sábado, 7 de marzo de 2015

El plan Z



El plan Z : Zidane es protagonista de una campaña de moda. Me detengo junto a los anuncios en los que posa para recordar alguna jugada. Es agradable comprobar que esa elegancia sigue viva, que era anterior al fútbol. Después continúo andando sin haberme fijado en qué ropa anunciaba.

Hoy lo veo en un poste cercano al Santiago Bernabéu. Podría interpretarse como una campaña velada para promocionar su candidatura a entrenador. El Plan Z. Yo no lo apoyaría por egoísmo: no quiero verlo envejecer en un banquillo. Prefiero la sorpresa de salir del metro y encontrármelo durante unos días en una marquesina. Parte del placer es saber que se trata de algo temporal. 

viernes, 6 de marzo de 2015

Una lectura templada



Una lectura templada : En una mesa elevada junto a la ventana, una mujer lee un libro. Bastaría con pedirse un café y mirar a la gente que pasa por esta concurrida esquina. Es la hora en la que los niños salen del colegio, el momento en los que dejan la oficina se detienen unos segundos de más después consultar el móvil o de encenderse un cigarrillo para experimentar el primer instante del viernes.

Yo también tengo mi libro: el Kindle lo dejo para los días laborales. Es el tercer tomo de los Diarios de Iñaki Uriarte que acabo de comprar en La Central. Lo que voy leyendo me gusta, pero no logro que las páginas me quiten la extraña sensación que me ha dejado el habérmelo encontrado apilado en la entrada como un best seller. Este libro, aunque el almacén esté repleto, hay que esconderlo. Dejar solo uno de ellos en la parte correspondiente de la estantería para alegrarse al descubrirlo. O, mejor aún, verse obligado a preguntar por él.

Dos adultos leyendo en la cafetería le devuelven al viernes lo que éste les ofrece cuando levantan la vista para mantener bien templada la lectura. 

jueves, 5 de marzo de 2015

Algunas entregas se alargan demasiado



Algunas entregas se alargan demasiado : Mientras el conductor repasa los albaranes sobre el salpicadero del camión, el compañero prepara la carga, la coloca en la carretilla y la lleva corriendo a una tienda en cuya puerta golpea con la palma de la mano. Los coches que esperan se impacientan. Vuelve a dar con la mano. En la acera hay una bolsa de limones, otra de cebollas, una caja con ajos. Es aquí y ahora, lejos del campo, donde alcanzan su plenitud. Ya golpea con el puño.

miércoles, 4 de marzo de 2015

La primera bifurcación del día



La primera bifurcación del día : Al salir de la estación de metro de Alonso Martínez puedo elegir entre dos caminos. El primero pasa por la estrecha calle de San Mateo, donde estuvo durante muchos años “La avispa”, una librería dedicada al teatro en el local que ahora ocupa una tienda de productos de peluquería. Nunca me decidí a entrar cuando pude, así que el pasar por delante a primera hora es una manera de disculparme. Pero tampoco hay que darle muchas vueltas: es ahora cuando necesito lo que entonces me ofrecía

La segunda opción me lleva junto al Mercado de Barceló. El edificio recuerda a un museo moderno, por lo que alguien creyó necesario colocar en la fachada unas grandes letras para anunciar que es un mercado. Las letras sobran porque una de las formas adecuadas de entrar en un mercado es hacerlo como si se visitara un museo. De la misma forma, muchas veces hay que entrar en un museo sabiendo que lo que hay dentro es básicamente un mercado.

Para que la elección entre uno y otro no se base en temas prácticos, siempre intento tardar lo mismo en cada uno de ellos. Llego a la vez andando por uno que imaginando el otro. 

martes, 3 de marzo de 2015

Fuera de la conversación



Fuera de la conversación : Insistimos hasta que la única que se niega acaba aceptando una última copa. No es un buen vino, pero no hay conversación que se sostenga sobre copas vacías. Además, verlas llenas de nuevo es regresar al principio: cada ronda es la primera. Podríamos estar en esta acogedora inercia toda la noche.

De vuelta del baño veo en una mesa todos los cubiertos envueltos en sus servilletas dispuestos para el servicio de mañana. Intento reincorporarme a la charla, pero ya estoy fuera. Me doy cuenta de que casi todas las mesas están vacías, de que el camarero mira hacia la calle con los brazos cruzados, de que el camino a casa parece el doble de largo que hace una hora.  

lunes, 2 de marzo de 2015

La marcha de la serpiente



La marcha de la serpiente : En una zona de  la plaza no empezará el día hasta que se quite la cadena que ata a las sillas y a las mesas apiladas. Hasta entonces, el día va avanzando con una sucesión de pequeñas rutinas entre las que se incluye la mía de separar de las hojas de un periódico que todavía nadie ha abierto en la cafetería. Así también se despega este día del pasado de una forma que no será definitiva hasta que esa cadena se arrastre por el suelo como una serpiente que regresara a su nido con el último resto de ayer.

domingo, 1 de marzo de 2015

El ejemplo de Igor



El ejemplo de Igor : Los libros de desarrollo personal insisten en que hay que tener ídolos que imitar cuando se desea llegar lejos en la vida. Pero a veces se quiere y no se puede, lo que obliga a dejar esas referencias para fijarse otras que se encuentren en nuestra misma situación. En ese caso nos puede servir de ejemplo Igor, que sabe elegir, de entre todas las opciones para ayudar a su neurótico doctor, la que lleva con precisión al fracaso. Tal vez parezca una decisión extrema, pero lo que no dicen esos libros de guía profesional es que a veces esa derrota absoluta es preferible a un éxito mediocre porque supone una forma de victoria. Una victoria en la que en vez de colgarte una medalla te pegan un post-it en el pecho, sí, pero victoria. E Igor, que lo sabe, sonríe.