martes, 7 de abril de 2015

El espíritu geocéntrico



El espíritu geocéntrico : Ahora que todas las tiendas se pelean por atraer la atención con grandes pantallas en las que no dejan de aparecer imágenes, me detengo frente a un escaparate en el que un neón que forma el logo de C&A todavía no está encendido. Su sombra es el brillo tranquilo de lo que permanece apagado. Y el recuerdo de que la tierra se mueve a treinta kilómetros por segundo en la órbita del sol. Frente a esto, a solo unos metros, se despliega una gran actividad que tiene como objetivo mostrarle al sol que es él quien gira alrededor.

lunes, 6 de abril de 2015

Crónica con olor a pescado



Crónica con olor a pescado : En el local griego me sirven el cortado en un pequeño vaso de plástico que depositan en una bandeja. Dicen : “Ahí tienes las cucharas y el azúcar” y ahí las tienes, de sobra, y varios tipos de azúcar. Los periódicos (EL Mundo y El País) parecen recién comprados (tengo la sospecha de que los reemplazan en cuanto cae en ellos una miga o una gota de café). Los clientes hablan en voz baja, se saludan por el nombre y cuando alguien se marcha, dos o más voces le despiden. Paso las hojas como si estuviera estudiando un incunable y leo deprisa porque sé que en cuanto suenen las nueve campanadas tengo que salir a la calle. Hoy una entrevista a alguien cabreado que dice que los universitarios no saben nada y que hay que morirse con la impresión de, al menos, haber entendido algo. Busco a Jabois, para leer algo sobre el partido de ayer pero no lo encuentro. Insisto hasta que escucho la primera campanada.

Con la última campanada estoy ya en la calle con el vaso de café en la mano. Paso junto a una cafetería que tiene los platos escritos en el cristal y el dibujo de un pulpo. Junto al café se sirve una pequeña copa con el primer empujón del día. Reconozco entre el grupo de la barra a uno de los que trabajan en la pescadería: no se ha quitado el delantal. Normalmente no me habría detenido a mirar, pero veo, doblado en una mesa, el periódico deportivo con la imagen de Ronaldo en la portada celebrando sus cinco goles de ayer y ahí me quedo porque hoy me habría gustado entrar a leérme todo sobre ese récord. Pero cómo, con mi cafecito en la mano, mi Kindle, mi iPhone, mis dedos solo acostumbrados a apretar teclas. Con estas manos, me dirían, con estas manos no. Y el periódico ahí para los que llevan unas horas descargando pescado. Como debe ser.

domingo, 5 de abril de 2015

A este lado del mostrador



A este lado del mostrador: Sólo desde el aparcamiento de este McDonald´s se tiene una perspectiva sin edificios. Todo el tiempo que hay que esperar en la fila queda compensado con esta vista. Ni los grupos de adolescentes que tardan en hablar, muertos de risa por un comentario que compartieron horas antes. Ni la madre que hace el pedido para toda la familia despacio, como si la chica que la atiende estuviera escribiéndolo en la espalda de su amante. Ni el silencioso que no se decide, que no se decide, que no se decide. Ni el niño que se hace un hueco hasta el mostrador para preguntar si hay otro regalo. Ni ese optimismo básico, cruel, de los que, en el fondo, celebramos que estamos a este lado del mostrador con dinero para gastar, que a veces todo se reduce a esto. Nada de eso importa si al salir, la bolsa caliente en la mano, una farola ilumina el horizonte. 

sábado, 4 de abril de 2015

El inesperado camino hacia la solución



El inesperado camino hacia la solución : No puede ser casualidad que hayan puesto a secar los pijamas delante del portón de entrada en el que ahora da la sombra. Estarán el tiempo justo para que al ponérselos por la noche estén frescos y hagan más grande el contraste con la ropa que lleva pegado el calor del día.

Desde el momento en el que la colada está ahí, ningún vehículo puede ya entrar o salir de la casa. Es la hora de lo domestico. Las conversaciones abandonan el campo y regresan a lo cotidiano. Los cuadernos sobre la mesa. Un problema de los deberes que los deja pensando. La respuesta del olor a la pregunta del hambre.

Más tarde, alguien abrirá está puerta e irá acumulando las prendas sobre su brazo izquierdo. Y tal vez en ese momento dé con la solución.  

viernes, 3 de abril de 2015

La tortuga en blanco y negro



La tortuga en blanco y negro : Que cuánto voy a tardar en el paseo depende de qué tipo de fotografía piense hacer. Si es en color, lo acostumbrado, porque basta con cuidar el encuadre. Pero si me animo a mirarlo todo en blanco y negro, es posible que me retrase un poco: en este caso la cámara hace de intérprete y estos procesos de traducción llevan su tiempo. Abundan las decepciones porque ,donde pensaba encontrar matices, obtengo una imagen que oculta el original. Pero también hay aciertos, como esa casa con el árbol que el color ha dejado detrás con un ¡bah! después de despreciarla rápidamente.

jueves, 2 de abril de 2015

La pared definitiva



La pared definitiva : Hay cuadros que tardan en encontrar su sitio. En la tienda te ves capaz de hacerle un hueco en cualquier pared, pero mientras lo cuelgas ya sabes que ese sitio va a ser provisional. Hasta esas láminas que venden en IKEA con los marcos al lado acaban teniéndolo difícil.

Que el dibujo fuera sencillo, como el de “Nude with oranges”, de Matisse, no simplificó las cosas. Pensábamos que el cuadro impondría su estilo, cuando lo cierto es que un cuadro debe ser el resumen del entorno en el que se encuentra. Algo que no se dio en nuestro caso.

Éste cumplió su función decorativa durante unos años y después lo llevamos a la casa del pueblo, donde está en otra pared que no es la suya. Es un cuadro paciente. Es probable que un día lo veamos por primera vez y nos lo llevemos entonces a su ubicación definitiva. 

miércoles, 1 de abril de 2015

Cola de ratón



Cola de ratón : Paso el día con un auditor de Price. Pertenece al grupo de los que son capaces de trabajar con el Excel sin usar el ratón. Quizás sea una parte más de la puesta en escena, como esos futbolistas que encadenan toques al balón para evitar que caiga, pero así logra que no dude de sus cifras. Si hay alguna diferencia, el que empieza a revisar su cuadro soy yo.

No es un mal día. Es un tipo agradable que me sigue cayendo bien a pesar de que antes de marcharse consiga que me comprometa a hacer arqueología contable con varios años. Podría decirse que ha sido una jornada útil, pero al pasar junto a unas obras camino del metro envidio la satisfecha calma del que con su máquina, al terminar su jornada, ha abierto una zanja justo como se la habían pedido.