miércoles, 1 de junio de 2016

Lágrimas de futbolista



Lágrimas de futbolista : Los chicos del peto amarillo tratan de seguir las indicaciones de un entrenador que no deja de gritarles cómo hay que proteger el balón. Me parece bien que se les enseñe las reglas. Me parece mal que se lo tomen tan en serio. No sería un entrenador muy de fiar yo. Hoy me habría dedicado a ensayar con ellos los penaltis después de ver cómo se decidió el ganador de la última Copa de Europa. Quizás a estas edades haya que hacerles creer que uno posee el suficiente talento, la suficiente fuerza, el suficiente amor propio como para no tener que llegar nunca a la prórroga y, menos aún, a los penaltis. Aún así, los practicaríamos y, después, representaríamos la parte de las lágrimas. Las lágrimas, chicos, tienen que ser más grandes que aquellas de quienes os han visto perder. Ensayaríamos las lágrimas y las posturas de la desolación. Todos tumbados en el suelo, o arrodillados, o caminando con la cara entre las manos. 

miércoles, 25 de mayo de 2016

El rancho de los elefantes



El rancho de los elefantes : Los maniquíes, detrás de las cierres de los escaparates, tienen hambre. Entre ayer y hoy han adelgazado un poco. Basta con prestar un poco de atención para ver cómo reaccionan cuando llegan los primeros camiones cargados de mercancía, que avanzan despacio por la calle, esperando que se aparte el ciclista, el abuelo que lleva de la mano a la nieta, el vendedor negro de kleenex que saluda en inglés a un conocido de traje y corbata, la chica que corre como si tuviera un precipicio a ambos lados, el tipo con gafas de sol que parece desorientado por la luz, yo. Los camiones se van parando y empiezan a entregar las cajas de ropa por debajo de los cierres metálicos, sin cuidado, como si alimentaran a los elefantes. 

miércoles, 4 de mayo de 2016

Una copa menos para la undécima



Una copa menos para la undécima : El hombre se queja de que haya partido en el Bernabéu porque lo nota en el local. Reacciona a algo que ve al mirarme y de lo que no soy consciente y añade que él es madridista. Pero. Me sirve una copa de “Cortezada”, de Fedellos do Couto, que acompaña con dos trozos del queso que va a formar parte de una cata para veintidós americanos que llegan a las ocho. Se van a llevar buena impresión, le digo. Miro el reloj. Debería marcharme ya al estadio, pero está el vino y el cuidado con el que va colocando los distintos quesos en la bandeja. Ayer cayó el Bayern y hoy le toca al Manchester City, los dos de países cerveceros. La mencía de la copa como parte de la estrategia.

martes, 3 de mayo de 2016

La humildad de los adictos



La humildad de los adictos : La que lleva un rato atendiendo en el mostrador le dice a la recién llegada que no manche mucho. La nueva golpea uno de los mandos de la máquina de café para vaciarlo, sigue golpeándolo, lo llena, coloca una taza pequeña y aprieta un botón. Después coge la taza, a la que se le cae el café por todo el borde, y la deposita sin plato encima de una bandeja. La veterana me dice que me puedo llevar mi pedido sin añadir dónde puedo coger un sobre de azúcar y una cucharilla. No importa. Ya lo hago yo.

martes, 12 de abril de 2016

Un pasillo de silencio



Un pasillo de silencio : Justo antes de que Ronaldo tire la falta con la que va a marcar el tercer gol del Madrid, Keylor Navas cruza el campo para decirle algo. Todo el estadio le grita cómo lanzarla. Cuando llega, Keylor se cubre la boca con el guante mientras le deja caer al oído unas pocas palabras precisas, como esas gotas de aceite caliente que nos echaban cuando teníamos otitis. Después regresa corriendo de espaldas, sin perder de vista cómo se prepara la falta. 

lunes, 11 de abril de 2016

La pompa de jabón



La pompa de jabón : Hay una limpieza básica, la que realizan los barrenderos regando estas calles con el agua a presión de sus máquinas y el paciente barrido posterior. El paseo de los niños hacia el colegio, acompañados por su padre o su madre, con un bocadillo en la mano y una frase como “te voy a meter en una pompa de jabón para que no te escapes”, realiza otra limpieza. Por dentro.

lunes, 4 de abril de 2016

La hora fija



La hora fija : Una lluvia que sabe que vas a rendirte tú primero. Una lluvia de mil páginas dispuesta a llenar los tiestos, a empapar las carteras, a ocultar los socavones. Una lluvia que se estira en los atascos, que se frena en los cruces, que se comunica a través de los paraguas. Una lluvia que permanece todo el día fija en una hora. Es una lluvia en la que solo sobreviven los zapatos elegantes.