jueves, 22 de noviembre de 2012

La mirilla




La mirilla : Me gusta la mirilla de la puerta porque da a esa zona común en la que se mezclan, como las corrientes del río y del mar, la parte doméstica y social de los vecinos : es posible acceder a su vida a través de unas palabras o unos gestos que, expuestos en el exterior, no están destinados a ti.

No solo la puerta tiene su mirilla. Todos los objetos que pueda observar poseen la suya. A veces hay que buscarla con paciencia, a oscuras. Hay que alejarse mucho de lo que tiene uno en la cabeza y quedarse solo, como en la terminal de un aeropuerto de madrugada a la espera del vuelo de enlace. Entonces, suele aparecer y al mirar a través de ella se descubren, aumentados, los detalles básicos de lo cotidiano - incluido yo mismo - con una rotundidad que sacia y justifica y calma : una tregua en la que descansar.

miércoles, 21 de noviembre de 2012

El almacén de recambios




El almacén de recambios : Los artículos de las tiendas de los chinos son como los peces : si los sacas de su entorno, se mueren. La ilusión de que están vivos aguanta mientras los llevas en la bolsa que te dan, igual que cuando sales de la tienda de animales, sintiendo en la mano que ahí dentro hay vida. Ya en casa, hay que tener cuidado y cogerlos con dedos de cirujano y atención de pediatra. Parecen fuertes porque han cruzado medio mundo para hacerte sentir como si tus monedas fueran de oro, pero todo es un espejismo.

La peonza discotequera es un buen ejemplo. La repartieron las madres en un cumpleaños (los chinos son parte importante de muchos cumpleaños) como si fueran caramelos con pilas sin recomendarles a los niños que, para que duraran, lo mejor era no utilizarla. Habría sido una buena lección : hacerles sentir ese pequeño chasquido de la contradicción que luego acabas encontrando por todas partes, sin la inofensiva intensidad de un juguete.      

La afirmación de un líder político de que las leyes democráticas no le pararán es otro ejemplo.

La peonza tiene forma de platillo volante, no pesa y es transparente. En la parte central, a modo de motor, lleva tres pequeñas pilas, una encima de otra. Si se aprieta un pequeño interruptor, se encienden cinco pequeñas bombillas. Hasta aquí todo va bien, pero lo que hace de este objeto algo puramente chino es que las luces cambian aleatoriamente de intensidad : es una fiesta portátil.

Le pido a Daniel que me enseñe la suya pero no le cuento que la balanza comercial con china es tan desfavorable para nosotros porque basan su producción en una clara política de ahorro de costes que abarca tanto a los materiales como a la mano de obra y que, dentro de esa mano de obra, el ajuste no se produce solo vía coste unitario (salario/hora), sino, también, por las unidades aplicadas (personal), lo que hace que muchas veces se considere excesivo aplicar un plan de control de calidad que pudiera, ya no eliminar, sino por lo menos limitar, los posibles errores que el resto de las variables va a provocar. No se lo digo y al girar demasiado la llave que le da cuerda a la peonza, ésta se rompe. El sonido que hace algo que se rompe es igual en chino que en español.

Vaya.

Pero pronto recuerdo que en una casa con mellizos abundan los recambios. Si uno se olvida el libro en el colegio, el otro se lo puede dejar. Si uno se queda sin calcetines limpios, ahí está el otro para solucionarlo. Así que, sí, hemos roto la primera peonza, pero nos queda la de Lucía. Ella, además, ha visto lo que ha pasado y ha aprendido la lección. Con mucho cuidado, le da cuerda a la suya y la suelta en el salón, donde hemos apagado las luces.

El resultado es espectacular. Una espectacularidad doméstica, pero efectiva. El canto del cisne de la peonza.
              

martes, 20 de noviembre de 2012

Tres formas de hacer un nudo




Tres formas de hacer un nudo : Con todo lo que hoy ha sucedido, aparentemente trivial, un buen escritor escribiría un libro. Para hacerlo, debería partir del hecho de que las probabilidades de que las cosas hayan sucedido así eran mínimas, que lo sorprendente es que, cavando un poco más, las cosas, simplemente, sean. Ese debería ser el camino, pero lo seguimos en sentido opuesto.

De ese libro, claro, hoy no queda nada. Entro en casa con la impresión del que llega tarde al mercado y se encuentra con las cajas de la fruta amontonadas en la parte trasera de los puestos. En la madera hay manchas de las fresas que esta mañana quedaban expuestas y que se ha llevado otro.

Pero poco antes de acostarnos María me cuenta, sin una conversación previa que lo justifique, que hoy los mellizos han aprendido qué es el nudo de una narración. Me hubiera gustado escuchar sus explicaciones y ver en sus caras si le daban o no importancia al descubrimiento.

Supongo que les habrán hablado de las narraciones. Es un buen punto de partida : con el tiempo espero que aprendan que es ese mismo concepto de nudo lo que hace interesantes a algunas personas y significativos a algunos objetos. En la repisa del cuarto de baño, por ejemplo, veo el vaso de Daniel con su cepillo y sus pinceles. La cámara de fotos puede ser una buena detectora de nudos.  

lunes, 19 de noviembre de 2012

Corta y pega




Corta y pega : Veo al Rey Juan Carlos envejecer rápidamente. El tiempo, hasta ahora controlado, parece exigir de golpe su tributo, como el jugador que, tras unas manos tranquilas, se impone con unas cartas ganadoras y se lleva las fichas de salud que hay en la mesa. Entre una imagen y otra pueden pasar semanas, pero la distancia entre ellas parece mucho mayor.

También nuestros Reyes Magos se han hecho mayores. En las cartas de este año, por ejemplo, les vamos a pegar ya las fotografías de los regalos que tienen que traer. Antes tenían la cabeza en su sitio y eran capaces de identificar el juguete preciso casi sin pistas. Por eso eran magos. Pero estas Navidades ya me los imagino cansados, con mala vista, y algo desorientados. Es normal : seguramente sean ya las últimas en las que estén ahí para leer las cartas. Los echaré de menos, claro, pero, sobre todo, estas cartas en las que los mellizos cuidaban tanto la letra, como si todos los ejercicios del año hubieran sido solo borradores. 

domingo, 18 de noviembre de 2012

Llevamos las bicicletas a la gasolinera




Llevamos las bicicletas a la gasolinera: Me doy una vuelta por esa música que las sucesivas olas del tiempo han acabado trayendo a la orilla de las rebajas a cinco euros. No dejo de pensar en un ordenado naufragio mientras voy pasando las carátulas con dedos rápidos. Oferta eres y en oferta te convertirás, me digo, pero mantengo la ilusión de encontrar algo que llevarme. Al ser consciente de que pretendo aprovecharme de la desgracia, mis dedos se convierten en los del cobarde que recorre el campo de batallar para arrancar anillos, cortar bolsas con monedas e inspeccionar con cuidado las muelas de aquellos que ya no las van a necesitar. Pero así es la vida, les digo a mis dedos, no le demos más vueltas.

No encuentro nada que me llame la atención. La mayoría son grupos españoles con trabajos en los que sólo destaca un tema que, como el gancho de una percha, les permitió colgarse a la actualidad unas cuantas semanas. Paso las carátulas repetidas hasta que doy con una que me llama la atención. Es el “Kind of blues” de Miles Davis. Primero tengo la intuición de que debo prestarle atención, que deja paso a la sensación de que va a merecer la pena comprarlo y, por último, al recuerdo de unos artículos que leí sobre este trabajo hace unos meses, cuando se conmemoraba que se conmemoraba algo relacionado con la conmemoración de este disco. Cinco euros.

A pesar de todo, me lo pienso un poco. La edición es barata, como todos los demás discos compactos : una caja de cartón sin apenas información. Leo un poco la letra pequeña que viene detrás. Y la letra pequeña dice :

“If this is your first encounter with Kind of Blue, be forewarned that it´s like lo become an indispensable part of your life”

Me gusta la rotundidad con la que se vende a sí mismo el CD. Exceptuando esta zona, gran parte del resto del hipermercado está ya dedicado a la Navidad y sus frutos, que, en forma de juguetes, cuelgan de los expositores. No tiene que esforzarse en venderse porque ya sabe que la vamos a comprar de nuevo. El catálogo de juguetes no es más que un inventario a color con textos que parecen escritos bajo la tutela del BOE. Es una lástima que nadie se preocupe de tantas frases flácidas.

“If this is your first encounter with Kind of Blue, be forewarned that it´s like lo become an indispensable part of your life”

Hace unos meses llevamos las bicicletas de los mellizos a la gasolinera y ahí inflamos las ruedas. Fue un placer sentirlas duras de nuevo, desafiantes. Las dejábamos caer contra el suelo y botaban con la energía de un potro deseando salir a correr. Esa misma impresión tengo con esa frase, por eso al final me acabo llevando el CD, con ganas de incorporar a mi vida algo que se anuncia indispensable.

sábado, 17 de noviembre de 2012

Fútbol a palo seco




Fútbol a palo seco : Del hombre de quien menos me lo espero, el vecino del Bernabéu que empieza todos los partidos con un copazo en vaso alto de plástico, me llega la pista de por dónde evolucionará el fútbol : hoy se presenta con una tableta en la que ponen el partido que se juega unos metros más abajo. La evolución que comenzó con la radio en el bolsillo y el auricular en la oreja, ha llegado a su fin en este momento.

No seré yo quien critique este nuevo paso porque me cuesta quitar la vista de la pantalla. El partido que abajo se ve mate, un tanto monótono y a granel, se convierte en esa pantallita en algo brillante, ágil y, sobre todo, seleccionado : como la muestra que se ofrece en una tienda de delicatessen. Alguien mira por ti y todo lo que te ofrece parece contener la pista necesaria para interpretar bien el partido, permitiéndote ver repetidas las jugadas más importantes.

Gentes de bien como Gistau o Jabois se quejan de que el Bernabéu, en sus partidos de gloria, transmite la euforia de un aparcamiento vacío. Eso es cierto, pero, dándole vueltas al tema de la tableta, creo que el problema es que, en el fondo, venimos al fútbol a ver si encontramos lo que ya nos enseña la televisión. A base de presentar jugadas con el estilo de Matrix, gotas de sudor congeladas en el aire, aficionados ondeando banderas como solitarios Robinsones que divisaran un avión, música empapada de épica e interpretaciones exhaustivas de cada gesto con el ansia del que rebaña el fondo del yogur, uno acaba desorientado,  creyendo que el fútbol es eso y que solo es sexo lo que le enseñan en el porno.

Quiero decir que si antes la televisión seguía al aficionado del estadio para aprender de él, ahora es al revés y el seguidor tipo (yo mismo valgo) se presenta aquí buscando algo, pero no sabe muy bien el qué. Se dice : hoy viene el Athletic, será buen partido. Y organiza la noche para acercarse, y se coge el metro, y se mezcla con la gente y se sienta en su sitio bien dispuesto. Entonces sale el Athletic y el Madrid y el Madrid le mete cinco al Ahtletic y el Athletic le mete uno al Madrid y uno celebra los goles, pero entre uno y otro se da cuenta de que echa en falta el murmullo continuo de los partidos en la Play y los detalles de lo que el ojo no ve y se siente solo. Si la economía virtual se ha comido a la real, con el fútbol puede decirse que ha pasado lo mismo y los que critican al Bernabéu por su silencio tal vez sean incapaces de ver que éste sea uno de los primeros campos en reflejarse esa evidencia, agotadas las celebraciones del terruño, que tanto unen. Tal vez es que el futuro sea así de silencioso.

La única solución sería que los viejos aficionados, los que estaban acostumbrados a ver a los defensas con bigotes de bandoleros, enseñaran a las nuevas generaciones que antes del sexo debe haber amor, por lo menos un poco, y que no es que este fútbol en vivo sea mentira, es que lo que se enseña ahí fuera no es verdad. Pero si ellos, la vieja guardia, empiezan a aparecer por aquí con la tableta ya conectada, es que no hay nada que hacer.

Afortunadamente, en el partido de hoy hay dos momentos en los  que da igual si uno los ve o no a través de una pantalla : son los dos goles que Benzemá, al que no se le ve muy triste, mete con una facilidad que te pone de buen humor. Ese tipo de gol que te dice : sonríe, que siempre hay una manera distinta de resolver las cosas. 

viernes, 16 de noviembre de 2012

Entre margaritas




Entre margaritas : Equipaje básico que Lucía lleva en su bolso para el viaje en metro : unos marcadores de página unidos con una goma, un lapicero normal, otro rojo, cuatro rotuladores (amarillo, rojo, verde y negro), otro lapicero grueso que guarda dentro varias gomas y un cuaderno para dibujar.

Nombra cada objeto conforme me lo enseña. Después lo devuelve todo al bolso y se queda con el cuaderno, que abre para mostrarme un patrón que está dibujando. Se trata de un vestido repleto de margaritas.

-Quitando las tres que hizo mamá, ¿cuál es la que mas te gusta?
-Esta.
-No

Me señala otra, la que, según ella, más se acerca al concepto de margarita que tiene en la cabeza. Sí, puede ser. Después se desentiende un poco de mí, pidiéndome que siga sin sacar el iPhone, y dibuja las que les quedan : un círculo central y las hojas. A pesar de que el vagón se mueve, mantiene buen pulso.

Saca el rotulador amarillo y empieza a marcar cada margarita en el centro. Un punto preciso. Una vez que termina, coge el rotulador rojo y comienza a pintar las hojas. De vez en cuando se detiene para mirar, sin pudor, a alguien que entra en el vagón. Me fijo en que suelen ser quinceañeras a las que evalúa de arriba abajo con total atención : el rotulador se queda suspendido en el aire.

Cuando llegamos a Tribunal, el traje ya está totalmente coloreado. Unos aprovechan el camino para recoger flores. Nosotros, para plantarlas.