, tú te la guardas en el bolso) y vuelvo a limpiar las gafas 3D porque esto no es lo que me esperaba.

-Gracias, Sarah. Gracias, Sarah.

Párrafo futbolero : esperaba una película tipo Guardiola, ONG, suavizante qué bien deja mi ropa de Qatar y he aquí que la película rasca, que es bronca, que tiene un humor Mourinho que te mete el dedo en el ojo y que te obliga a reírte cuando no deberías reírte porque tienes un enano al lado al que deberías explicarle cosas para las que no tiene edad.

-Gracias, Sarah. Gracias, Sarah.

Gracias a Sarah y a su abuelo o a ese abuelo que ha creado saltándose como una campeona todas esas líneas rojas que se le ponen a una historia infantil porque ella sabe que al lado de cada enano hay dos adultos que han pagado la entrada y que también tienen su derecho a un rato de ocio en lo que llega el Madrid-Barça de mañana.

Párrafo cinéfilo : Rompiendo con la tradición Disney, Sarah crea un universo propio en el que, sirviéndose de algunas licencias, desarrolla una historia que tiene, como trasfondo, una clara evocación a Shakespeare y a su “Rey Lear”. Aunque vestida con las simbología navideña y ceñida a las obligatorias reglas de un discurso infantil, la película trata con honestidad el dilema del padre ante la elección de a quién cede su reino.

Párrafo mío : Me basta esa escena inicial de la niña, cruzando la calle de una plaza nevada para echar su carta, para tener la certeza de que ahí hay un equipo que es capaz de cuidar el detalle de una carta que cae en un buzón o de reflejar la magia de una gran nave sobrevolando el cielo.

La película es indudablemente buena por dos razones, y esas dos razones os las voy a dar : ni piden agua ni piden palomitas.

Hay un humor rudo que me gusta mucho, algo salvaje, indecente, políticamente incorrecto que Sarah lleva por toda la película con ese empuje de un equipo de fútbol infantil que trata de ganar el partido desde el principio sin preocuparse por los tobillos, las narices o los brazos de los rivales.

Y, dicho todo esto, también hay sitio para una historia tierna, infantil, dulce, optimista, alegre, sorprendente, distinta, animada, pelín canalla y trabajada que aceptamos sin rechistar porque todos necesitamos una de cal y otra de arena, somos así, qué le vamos a hacer. Queremos a un viejo Papá Noel en un cubo de basura tirado por un reno desorientado (tal cual) y queremos al aprendiz que es todo corazón y lucha por mantener la ilusión de una niña. Lo peor de la Navidad es que te mete el corazón en remojo y llegas a descubrir que algunas partes siguen blanditas y sensibles, con ganar se echarse encima una historia como ésta.

¿Hay que ir, en fin, con la cabeza agachada hacia la chica de la ventanilla? No. No. Y otra vez no. Os vais a sorprender con la película y con tal cantidad de detalles en la realización y en el guión que, aunque paguéis siete euros, Sarah y su equipo os van a dar la vuelta de un billete de cincuenta. Animo, buscad a un enano, y al cine. Nada de bajársela o esperar a que la den por el Plus. Hay que verla a lo grande y dejar que las carcajadas llenen el cine y aplaudir al final y salir contentos, agradecidos de que haya gente que se tome muy en serio lo de contar una historia.

Gracias, Sarah.

viernes, 2 de septiembre de 2011

Cómo conocí a Natalie Portman


Nieve, Pink Floyd, patillas, instituto, trineo, coprófilos, bicicletas, edad, novios, reunión.

Hoy ponen en Canal Plus “Beautiful Girls” (1996), la película en la que descubrí a Natalie Portman. Como homenaje a ese primer encuentro, del que ella no se acordará, que estará ahora en otras cosas, a continuación escribo las seis escenas que hay entre Willie, un treinteañero que llega al pueblo donde se crió para aclararse un poco y Marty, Natalie Portman, su vecina de trece años.

Escena 1 : Eso que uno tiene cuando tiene madre.

Willie quita la nieve del jardín de su casa. Marty sale de la suya y comienzan a charlar.

Marty-No usas mucho la pala, ¿verdad?

Willie-¿Por qué lo dices?

M-Me da esa impresión. Tu técnica deja mucho que desear. O vives en una ciudad o en un clima cálido.

W-En la ciudad.

M-¿Creciste aquí?

W-Sí

M-No vienes mucho, ¿verdad?

W-No

M-¿Tu madre murió?

W-¿Eres policía?

M-No.

W-Sí, mi madre murió

M-Lo sabía. Tu padre parece un tipo triste. Y tu hermano ha perdido eso que uno tiene cuando tiene madre. No te molestes, tu casa es solitaria

W-¿Cómo te llamas?

M.Marty

W-¿De Martha?

M-De Martin. Por un abuelo al que no conocí, Martin. Sólo Marty, una chica que se llama Marty. La maldición de mi vida.

W-¿Cuántos años tienes?

M-Trece. Pero mi espíritu es viejo. ¿Por qué has vuelto?

W-Bueno,..Para una reunión del instituto.

M-Qué fuerte…

W-Sí

M-¿Cómo te llamas?

W-Willie.

M-Me gustan tus patillas, Willie.

W-Gracias.

M-Eres muy guay.

W-¿A qué te refieres?

M-No sé, es sólo una impresión. ¿Tú no lo crees?

W-Lo creo. Creo que no estoy mal.

M-Yo creo que estás bien.

W-¿Sí?

M-O tal vez no. Tengo que irme.

W-Vale, ya nos veremos. Marty.

Escena 2 : Una sensación de lo más gratificante.

Marty salta en la nieve de su casa. Willie se acerca hacia ella.

-Willie…

-¿Qué haces?

-Nada en especial. Me gusta pisotear la nieve. Me produce una sensación de lo más gratificante. ¿Tienes novia?

-¿Por qué lo preguntas?

-No lo sé. Eres un tipo en proceso de cambio. Si no me equivoco has vuelto al hogar de la soledad y el llanto, con tu apenado padre y el vago de tu hermano para tomar algún tipo de decisión sobre la vida. O, si lo prefieres, una decisión vital.

-Te crees una personita lista, ¿no?

-No soy una personita. Soy la mas alta de mi clase. Puedo llegar a medir 1,80. Seré espectacular. ¿Tengo razón? ¿Una decisión vital? ¿Una movida estilo Hamlet? ¿Conoces a Hamlet? Un príncipe danés incapaz de tomar decisiones.

-Sí, conozco a Hamlet.

-¿Qué hay entonces de esa novia?

-Sí, tengo una novia.

-Que pretende casarse.

-Eso creo.

-¿Tú no?

-No estoy seguro.

-¿Es gorda?

-No, no es gorda. De hecho, es guapa.

-¿Por qué no te casas?

-Casarme con ella…¿Sabes? Sabía que había vuelto aquí por algo. Gracias.

-Muy bien, tómale el pelo a la niña.

-Ya nos veremos.

-Hasta pronto.

Escena 3 Se me ha olvidado lo que iba a decir

Desde su casa, Willie ve a Marty despedirse de un chico y sale para hablar con ella.

M-¡Hola!

W-¿Qué te cuentas?

-Nada

-¿Quién es ese chico?

-Adrew Willitz. Está en mi clase.

-¿Es tu novio?

-No sé. Creo que está bien.

-Parece un poco bajito.

-Tiene doce años, Willie.

-Ya…Así que no es realmente… ya.

-¿Te encuentras bien?

-Sí. ¿Por qué?

-Te veo un poco raro.

-No. Estoy bien.

-Bien.

-Sí. Dime una cosa. ¿Qué hacéis los chicos de tu edad durante el fin de semana?

-Últimamente nos ha dado por fumar droga en cantidad, montar juergas en Entemans y escuchar viejos cd´s de Pink Floyd.

-¿En serio?

-Estás colgado.

-Estabas de broma, ¿no?

-Lo de Entemans es cierto.

-¿Te gusta ese Andrew?

-No está mal. Es partidario de los preservativos, lo que está bien para variar. Es una broma. Tómatelo con calma, Willie.

-Sí, claro.

-Me voy adentro. ¿Seguro que estás bien?

-Sí, perfectamente.

-¡Marty!

-Sí…

-Se me ha olvidado lo que iba a decir. Ya nos veremos.

-Adiós.

Escena 4 Espera cinco años

Marty está patinando con unos amigos. Wille la ve y se acerca a ella.

-¿Qué haces aquí?

-Mis amigos están pescando en aquella cabaña.

-¿Esos son tus amigos?

-¿Les conoces?

-Vienen los domingos. Les llamamos los borrachos vomitosos, devoraquesos y coprófilos de la cabaña. ¿Son amigos tuyos?

-En realidad, sólo conocidos.

-Ya.

-¿Dónde está el ciclista?

-¿Quién?

-¿Cómo se llama? ¿Billy? ¿Tiger? ¿Pooky? El chico de la bici.

-Andrew.

-Eso es, Andrew. ¿Dónde anda?

-Es idiota. Ya no tengo nada que ver con él. Es idiota.

-Ya. ¿Y tienes a alguien nuevo?

-Sí. Tú.

-¿Cómo?

-Tú eres ahora mi novio, Willie. ¿Te parece bien? Voy a desmayarme. Mi héroe. ¿Vas a casarte con esa chica de Nueva York?

-No sé. ¿Por qué?

-No creo que debas.

-¿Y eso?

-Deberías esperar hasta encontrar a alguien que te atraiga.

-Bueno, puede que ella no exista.

-Es como El mago de Oz. Siempre la has tenido al lado.

-¿A qué te refieres?

-A ti. A mí y a ti.

-¿En serio?

-¿No lo crees así?

-Bueno, hay un pequeño problema de edad.

-Lo se. Ríete de Romeo y Julieta.Lo nuestro es una tragedia de proporciones isabelinas.

-Qué luz es la que traspasa la ventana. Es el oriente y Julieta el sol.

-Y las chicas negras cantan : “Du-du-du…”

-¿Qué hacemos entonces?

-Pobre Romeo, no podemos hacer nada. Tú irías a la cárcel y yo sería el hazmerreír de las exploradoras. Pero si tus sentimientos son verdaderos, espera.

-¿Esperar?

-Espera cinco años. Yo tendré 18. Podremos recorrer el mundo juntos.

-En cinco años ni siquiera te acordarás de mí. Yo soy maduro y tú no. Aún experimentarás cambios. Cambiarás. Yo seré Winnie the Pohh y tú Christopher Robin.

-Acabemos con las referencias literarias. ¿Cómo que tú eres Pooh?

-Christopher Robin prescindió de Pooh. Así acabó todo. Tuvo a Pooh mientras fue pequeño. Luego, maduró. Dejó de necesitarle.

-Es lo más triste que he escuchado nunca.

-Sí, pero es cierto. Ahora no te das cuenta, pero algunas cosas cambiarán. Y yo no puedo ser tu Pooh.

-Creo que me voy a patinar, Pooh.

-Muy bien, Christopher.

Escena 5 Sea lo que sea, será asombroso

Desde una ventana de su casa, WIllie ve a Martin guardar un trineo

-Hey

-Romeo y Julieta en versión para disléxicos.

-¿Qué estás haciendo?

-Pasando otra emocionante noche de sábado.

-Tendrás un montón de noches emocionantes en el futuro.

-Sí, ya. Ha venido tu dama, ¿eh?

-Sí.

-La he visto. Es muy guapa.

-Está bien, aunque no es tan guapa como tú.

-Tiene las tetas a su favor.

-Y puede entrar en las películas X.

-Hay tres palabras que no están en su vocabulario : dinero del almuerzo,

-Marty. Espero que sigamos en contacto. Porque me gustaría saber algún día lo que andas haciendo. Porque seguro que sea lo que sea, será asombroso. Eso es lo que pienso.

-Gracias.

-Ahí lo llevas.

Escena 6 Dulce como un caramelo

Wllie se marcha del pueblo con su novia, Tracy. Está cargando el equipaje cuando aparece Marty.

-Hola Willie.

-¿Te vas?

-Sí.

-Es dulce como un caramelo.

-Tracy. Esta es Marty. Marty, Tracy.

-Hola,. Encantada.

-Me alegra concoerte.

-Adiós, Marty.

-Hasta luego, Pooh.

-Esa niña era preciosa. ¿Cómo se llamaba? ¿Marcie?

-No, Marty.

-¿De Martha?

-No, de Martin. Le pusieron el nombre de un abuelo al que no conoció.

-¿Estás bien?

-Sí

-Sí, estoy bien.

-Soberbio.

sábado, 14 de mayo de 2011

Un Kenneth Branagh para niños


Daniel y yo vamos a ver “Thor”, de Kenneth Branagh. Tenía mis dudas acerca de si era una película apropiada para niños hasta que vi que los de Burguer King tenían una promoción en la que regalaban figuras. Ahí desaparecieron mis dudas, que como dudas, la verdad, tampoco eran gran cosa.

Yo : Pues podemos ir a ver Thor.
Daniel : Vale.
Lucía : Prefiero quedarme con mamá ayudándola a hacer el cambio de ropa..

Un tipo con capa roja y un martillo no es suficiente reclamo para Lucía..

Yo : ¿De verdad?.
Lucía : Que sí. Hay que ver cómo son los hombres.

Esta frase se la ha traído de su grupo de amigas. Mientras cien niños persiguen unas cuantas pelotas en el patio, las niñas juegan a probarse frases adultas que se traen de casa para ver cómo les queda. Parece que tuvieran prisa por superar cada fase mientras los niños tratan de quedarse en ellas a base de darles patadas a los balones..

En los Diversia, a las 15:50, Daniel y yo coincidimos con Kenneth Branagh, Thor, Shakesperare, unas palomitas, una botella de agua, Anthony Hopkins, la revista de los cines, Rene Russo, un señor a mi derecha con la colonia que usaba mi padre y Natalie Portman. Hacemos un buen grupo.

No esperaba que el momento de presentarle a Kenneth Branagh a Daniel fuera a ser tan pronto. En ese sentido, tengo que agradecerle que se haya animado a rodar una película tan simple como ésta porque así nos hemos saltado bastantes años y puedo, por primera vez, tener la sensación de que es Daniel el que me acompaña a ver una película y no al revés. Las andanzas de Thor son lo de menos. Lo fundamental es ver en la pantalla : Directed by Kenneth Branagh y tener a mi izquierda a Daniel, atento a todo lo que pasa, con el perfil de color azul por la luz que sale de la pantalla.

Thor y su martillo, que lo tiene, que lo pierde, que lo encuentra, que se lo gana. Y, debajo de todo, un Shakespeare para niños, en un porcentaje bajo, como la leche en las natillas, pero Shakespeare al fin y al cabo. Un rey anciano, un reino que debe cambiar de manos, dos hijos que se pelean por él y por el reconocimiento del padre, la caída, la soledad y las palomitas. Y a las 15:50.

Daniel come palomitas, las tira, me da las que no se han abierto, se mueve en su asiento, y me pregunta por qué, por qué, por qué en esas zonas en las que Shakespeare queda al descubierto. Aún en su versión más reducida, Shakespeare tiene espinas. Nada que ver a esas historias estúpidas de Gormitis, Bob Esponja y su puta madre, futbolistas y pokemon que puede tragarse sin apenas masticar.

De la mano de Shakespeare, me da por pensar que este mundo también se puede dividir entre aquellos que saben que sus padres se han sentido orgullosos de ellos y los demás. Es probable que los primeros suban las escaleras de dos en dos mientras que los otros se tengan que detener para desahogarse con un psicólogo, que simplificaría mucho el tema si les dijera cómo están las cosas.

-No le dé más vueltas. Si su padre miraba a otro lado cuando se cruzaba con usted por la acera, mal arreglo tiene esto.

El hombre que está a mi derecha lleva la colonia de mi padre. Es un hombre que no se mueve en toda la película, como si sólo estuviera ahí para recordarme a mi padre y para obligarme a preguntarme en qué grupo de los dos en los que he dividido el mundo estoy yo. Aunque la pregunta me la he hecho de formas muy distintas, la respuesta siempre ha sido la misma. Esta tarde, también. Para qué engañarnos.

Así que el bueno de Kenneth ha sabido meter el suficiente Shakespeare para que la película como esos muñecos que giran con una base de plomo, lo se caiga a pesar de los golpes del martillo del guión. Daniel aguanta las os horas sin acordarse de beber o de ir al baño. Cuando la película termina, le pregunto si le ha gustado.

-Sí, mucho.

Ya llegará el momento de ver juntos “Enrique V” y “Hamlet” y “Mucho ruido y pocas nueces” y “En lo más crudo del invierno” y ”Como gustéis” y “Trabajos de amor perdidos”.

Para ir preparándole, en el coche le hablo un poco de Shakespeare.

-El más grande que ha existido – le digo..
-Yo seré mejor – me dice. Y no ha nacido en Bilbao.

domingo, 10 de abril de 2011

El 10 de Abril : 2002-2011

2002 : Veo el partido del vuelta de semifinales de la Copa de Europa con mis padres en su casa. Un partidazo que se resuelve en el segundo tiempo con dos golazos de Helguera y de Guti. Eso es lo que anoto, pero no recuerdo nada de ese partido. Nada. Es el año que el Madrid gana la novena Copa de Europa en Glasgow con el famoso gol de Zidane de volea. Un gol del que se analizó todo, hasta ese gesto de cogerse los pulgares antes de golpear el balón.

Real Madrid: César; M. Salgado, Helguera, Hierro, R. Carlos; Figo (Geremi, m. 87), Makelele, Zidane, Solari; Raúl y Morientes (Guti, m. 80). Bayern: Kahn; Kuffour (Pizarro, m. 74), Linke, Kovac, Lizarazu; Salihamidzic, Hargreaves, Effenberg, Jeremies (Fink, m. 84); Elber y Santa Cruz. Goles: 1-0. M. Helguera remata con el cuerpo, en la boca de gol, un centro de Roberto Carlos. 2-0. M. 85. Guti, al recoger un rechace a disparo de Raúl.

2003 : Me marcho a los cines Verdi a ver “La copa”. Un cuento que no da más de sí, pero eso de que sea un budista el que lo ruede hace que la idea, supongo, se venda bien por el mundo. La primera película en tibetano que veo. Entonces, las películas no se estrenaban al mismo ritmo con el que íbamos al cine y muchas veces no había nada que ver. Hoy, ocho años después, soy incapaz de recordar algo de la película. Los Verdi, afortunadamente, siguen ahí. La programación de hoy es : "En un mundo mejor", "La mujer con la nariz rota", "Madmoiselle Chambon", "Inside Job", "Happy thank you more please". Algunas de las que ahora exhiben las veré cuando las estrenen en televisión.

2004 : Termino “El dictador y la hamaca”, de Daniel Pennac. No recuerdo ni una palabra, pero tampoco es importante. Pennac, para mí, será siempre sinónimo de Malaussène. Una de las sagas con las que más he disfrutado leyendo. Un estilo que volví a encontrar en Fred Vargas y, particularmente, en el personaje de Adrian Danglard

2005 : Voy al Bernabéu a ver al Madrid contra el Barça : 4-2 .Un partido interesante el del Madrid. Voy con mi padre, mi hermano y mi cuñado. Cosas de la vida, es el último Madrid-Barca que veré con mi padre en el Bernabéu.

Real Madrid : Casillas,Míchel Salgado, Helguera, Roberto Carlos, Pavón, Gravesen, Zidane : 2-0 Min 6 (Cambiado por Celades – min 90), Beckham, Raúl : 3-1 Min 45+1 (Cambiado por Solari – min 84), Owen : 4-1 Min 64 (Cambiado por Figo – min 81), Ronaldo : 1-0 Min 19

Suplentes: César (p.s.), Mejía, Raúl Bravo, Figo, Solari, Celades, Portillo, Borja

Barcelona : Víctor Valdés, Belletti, Puyol, Oleguer, Van Bronckhorst, Márquez, Xavi, Iniesta, Giuly (Cambiado por Maxi López – min 65), Ronaldinho : 4-2 Min 72, Eto'o : 2-1 Min 28 (Cambiado, lesionado, por Damiá – min 77)

Suplentes: Jorquera (p.s.), Sylvinho, Navarro, Rodri, Gerard, Damiá, Maxi López

2006 : Es lunes, dos días después de la muerte de mi padre. Estoy en el banco con mi madre y mi hermano para arreglar papeles. La nueva directora de esta sucursal, con la que ha trabajado mi padre toda su vida, pensando que, llegado precisamente este momento, nos tratarían bien, se porta como una hija de puta. El anterior director, que era con el que mi padre trataba, ya no está aquí. A veces, ser una buena hormiga no te sirve de nada.

2007 : Veo un episodio de House, de una chica que ni siente ni padece. Me duermo antes de que termine, así que no me entero de por qué ni siente ni padece. Hoy, cuatro años después, vemos el primer episodio de Boardwalk Empire.

2008 : Me despisto un poco en el trabajo y tengo que correr para llegar a tiempo a clase de Silvia, la profesora de Lucía. Sólo quedan dos niños. Lucía, que tiene tres años, ya está lista, con su fino chubasquero rojo ya puesto. Silvia me cuenta que en Cosmocaixa, en la excursión que han hecho hoy, Lucía ha tocado todos los animales.

-Menos la serpiente – matiza.

Lucía ni confirma ni niega. Parece enfadada por haber sido casi la última en ser recogida. Creo que si le pregunto por ese día, sería capaz de recordarlo y de volver a reprocharme que no llegara a tiempo

2009 : Empiezo “Vida y Destino”. He olvidado qué contaba "La copa" y tampoco sabría decir de qué iba "El dictador y la hamaca". De "Vida y destino" sigo recordando muchas escenas. Es un libro que no dejo de recomendar y que pronto volveré a releer.

2010 : Mundo Babel : Programa dedicado a Quim Monzó. Me gusta cómo critica el papanatismo en Barcelona con Gaudí.

2011 : Voy a ver "Gnomeo y Julieta" con los enanos. María aprovecha para ver "Destino oculto". A la salida me comenta que la historia hace aguas y que sólo se salva por la acción. Igual que la nuestra, pienso. Como Daniel parece no fiarse de su propio criterio, quiere saber qué pienso de la película. Me pregunta por ella de una forma indirecta, como viene haciendo desde hace poco tiempo.

-¿Te ha gustado más ésta o "Enredados"?

Por la mañana quería saber si prefería "Los viajes de Gulliver" a "Rango"

Pienso que debería decirle que todas están bien, que siempre hay algo que elogiar. Pero no puedo hacerle eso a una película como "Enredados", así que la coloco en la cima, como a Zidane, dejándole bien claro que el resto está muy, muy por debajo. Incluyendo esta tontería de los gnomos de jardín.

sábado, 9 de abril de 2011

Cómo hacer cine para estrenar

He ido a ver “Invasión a la tierra” a un cine. La chica que me ha vendido la entrada llevaba una camiseta anunciando la película, pero no le ha hecho ilusión que quisiera ver precisamente esa película. Parecía pensar en sus cosas, algo pueril cuando está en juego el futuro de la Tierra.

-¿Fila nueve centrada?

Todavía no he desarrollado la personalidad suficiente para negarme cuando me dicen lo de centrada. Es como si te vendieran el solomillo de las butacas. Digo que sí sin saber si la fila nueve está lejos o cerca del fin de la Tierra. Tampoco sé lo que esta chica entiende por centrada. La madre de Belén Esteban dirá que su hija está centrada, por ejemplo. Y no, creo que no.

Tampoco tengo la fuerza de voluntad necesaria para alejarme del cine de ciencia-ficción, que parece cosa de adolescentes o programadores. Alguien con cuarenta y un años no debería ir a ver estas películas, lo sé, pero me tira ese mundo en el que habitan los Harkonen, los pasajeros del Nostromo, los replicantes o los androides brillantes y pedantes. ¿Y ésta, qué tal?. Vamos a ahorrarnos unas cuantas frases ingeniosas y algo de dinero y os cuento que la película es mala. Muy mala. Pero qué mala es.

Pero ahí está, en una pantalla, y, mientras la veía, pensaba que se podían sacar algunas lecciones para que nosotros aquí, a pesar de las subvenciones, consigamos hacer cine que la gente pueda ver. A continuación voy a poner ejemplos que pueden desvelar el final de la película, cuando los marcianos pierden, así que advierto que el que esté interesado en llegar virgen a la invasión de la tierra, debe dejar de leer.

Estas son mis diez recomendaciones para hacer una película de ciencia ficción española. Ahí vamos:

1-Pon de protagonista a un personaje atormentado: Alguien que estaba a punto de jubilarse y marcharse a casa. Aquí es un sargento con traumas, un pasado oscuro y algo que ocultar. Algo serio que ocultar. Nada del tipo : “Pelillos a la mar”

2-Dedica un buen tiempo a la presentación de los personajes. En plan Arguiñano, cuando nos enseña los ingredientes de la receta. Un grupito humano en el que debe haber soldados a punto de casarse, soldados vírgenes, soldados enfadados, soldados con poder pero con falta de experiencia y soldados bromistas. Ni pocos, para que no nos quedemos sin soldados cuando los marcianos los maten. ni muchos para que, cuando lleven el casco y no se les distinga, no sepas de quién están hablando y si te tienes que alegrar o no de que lo hayan matado.

3-Asegúrate de que no pare la música. En plan boda de pueblo. Que la música empiece al arrancar la película y no pare (no pare) hasta que termine. Más que ver una película, las estás oyendo. No sabes si es buena o mala, pero todo lo que pasa debe ser importante porque le han puesto música. El compositor se habrá tomado dos o tres años de vacaciones. Qué fenómeno. Si editan la banda sonora ocupará más que todas las temporadas de Los Soprano.

4-Piensa global y actúa local. Este es un punto fundamental que debería ir en primer lugar, sí, pero se me ha ocurrido después del tercero, así que se queda en el cuarto puesto. Se trata de poner un título amplio, en plan “El fin del Universo” y luego contar cómo el grupo de soldados se enfrenta a esa amenaza tan grande (que ya es grande el Universo de por sí, expandiéndose cada día un poco más, como el déficit de Grecia) luchando entre Tribunal y Gran Vía.

5-Añade un poco de drama. Aquí hay tensión porque, además de que los marcianos se quieren quedar con nuestra agua para utilizarla como combustible (lo que no me parece tan mal, siempre que no toquen el Ribera), hay un problema entre el sargento atormentado y uno de sus compañeros de batallón. A saber : que en esa misión del pasado del sargento, uno de los hombres que se le murió era hermano de uno de sus compañeros de ahora. Mal rollo. ¿No cuidan esas cosas lo de Recursos Humanos de los marines? Hombre, un poco de atención, que se nos están echando los marcianos encima.

6-Pero qué duros son estos marines... La verdad es que los americanos lo tienen fácil. No dejan los marines de gritar “¡Hurra!” y “¿Rendirse? Un cuerno”. Si no sabes qué hacerles decir, siempre puedes poner un par de muletillas de tipos duros. Y venga a gritar.

7-…Y que tontos son los marcianos. Los marcianos son limitados. Todavía no les ha llegado ninguna sonda espacial con el programa de la alianza de las civilizaciones o un libro de conocimiento del medio, así que llegan aquí disparando y con ganas de arrasar con todo. El tema del diseño de los marcianos puede ser algo secundario, como en esta película, que parecen algún tipo de marisco, con la piel dura y dentro blanditos. ¿Cómo matarles?

-Disparándoles a la derecha del corazón – advierte una veterinaria que anda por ahí.

8-Incluye unos cuantos civiles. Quedan bien al lado de los soldados. Mejor si son inmigrantes, para demostrar que los soldados pelean por ti, vengas de donde vengas. En ese trato con los civiles, se les escapa la única escena distinta de la película : un marine atándole un zapato a un niño. Pero esa ilusión dura poco.

9-Mueve mucho la cámara. Otro punto básico. Al que lleve la cámara, le pones un zapato de tacón en un pie y una zapatilla en el otro. Así no habrá quién estabilice la imagen, pero de eso se trata.

10-Cierra con cualquier final y enciende las luces deprisa. ¿Y cómo acabar con los marcianos? Pues atacando su centro de mando, alma de cántaro. Aquí lo entierran como si fuera un rábano. Y todo lo que habéis escuchado sobre coger el rábano por las hojas es cierto. ¿Por qué no se le había ocurrido al Estado Mayor? ¿No dan eso en West Point? Antes de que la gente empiece a hacerse preguntas, pones la palabra fin, enciendes las luces de la sala y lanzas a los escuadrones del cine a limpiar de palomitas el suelo.

Es infalible. No sé si saldrá una buena película, pero sí se podrá exhibir. Yo estaba ahí, viéndola, creedme.

domingo, 20 de marzo de 2011

"Rango", de Gore Verbinski


Extraña película. Paso por varios estados : somnolencia, aburrimiento, asombro, incomodidad, interés, admiración, extrañeza, distanciamiento, inquietud y desorientación. Parecen los efectos secundarios de un medicamento mezclado con alcohol y temo que tanto a los guionistas como al director les haya pasado lo mismo. Me gustaría preguntarles qué tipo de película querían hacer.

¿Para niños? La respuesta es no o, para no ser tan drásticos, sería una película infantil para ir sin niños: Una película en la que aparece un personaje con una flecha que le entra por el ojo y le sale por la parte de detrás de la cabeza no es para niños. Hasta Tim Burton en su "Pesadilla antes de Navidad" parecía saber dónde estaban los límites

En un momento de la película, un pájaro dice que está listo para aparearse.

-¿Qué es aparearse? - me pregunta Daniel.
-Buscarse novia - improviso.

¿Para adultos? La historia es demasiado simple para ir dirigida a los padres de los niños o, para no ser tan drásticos, sólo sería recomendables a aquellos adultos que consiguieron tomarse en serio Avatar.

¿Entonces? Pues ahí ando, haciéndome esta pregunta. Dependiendo de lo que me responda admitiré que me gusta o no.

Creo que a los guionistas deberían haberles hecho algún control mientras trabajaban en el guión. O decirnos qué tomaron para, como ellos, poder ver esta película en su particular 3D narrativo.

Lo que sí está claro es que el resultado es lo que se puede esperar de alguien que se llama Gore.

lunes, 28 de febrero de 2011

"El discurso del rey", de Tom Hooper

Qué bonita es esta película y que limpita está, como un mantel perfectamente colocado en el que se hubiera dispuesto un platito con pastas. Nos servimos un café y les vamos dando mordiscos a las pastas : esta película alimenta tanto y es tan útil que no debéis dejaros ni las migas.

La de veces que van a hablar de ella en seminarios sobre la superación, la voluntad o el esfuerzo. Ya lo estoy viendo, con los ojos cerrados y todo, en una sala repleta de ejecutivos que acuden a un curso con el nombre en inglés.

-¿Habéis visto “El discurso del rey”?

Y los más aplicados dirán que sí con una sonrisa de complicidad. Y los que no, desearán hacerlo en cuanto puedan

Claro. Esta es la típica película que pronto aparecerá en esa sección de El País Semanal que dedican a la psicología. Ahí acudes con un síntoma y te recetan una película, sana, sana, culito de rana, para que te cures y ya no te duela esa parte del alma que tanto te escuece cuando te tocas.

Por ejemplo :

-Para asumir la importancia de estar en contacto con los demás : “Amar la vida”, de Mike Nichols.
-Para demostrar que necesitamos amarnos a nosotros mismos : “Alice”, de Woody Allen
-Para ejercitarse en el cuidado de los mayores : “El hijo de la novia”, de Juan José Campanella.
-Para aprender a cambiar nuestra realidad : “¿Y tú qué sabes”; de Mark Vicente; “Cadena de favores”, de Mimi Leder; “El curioso caso de Benjamin Button”, de David Fincher.
-Para saber si cambiar de apariencia nos puede cambiar la vida : “El rey pasmado”, de Imanol Uribe; “Belleza robada”, de Bernardo Bertolucci.
-Para reconocer lo dañino de ver el mundo de una forma negativa : “Wall street”, de Oliver Stone; “American beauty”, de Sam Mendes; “La guerra de los Rose”, de Danny DeVito; “La hoguera de las vanidades”, de Brian de Palma; “La edad de la inocencia”, de Martin Scorsese.
-Para admitir la importancia de nuestra parte inconsciente : “Inconscientes”, de Joaquín Oristrell, “Picnic”, de Joshua Logan, “Memento”, de Christopher Nolan.
-Para diferenciar entre estar solo o a solas : “Solas”, de Benito Zambrano, “Hable con ella”, de Pedro Almodóvar, “Barcelona (un mapa)”, de Ventura Pons.
-Para ayudarnos a encontrar la vocación : “En busca de la felicidad”, de Gabriele Muccino
-Para descubrir cómo hemos de vivir : “La vida es bella”, de Roberto Benigni; “Cadena de favores”, de Mimi Leder; “Invictus”, de Clint Eastwood.

El problema es que (siempre hay un músico que desafina y creo que ése soy yo) en esta película tan llena de todo no han dejado un hueco, ni pequeño, para meter un poco de cine. Nada. La maleta ya estaba hecha para ir a recoger el Oscar y no se podía quitar ni un personaje ni un diálogo para darle un poco de peso a la historia.

A ver : os dejo deberes. Id, por ejemplo, al episodio 5 de la tercera temporada de Mad Men, en el que se cuenta el nacimiento de Eugene. Ese mismo. Lo veis con atención (los niños en la cama y el móvil apagado) y después podéis ir en paz y cumplir con el rito de “El discurso del rey”. Y ya está. La diferencia entre lo que pesa uno y otro es lo que, para mí, es cine.

Y aquí se acaba mi homilía, mi pequeño pero selecto grupo de fieles.