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martes, 22 de noviembre de 2016

La invulnerabilidad de Bale



Cuando hago la fotografía por la mañana, el hombre con la carretilla que camina justo por debajo de la imagen de Bale de la tienda de Adidas (podría haber sido la de Marcelo o la de James) es solo una coincidencia. Unas horas más tarde, en el momento en el que Bale se retira lesionado en el minuto 57 del partido contra el Sporting de Lisboa, la coincidencia se convierte en una señal.

Le puede llevar dos meses recuperarse de la operación de la luxación traumática de los tendones de su tobillo derecho. Durante todo ese tiempo pasaré por delante de la tienda para ver los vídeos que pasan de él en varias pantallas. No jugará contra el Barça, ni contra el Dortmund, ni lo hará en Japón, pero yo podré detenerme para disfrutar de esas imágenes en las que, elevado por la estética de la publicidad, se encuentra en esa zona a la que nunca podrán llegan los tacos de Coates.

martes, 12 de abril de 2016

Un pasillo de silencio



Un pasillo de silencio : Justo antes de que Ronaldo tire la falta con la que va a marcar el tercer gol del Madrid, Keylor Navas cruza el campo para decirle algo. Todo el estadio le grita cómo lanzarla. Cuando llega, Keylor se cubre la boca con el guante mientras le deja caer al oído unas pocas palabras precisas, como esas gotas de aceite caliente que nos echaban cuando teníamos otitis. Después regresa corriendo de espaldas, sin perder de vista cómo se prepara la falta. 

lunes, 31 de agosto de 2015

Del vodka al café con leche



Del vodka al café con leche: En la sección de bollería del Carrefour encuentro las “Galletas mini choco escudo RM 425 Gr” por  3,99 euros. En mi época de creyente merengue, algo así me habría molestado. La estrategia de marketing del Real Madrid, pensaba entonces, debía cuidar sus canales. ¿Acaso Chanel permitiría que su número cinco se convirtiera aquí en un 4,99?. Pero esos tiempos han pasado: las tardes ya no piden vodka, sino un café con leche al que acompañan perfectamente estas galletas que ahora puedo llevarme por 3,99 en una lata a la que antes cada jornada exigía que tuviese caviar.

sábado, 10 de diciembre de 2011

El poder de los elfos

En los puestos venden ponchos para protegerse de una lluvia que no molesta y en la que la gente que rodea el estadio no parece fijarse, alimentada por cierto calor interior que la hace inmune al frío o a las dudas. Los ultras aclaran sus gargantas con cerveza y comienzan a ensayar sus cánticos cerca de la puerta cero, con el tono festivo del que ya está celebrando algo a pesar de que quedan veinte minutos para que empiece el partido. Todos hemos escrito nuestra carta a Papá Noel y se la hemos echado en el buzón a Mourinho con la seguridad de que éste nos va a traer lo que queramos.

En medio de esa euforia contenida, que comparto, veo dos detalles que me inquietan. Uno es un cartel en el que leo “El sueño de una noche de verano”. El otro es la tranquilidad con la que se mueven los caballos de la policía, como si anticiparan que esta va a ser una noche sin problemas en la que la gente se va a retirar pronto a casa, cambiando el plan de la copa con los amigos por la sopa caliente en la cocina.

Dentro del estadio todo se desarrolla como siempre. La alineación del Barça se anuncia sin presentar las fotografías de los jugadores, lo que tiene cierto toque infantil o, analizándolo un poco más, protector, como si se nos quisiera evitar ver de frente a un rival que, todavía no lo sabes, se ha hecho con las cartas a Mourinho y las va a romper una a una. Los jugadores del Madrid si aparecen en las pantallas con su imagen, acompañados por el grito del locutor que los va nombrando con la contundencia del gorila que se golpea el pecho.

Al salir los equipos, unos son recibidos con aplausos y los otros con insultos que cruzan el cielo como guirlandas. Y antes de que la última guirnalda haya caído sobre el césped, Benzemá, a los veinte segundos, marca el primer gol, haciéndonos creer a todos que la Navidad, como dice la canción, va a ser blanca, alejados los enemigos a la distancia de nueve puntos.

Entonces el Madrid mira al marcador y ve un resultado. El Barça se fija en el 10 y apenas le presta atención, como si marcara la hora. El Madrid cree que ya está todo escrito y el Barça, al que se le ha negado su imagen, empieza a jugar como si tuviera que ganársela. Digamos que uno cree en Papá Noel y el otro ya sabe la verdad.

En ese momento la victoria del Barça se pagaba a seis euros, lo que nos habría hecho ricos a los madridistas si hubiéramos hecho más caso a lo que veíamos que a lo que sentíamos. El día que se cuente un partido con los comentarios de los hinchas se descubrirá que de puertas adentro uno no se engaña. Y entre los de mi zona empieza a aparecer pronto cierto malestar con lo que se ve abajo.

A pesar del calor del primer gol, el césped está frío. Bastan unos pocos detalles para saber que esta noche el Madrid no funciona. Lo que vemos abajo parece el resultado de unas consignas que han ido más allá de lo apropiado, como el que te cuenta los viajes de Marco Polo cuando le preguntas por una calle del barrio. Mourinho parece haberles hecho creer a cada jugador que el partido depende de él y sólo de él, para motivarles, y ahí están, jugando como si sólo existieran ellos y el resto del equipo fuera invisible. Mourinho le ha echado demasiados fideos a la sopa y esta se ha vuelto espesa. Guardiola, con ese toque de monje avispado, sabe que es mejor dejar el caldo ligero y así se lo ha hecho beber a los suyos.

El Barça ve pronto el cortocircuito del Madrid, que parece jugar hoy con su marca blanca y empieza poco a poco a aumentar su ritmo. No es que hagan un gran fútbol, pero digamos que saben cómo desactivar al Bernabéu. Primero nos mandan un mensaje a los hinchas, que captamos pronto, diciéndonos que esto es sólo cuestión de tiempo. Después, una vez instalada la duda en las gradas, los de Guardiola se dedican a decirles a los del Madrid que la grada ya no está con ellos y que Papá Noel no existen.

Ese es el planteamiento y hay que ser muy ciego o muy fanático para no darse cuenta de que el que está agitando el árbol es el Barcelona. El Madrid no reacciona porque juega once partidos a la vez, incluyendo a un Casillas cuyo reloj interno parece volver al ritmo de los demás mortales, que vemos las cosas cuando han sucedido, no tres segundos antes. El Barça sólo necesita de un fútbol ordenado, de un partido que comparten todos y que no brillará en las hemerotecas digitales del futuro, pero para qué más.

Y llega el segundo, claro. Y el tercero, normal.

Salgo del partido con mi hermano antes de que acabe. Afuera nos debía esperar un bullicioso sábado por la noche y nos encontramos con una noche de martes. La policía apenas se ve. No quedan ya puestos. La calle está limpia. Los camareros de los bares miran la pantalla mientras calculan el dinero que van a perder esa noche. La gente camina despacio, con las manos en los bolsillos. El murmullo del Bernabéu va desapareciendo. En el metro no hay cola para pasar el control. En el andén esperamos ordenada a que llegue el metro. Alguno manda mensajes por el móvil con la cara seria. Y, sobre todo, no nos hemos terminado la bolsa de pipas.

Los elfos, ya lo hemos visto, son culés y llevan un diez en la espalda. Como advertían, han roto todas nuestras cartas y nos han dejado un poco desconcertados, sin saber muy bien qué pedirle ahora a Mourinho.

sábado, 26 de noviembre de 2011

Gracias, Messi.

Camino de mi puerta en el estadio, me cruzo con cientos de madridistas por la zona del Bernabéu. Entre tanta gente, destaca la camiseta de una colchonera con el siete a la espalda. Nadie le dice nada hasta que uno, con un vaso de cerveza en la mano, le grita :

-¡Mira a la del Forlán! ¡Hija de puta colchonera!

En ese momento me siento orgulloso de pertenecer al Madrid. Puestos a ser grandes, puestos a abarcarlo todo, me alegra descubrir que también tenemos a los hijos de puta más cobardes del panorama futbolístico. Ahí está este tipo, madridista de pro (el alcohol nos ayuda a sacar la esencia de nosotros), mostrando que en la fauna madridista podemos presumir de tipos como él que se meten con quinceañeras rivales. Sí que somos grandes, coño, nos lo merecemos todo.

El partido de hoy parece que tiene un guión escrito año tras año y del que nadie se puede salir y en el estadio hay cierta euforia cansada, como si nos tuviéramos que reír de un chiste que ya nos sabemos : sale un portero y recoge cuatro balones de la red. ¿Cómo se llama la película? Derbi madrileño.

Con esa sonrisa poco convincente ocupo mi sitio, junto a mi hermano, que hoy no trae pipas. En la lista de partidos innegociables que negocié con María, éste tenía la marca verde de los que podía ver. Más que por un tema futbolístico, por razones sentimentales, porque la última foto que tengo con mi padre en el Bernabéu fue de otro derbi de hace cinco años y esta es una cita con el pasado que quiero cumplir, aunque de aquel equipo en el que jugaban Casillas, Míchel Salgado, Roberto Carlos, Iván Helguera, Raúl Bravo, Zidane, Baptista, Guti, Gravesen, Beckham, Cassano, Diogo, Raúl y Robinho, sólo quede el portero : la alineación de un equipo de fútbol es un río en el que no te puedes bañar dos veces, como dijo Heráclito.

Abajo, en el campo, lo de siempre. Parece que al Atleti le hubieran pasado otro texto cuando se atreve a meter el primer gol del partido, pero pronto parece recordar que en las estrellas y en la tercera tabla de Moiséis ya se habla de sus derrotas en el Bernabéu y el portero del Atleti, asustado frente al desafío de ir por delante, avanza tres casillas en el parchís : expulsión, penalti y empate.

Con lo que ya no sabemos, si a partir de ahora, es el Madrid el que gana el partido o el Atleti el que pierde. Ya tienen carnaza los periodistas para los que, hasta ese momento, retransmitir el partido es hablar de cualquier cosa que suceda fuera del estadio.

-¿Qué dicen en la radio?

-Algo del baloncesto – me dice mi hermano.

Empatado el partido, los espectadores volvemos a sentirnos como los dioses que ven, con cierta cariñosa lástima, que algún espontáneo trata de desafiar al destino. Esa confianza en el resultado final te hace sentir seguro, pero la seguridad es hermana del aburrimiento, por lo que, por mucho que nos quejemos, todos, salvo el hijo de puta de la cerveza del principio, recordamos con cierta melancolía ese gol del Atleti. Cuando uno se quita la camiseta, lo que se valora es al que se atreve a seguir su propio camino.

Pero tampoco vamos a ponernos profundos, porque uno se pone la camiseta para ser superficial y el partido está empatado y eso es a lo que vamos. Todo respiramos algo más aliviados y esperamos que las cosas vuelvan a ser como en el pasado, lo que tarda poco en suceder : el Madrid mete goles y el Atleti se lleva tarjetas. El ying y el yang.

-¿Y por qué no traes pipas?

-¿Y por qué no traes bocadillos tú?

Los goles llegan, pero no alimentan. Hay aficionados que, vistos los gritos que sueltan, parecen disfrutar con cualquier plato. Son los que le darían una estrella Michelín al banquete de bodas de su primo en el pueblo, pero yo no me siento especialmente estimulado. Los de blanco hoy, sea por lo que sea, no andan finos, y los pases y las jugadas se les quedan cortos, como si uno pensara en centímetros y el otro en pulgadas. Y por tonterías así más de una sonda espacial se ha pegado un buen golpe contra la superficie de la luna, provocando una pequeña nube de polvo y disolviendo millones de dólares del presupuesto.

Los goles acaban llegando y lo celebramos con una alegría desteñida que tiene algo de farsa. Gritar por un gol a un equipo que tiene un jugador de menos tiene algo de insulto contra tu propio equipo. Lo suyo sería un silencio educado. En fin, y mi hermano sin pipas.

¿Cosas que podría haber hecho en vez de ver este partido? Comenzar con cualquiera de los libros que me esperan o meterme en una tienda de chucherías a comerme unas cuantas pipas con la elegancia del caballo que abreva.

-No puede meter la cabeza y comer. ¿Me oye?

Lo intento, pero es difícil hablan cuando tienes pipas hasta en los oídos. Poco antes de que acabe un partido que lleva terminado muchos minutos le digo a mi hermano que ha llegado el momento de marcharse. Tengo que reconocer que no he sentido la presencia de mi padre, lo que no me sorprende porque siendo ya etéreo e inmortal, y sin sentir el peso de la finitud y bla,bla,bla, debe haber muchas cosas que hacer, que para eso se es inmortal. El tema de la mortalidad tiene sentido cuando uno se gana la vida sentado ocho horas delante de un ordenador.

-Menos mal que esto no es para siempre.

Nos metemos en el metro y hablamos de la crisis, que es lo que realmente importa.

-Los de Huawei se traen a los ingenieros de china en aviones, le tienes mil horas trabajando y revientan los precios del mercado, así que pronto acabaremos todos en el paro.

Muchos goles tiene que meter Ronaldo para hacerte olvidar esto. Parece que en lo que a la economía se refiere, no hay árbitro alguno que haga cumplir las reglas. En todo caso, tenemos a aficionados que con el reglamento del ajedrez tratan de organizar un partido de baseball. El tema es muy serio.

-¿Pero no tienes pipas?

-No.

Me despido de él y me marcho a casa, donde me encuentro a María viendo la televisión. Cambio un momento y en un canal descubro que retransmiten los últimos minutos del Getafe-Barcelona, que van ganando los locales por un gol a cero. Sólo quedan cinco minutos. Vuelvo a mirar el resultado. Vuelvo a escribirlo aquí. Getafe, uno; Barcelona, cero.

Toda la emoción que no ha provocado el partido del Bernabéu la percibo en esos cinco minutos. Me siento en el borde del sofá y noto cómo mi corazón late con más fuerza, como cuando uno está vivo. Los del Barça atacan y los del Getafe defienden, pero parece que ahí tuvieran un guionista diferente, más atrevido.

Me mantengo en un silencio expectante, con el corazón marcando el ritmo cada vez más deprisa. La sangre llega a rincones un tanto abandonados de mi cabeza, esa que va secando el uso continuo del Excel. Trabajar es cauterizar. Fluye la sangre y me descubro gritando, ordenado la defensa, criticando al árbitro y diciéndole a Piqué que su campaña de moda me parece muy elegante. Qué elegante ni qué coña, a él también le grito. Cómo grito. Nunca había disfrutado así últimamente, le estoy siendo infiel a mi escudo, a mi estadio y a mis colores, pero qué le voy a hacer. Getafe, uno; Barcelona, cero.

Y entonces aparece Messi y esquiva a la defensa sin problemas con el balón pegado a la punta. Me gustaría verle salir de un vagón de la línea uno a las ocho de la mañana. Eso sí que es esquivar, Messi. Messi avanza, se prepara y lanza un golpe directo que parece trazado por el destino.

El balón avanza y da en el poste, con elegancia. Qué cosas. Con lo pequeño que es Messi y lo grande que es la portería. Parece que cada jugador del Barça hubiera recibido ese golpe en la cabeza porque apenas tienen tiempo de reaccionar. Soy capaz de sentir el temblor debajo de mis pies, y en mis manos. Mi corazón late con más fuerza, transmitiendo ese ritmo a los vasos de la cocina, que tiemblan, y a los platos, y a las tazas, y a los cuchillos, y a las cucharas, y al bote de arroz, y a la caja de cereales, y a las naranjas de la despensa, y a la bolsa de colines y a las llaves de la entrada.

La intensidad aumenta hasta que el árbitro marca el final del partido. Esa señal hace que todo cese de repente y la casa vuelva a ser más sólida. Pero es un silencio ficticio, como el que provocan los animales antes de que llegue el tsunami.

El tsunami se acerca con fuerza y antes de que rompa, hago dos cosas. La primera es darme cuenta de que, además de nosotros dos, hay alguien más alrededor, que la eternidad sin arrugas debe ser difícil y todos necesitamos emociones. La segunda, darle gracias a Messi por estrellar ese balón en el palo.

Dar gracias a Messi, quién me lo iba a decir.

martes, 22 de noviembre de 2011

多谢

Me gusta que el Madrid meta seis goles, como esta noche, y que se agarre bien a Europa antes de que a los del norte se les ocurra lo de la Copa de Europa de dos velocidades para que sus equipos se lleven alguna y nosotros tengamos que luchar por el trofeo de los PIGS. Por este lado, no tengo nada que decir.

Sin embargo, me gustaría hacer una petición pública sobre la distribución de los goles aunque sé que ahora solo se escucha a los chinos, para los que empezamos a jugar a las doce con el fin de que ellos puedan ver el partido con su cuenco de arroz en una mano y nuestra deuda soberana en otro. Poco caso se me va a hacer, pero lo que solicito es una nimiedad, un tema de distribución de goles.

A saber y a quien proceda : Aquí las cenas empiezan a las ocho y media y terminan a las nueve. Podríamos empezar antes para antes acabar, pero suele ser complicado por varias razones que no puedo enumerar porque cada día son diferentes. Una multiplicación que hay que repasar, un calcetín que no aparece, unas risas de más a la hora del baño. En este estilo. A las ocho y media estamos cenando, entendiendo por cena el proceso que se desarrolla paralelamente a la emisión de dos capítulos de “Fineas y Ferb”. Nosotros les explicamos que se ve la tele mientras se come, pero ellos comen mientras ven la tele. Sobre ese matiz giran nuestros problemas a esa hora.

De fondo, frases como “Maldito seas, Perry el ornitorrinco” o “Ya sé qué vamos a hacer hoy, Ferb”.

Pero no nos distraigamos. Tenemos los goles del Madrid y el tema de la cena. La cena se extiende hasta las nueve, que es el momento en el que todos nos vamos al salón a descansar de la lucha. El sofá que compartimos es nuestra tregua. Así suele ser todas las noches, pero cuando hay fútbol, a las nueve me quedo solo en la cocina y cambio de canal.

-A ver qué tal – me digo.

Y me siento en la mesa, todavía sin recoger, y me pongo a ver el partido, comiéndome los restos de una croqueta, o bebiendo el zumo que queda, o rebañando el kétchup de un plato con un trozo de pan, o colocando un plato encima de otro, o recogiendo las migas con una mano, o terminándome un batido de chocolate, o pinchando las últimas patatas, o acabando unas natillas de chocolate, o de vainilla, o apurando el arroz que no se han comido. Sí, en ese momento me convierto en una cucaracha, metamorfosis mediante, y no le hago ascos a nada de lo que veo sobre los platos.

Es un buen momento de soledad en el que disfruto de los nervios del partido.

Para que el momento sea perfecto, necesito que el marcador no se haya estrenado. Ver un cero a cero es como llegar a tiempo, aunque ya hayan pasado quince minutos. Y pensaba que esta noche iba a ser todo igual y al cambiar descubro que en quince minutos el Madrid ya ha marcado tres goles. El partido, aunque quede mucho por jugar, ya se ha acabado. En esta novela negra, ya me han dicho quién es el asesino : el Dínamo yace en el suelo con tres agujeros y de las botas de Benzemá, Callejón e Higuaín sale humo.

Esto no se hace, Mourinho, don Florentino. Que me parece muy bien que el Madrid meta seis goles, pero les rogaría que los distribuyeran de otra forma. Ustedes no tiene dos niños de siete años y no saben quién es Doofenshmirtz para que puedan comprenderme del todo, pero tampoco hace falta una gran empatía. Que los chicos esperen un poco para marcar el primero y que después no lo hagan todo de golpe.

Si la petición les parece absurda, imagínense que se la hace un chino y ya verán que tiene sentido.

多谢

miércoles, 26 de octubre de 2011

La virtud blanca está en la mitad

O la virtud está en el medio blanco. El título da un poco igual, que, para los que somos, tampoco vamos a estar limpiando la casa todos los días.

El partido del Madrid de hoy es a las diez de la noche. Me imagino volviendo en el metro a las doce y ahí se termina mi impulso madridista de primera línea. Saco al madridista de intendencia, al que se queda pelando las patatas mientras otros se juegan la vida en el frente. Con el cuchillo de pelar y los tubérculos en la mano, me siento frente a la televisión a ver el partido.

No puedo pelar ni una sola patata. El Madrid es un martillo y el Villarreal un castillo de azúcar. Esto sí que es fútbol y los que juegan van de blanco, lo que es una sorpresa. El arranque del Madrid es brutal, en el sentido completo de la palabra. Me imagino a Juanma Trueba limitándose a coger al vuelo lo que Xavi Alonso y compañía van dictando para escribir su crónica.

En media hora, el partido está acabado y los del Villarreal, cabizbajos, se van repasando los dientes con la lengua para saber si han perdido alguno en el combate, que todo puede ser. Si uno puede hacerse cardenales en la autoestima, alguno hay que se quedará con ellos de por vida por mucho que frote.

Pasada la media hora, el Madrid se dedica a pensar en otras cosas y le presta la misma atención al partido que el padre que, tomándose un aperitivo el domingo, vigila a los chicos que juegan en el parque. Nada serio.

Algunos dirán que esta postura del Madrid es egoísta, pero yo creo que lo hacen por nosotros. Mourinho nos regala el segundo tiempo, en el que no sucede nada de nada (el padre se pide otra cañita y los niños juegan a tirarse arena a la cara, angelitos) para que lo aprovechemos como mejor sepamos.

Puedes seguir con "El secreto de Christine Falls", o ver un capítulo más de la interminable segunda temporada de "En terapia", o estudiar si con 26.000 millones la banca española se apaña, o meterte en la cama solo, o meterte en la cama acompañado, o poner el lavavajillas para que los restos de la cena no se sequen y haya que frotar, o poner un poco de orden, o coger un cuaderno de chino y empezar a estudiar chino, para cuando el dueño del Madrid sea chino, o llamar a tu madre, que ya te vale, o prepararte la ropa para mañana.

Ser del Madrid alarga tu día. Además, te vas contento a la cama. Y para todos aquellos molestos por los métodos diplomático de Mourinho, pueden jugar a ser del Madrid el primer tiempo y a dejar de serlo el segundo, lo que te convierte en un madridista ejemplar, porque ahí, entre serlo todo el tiempo y no serlo en absoluto, está la virtud blanca, que era el título de este post y que espero haber demostrado.

Ahora, a pelar patatas, a ver si me hago la tortilla.

sábado, 24 de septiembre de 2011

Goles y neutrinos

Los neutrinos, dice el periódico, van más deprisa que la luz. Eso tiene una serie de implicaciones tremendas en el campo de la física, según dicen, porque podría viajarse al futuro.

Yo puedo viajar al futuro o al pasado sin necesidad de grandes gastos. Lo hago, sin problemas, en el Bernabéu. El chaval que está sentado detrás de mí soy yo hace veinticinco años. Así que, desde mi punto de vista, estoy viajando al pasado. Desde el suyo, lo que tiene enfrente es su futuro.

Sorprendente. Y, en el césped, el Rayo le mete un gol al Madrid en el segundo cuarenta. La lógica, la física y la economía, por los aires.

Bueno, al viaje en el tiempo. Ese de atrás, sin ser yo, soy yo. Hace veinticinco año yo era así : Insultaba al árbitro, coreaba los gritos de los Ultra Sur, me ponía de pie, sabía quién era cada jugador por la forma de correr, celebraba cada saque de esquina, les decía dónde tenían que pasar el balón, gritaba eso de “eeeeeeeeee….¡cabrón”” cuando sacaba el portero, me unía a los cánticos, “illa, illa, illa, Juanito maravilla” y me comía el bocadillo de no sé bien qué sin quitarle el papel de plata (vamos, todo para adentro)

Así era yo.

Y el yo del futuro, con veinticinco años más, se gira al yo del pasado cuando celebra el empate del Madrid como si hubiéramos ganado la Copa de Europa.

-Que no hemos ganado la Copa de Europa – me digo.

-¡Hay que salir del bache! – me respondo.

El yo del futuro desea, en silencio, que gane el Rayo. El futuro, le explicaría al yo del pasado, es algo complejo. Empata el Madrid y, realmente, me jode. Me hubiera gustado que ganara el Rayo porque es capaz de plantar cara y porque me gusta ese lateral que vuelve loco a Marcelo.

-Lass – me dice el yo del pasado.

Lass. Es bueno ese Lass.

Ah. En el partido de neutrinos solteros contra rayos de luz casados, el resultado es : Luz 2,40000, neutrinos 2,39994.

domingo, 5 de junio de 2011

Adiós, Zidane


Por todo lo que pasó, tengo la sensación de que él propio Zidane no ha podido despedirse de sí mismo como quería, ni nosotros de él. No se produjo ese final que habría cerrado su carrera y nos habría permitido decirnos : bueno, pues se acabó, adiós, Zidane.

Si vamos al partido de hoy, entre veteranos del Madrid y del Bayern, es para ensayar ese adiós, para ver si encontramos la manera de despedirnos y dar por cerrada esa época. Hay una buena entrada y el locutor, cuando llega el momento de decir el nombre de Zidane, se detiene un segundo antes de nombrarlo y provocar la ovación del público.

Como en los viejos tiempos.

Y ahí está de nuevo, en el césped del Bernabéu, con el cinco a la espalda, y su estatura, y su elegancia, y su control de la jugada, y su brazo levantado avisando al compañero, y sus pases largos, y su forma de proteger el balón, y su carrera y sus charlas con los del Bayern y sus quiebros.

Todos los elementos están ahí, pero la suma ya no da el Zidane que conocí. De hecho, parece jugar para los demás, como si a él no le interesara ya marcar un gol. Empuja en el ataque, se ofrece y sirve de apoyo, pero nada más.

Habría agradecido que tirara a portería, que lo intentara. Parece que él ya hubiera dicho adiós a todo esto. Nosotros no hemos tenido esa oportunidad y creo que, por toda la eternidad, vagaremos como esos fantasmas que no aceptan la realidad y pretenden seguir vivos, con sus camisetas con el cinco a la espalda y sus batallas a los hijos sobre ese jugador que fue, sobre todo, un tipo elegante.

Cuando faltan unos veinte minutos para que termine el partido, le cambian, despedido con la misma ovación que le recibió.

Yo también me levanto y me marcho. Habrá que buscar otra ocasión para despedirse. Afuera del estadio, como en una mala película, ha empezado a llover con fuerza.




















viernes, 3 de junio de 2011

Una Copa anecdótica


Leo esta mañana que en el Museo de la Federación Española de Fútbol, en Las Rozas, exhiben destrozada la Copa del Rey que ganó el Madrid. En un momento de la celebración, la Copa se le cayó a Sergio Ramos del autobús en el que el equipo la paseaba por Madrid.

-A ver si es de verdad.

Y el autobús pasó por encima para comprobarlo. Nadal besa las medallas que gana y nadie lo ve raro. La Copa quedó algo perjudicada, tirando a rota. Y así está en la vitrina de la Federación, como un mueble al que le faltara una pieza.

-Algo anecdótico - dicen los de la Federación, también anecdóticos ellos.

Como madridista, me jode que se exponga así, pero vamos a tratar de ver el asunto con la cabeza fría. Dicen los de la Federación que así tiene más historia, que al verla, uno no sólo se acuerda del cabezazo de Cristiano, sino de las manos de Sergio Ramos. Pueden tener razón, porque al verla yo me acuerdo del partido y de las madres de algunos de la Federación.

El tema es que la Copa era lo que era antes del accidente. Perfecta, brillante y empapada de sudor.

Pero vamos otros accidentes casi tan relevantes como éste para poner un poco de distancia :

1-“La Pietá”, de Miguel Ángel : El 21 de Mayo de 1972, un hombre ataca con un martillo la cara de la Virgen

2-“El David”, de Miguel Ángel : El 15 de Septiembre de 1991, un perturbado rompe a martillazos el pie izquierdo del David de Miguel Angel.

3-“El Sueño”, de Picasso : El dueño de la obra, Steve Wynn, atraviesa con el brazo la obra, de 139 millones dólares, mientras la explica.

4-"Ronda de noche", de Rembrandt : En 1990 un grupo de manifestantes le arroja ácido encima.

5-“El Actor”, de Picasso : A principios de 2010, una visitante del lugar, tuvo la mala suerte de tropezar y caer encima del cuadro, valorado en 130 millones de dólares.

6-“Booz recibe la herencia de Elimelec”, de Jan Victors : El 22 de Octubre de 2010, un joven de veintidós años con las facultades mentales aparentemente perturbadas ataca el cuadro con un arma blanca de unos tres centímetros de longitud.

7- “L’e Pont de Argenteuil”, de Monte : En 2008 fue desgarrado con una afilada hoja también en 2008.

8- “El urinario”, de Marcel Duchamp : En 2007, un francés de 77 años de edad, ataca, por segunda vez en su vida esta obra.

9- “El Guernica”, de Picasso : En 1974, un joven artista hizo un graffiti encima como protesta contra la intervención americana en Vietnam.

10-“La Gioconda”, de Leonardo Da Vinci : En 1956 un hombre derrama sobre ella ácido sulfúrico, y un estudiante boliviano le lanza una piedra.

Y, añado a la lista, en 2011, un hombre con sus facultades mentales perturbadas (no tanto como las mías esa misma noche) deja caer, sin querer, la Copa del Rey, con la mala fortuna de que un autobús, repleto de más jugadores con sus facultades mentales perturbadas, pasa por encima.

Y, ahora, por fin, mi duda y mi temor : Si se hubiera aplicado el criterio de la Federación a los diez casos expuestos, ninguno de ellos habría sido restaurado. Afortunadamente, no ha sido así porque no hay pruebas de que Miguel Ángel fuera del Madrid. En caso contrario, estos chicos de la Federación, quizás a instancias de su jefe, expondrían también el David con el pie destrozado.

Todo lo anterior lo habría dicho en tres frases si motivos éticos, legales y de estilo no me lo hubieran impedido. Joder.

martes, 3 de mayo de 2011

Mi vecino es del Barça

Mi vecino de abajo es del Barça. Es un hombre mayor, con el pelo blanco. Tiene un coche antiguo, siempre limpio, de esos que deben pasar la ITV cada dos meses. Sé pocas cosas más de él.

Por su acento, podría ser venezolano. A veces, cuando estoy en el cuarto de mis hijos contándoles un cuento, escucho discursos de Chávez que me llegan desde abajo. Son discursos muy largos, con un tono de amenaza que te anima a acordarte de todas las personas que te deben algo. A veces discute con su hijo, con su mujer, con todos a la vez. A veces no se escucha nada.

Estaba en el cuarto de mis hijos cuando Pedro ha marcado el gol de Barça.

-¡Y ahora qué, ahora qué! – grita su hijo por la ventana al resto de la gente. Ahora nada : nadie le responde. En el lenguaje críptico de los economistas, se podría decir que el madridista ya tenía descontado ese gol. O, para entendernos los demás, que contábamos con él.

Mi vecino, y su hijo, y su mujer son del Barça.

El gol de Pedro me rompe la concentración del cuento que estaba inventándome. Así que tengo que imaginarme a los del Madrid en el Nou Camp, en un partido que no he querido ver porque la remontada era imposible. Me da por pensar que estarán pasando frío, como si fuera una madre que hubiera mandado a sus hijos al colegio en manga corta un día nublado. Una madre debería saber que para el Madrid siempre estará nublado en Barcelona.

Al rato, por un grito lejano y el silencio que me llega del piso de abajo, sé que el Madrid ha empatado. Cómo me gusta ese silencio. Es un silencio blanco, mullido, en el que me gustaría envolverme, como si fuera un edredón. Tengo ganas de ir a la televisión a ver el gol, pero el cuento todavía no se ha acabado y hay que hacer las cosas bien.

Así que sigo con el cuento. Escucho gritos cuando uno del Barça se cae al suelo, no sé si porque se tira o porque le empujan. Cuando termino el cuento, salgo al salón a ver lo que queda de partido. Al final nadie vuelve a marcar y el partido termina con un empate que sólo existe en el marcador. Mañana, unos y otros, a base de titulares, tratarán de demostrar que su gol pesó más que el del otro al nacer. Me sorprende que ninguno de los de abajo, ni padre, ni madre ni el hijo celebren la calsificación tanto como el primer gol.

Una vez dejaron solo un gato durante todo el fin de semana. El gato no dejaba de maullar día y noche, por lo que fue bastante difícil dormir. Debe ser que los gatos que maúllan no necesitan dormir. Cuando bajé a quejarme, me dijeron que se lo estaban cuidando a un amigo. El gato, que andaba por ahí, era blanco. Mal sitio para ser blanco, pensé.

De todos estos cuatro partidos entre el Madrid y el Barça saco varias lecciones :

1-No escuches a Chávez si quieres tener un momento zen.
2-El Barça sólo le gana al Madrid jugando contra diez.
3-No invites a Wolfgang Stark a la fiesta de cumpleaños de tus hijos si eres madridista porque puede expulsarlos antes de que soplen las velas.
4-Mourinho necesita algún amigo más en la FIFA.
5-Como no están acostumbrados a las copas, a los del Madrid se les suelen caer de las manos.
6-Si Mourinho no quiso cortar el césped del Bernabéu fue porque no quería que Busquets se hiciera daño al caerse.
7-Pep es un animal de sangre caliente. Como tú y como yo.
8-Lo de la Décima se merece el título de la película de Wim Mertens : “Tan cerca, tan lejos”.
9-Es hora de aprenderse la alineación del Manchester.
10-¿Y ahora qué? Pues no tengo ni idea. Ni puta idea.

miércoles, 27 de abril de 2011

Gracias, Wolfgang Stark

Estaba el partido bastante aburrido, tieso y seco, como si no hubieran regado a los jugadores. Yo también me notaba un poco lejos de mí, dándole vueltas a dos o tres temas sin demasiado interés, como encontrar un número de teléfono en un trozo de papel y jugar a adivinar de quién es.

Gabriel Byrne : Yo sé por qué.
Yo : ¡Hombre, Dr Paul Weston!.
Paul Weston : Te lo diré. Estabas empachado por la final de la Copa y nada atraía tu interés.
Yo : Pues va a ser que sí, ahora que lo pienso. Muchas gracias, Dr Weston.
Paul Weston : Me marcho a la consulta. Con casos como el tuyo los episodios de mi serie durarían menos que la introducción.

Joder con el doctor Weston. Qué manera tan educada de llamarme simple.

Paul Weston : Si lo quieres definir así.

Total. El Bernabéu. El partido. Y yo en una especie de viaje astral doméstico, sin alejarme mucho de mí mismo. Abajo los jugadores iban a lo suyo, pero sin muchas ganas, como si ellos también estuvieran dando vueltas alrededor de sus entrenadores, enredados en todas las palabras dichas en los días anteriores. Para entendernos : lo que tenía que ser una competición en una piscina limpia, con sus calles bien delimitadas, se estaba convirtiendo en un baño en una zona llena de algas, en plan mar de los sargazos. Los piratas saben de qué hablo.

Hasta aquí, la exposición, que le vamos a dar a esto una estructura dramática. El partido se habría quedado en eso, como si tuviéramos a una abuela hablando en un escenario de todo lo que ha comprado en el Mercadona, si no hubiéramos tenido sobre el césped a don Wolfgang Stark. El señor Stark sabe mucho de teatro

Gracias, señor Stark.

El señor Stark (Wolfang para los amigos, que los tendrá), viendo que los jugadores no juegan, que yo ando haciendo turismo astral con la poca iniciativa del que se sube a un autobús y se deja llevar, que el césped está seco, que el público se mete con la pobre Shakira, que falta el gol, que el fútbol se encoge en sí mismo como un caracol dentro de su caparazón, que una portada con 0-0 no vende ejemplares, que el Bernabéu se vuelve un poco apático, que las mocitas madrileñas no sonríen y que Mourinho se pasa bastante tiempo en el banquillo, reacciona y le da un empujón a la obra para que pase al nudo.

Tarjeta roja a Pepe.

Dani Alves también sabe bastante de teatro. No sé si el señor Stark (Wolfang para los amigos) y el señor Alves (Dani para los amigos) estarán en la misma compañía de teatro en sus horas libres. En el mundo del teatro hay de todo.

Es lo que en un guión se llama el plot : el momento en el que las cosas cambian. Y cambian mucho. Yo, por ejemplo, regreso de mi viaje astral, de mi apatía, y noto cómo desaparece el empacho que notaba. En casos como el mío, nada mejor que tomarse una tarjeta roja del famosos doctor Stark para volver a sentirse a tono

Al ver la tarjeta roja, me viene a la cabeza una letra de El Ultimo de la Fila : "¿Por qué esas flores raras, crecen en la acera para ti?. Volveré a cogerlas, sabes, no me acostumbro a estar sin ti”. Y pienso en Pepe y, sobre todo, en la Copa de Europa, que se aleja un poco. Pero es que estamos en el nudo y en el nudo pasan estas cosas.

Basta con asomarse a la platea para ver que en el escenario se desarrolla una tragedia. El señor Stark sabía muy bien a quién echar, como si siguiera un guión. Es muy listo el señor Stark. El tema del nudo estaba en el césped y en nuestras gargantas, porque a Ronaldo parece que le hubieran entregado el guión de otra obra. Va a lo suyo.

Y si ha habido exposición y nudo, era cuestión de tiempo que llegara el desenlace. Esto lo sabía Aristóteles y también lo sabemos nosotros. Y hasta los jugadores del Madrid y los del Barça. Sin Pepe en el campo, toda la obra se le ofrecía a Messi para que marcara sus goles.

Uno.

Y, después, con algunos todavía agarrándose la cabeza con las manos, el segundo.

Así que sólo puedo tener palabras de agradecimiento para el señor Stark por haberle dado una forma dramática a lo que tenia la tensión de un partido de petanca. Si no estuviera ya cogido, titularía a esta obra “Uno de los nuestros”.

sábado, 16 de abril de 2011

No hay nada igual


Es la primera vez que me voy al Bernabéu con cinco libros. Cinco son excesivos, lo sé. Uno o dos pueden ser útiles cada vez que el Barça anuncia un cambio y el sustituido sale andando tranquilamente del campo (que algo de cariño le tendrán cuando se toman su tiempo) y llega el momento de sacar de la bolsa “Velocidad de los jardines” y leérselo, porque sólo tiene ciento cuarenta y una páginas y te da tiempo a terminarlo.

-Pues ya está. ¿Quién ha salido?

Y en el siguiente cambio empiezas “Ventajas de viajar en tren”, que también anda por las ciento cuarenta y nueve páginas. Cierras el libro y ves a Pep recibiendo al que abandona el campo con algún gesto bien estudiado, nada de la frialdad con la que Mou pasa de Abelda cuando el colegiado le expulsa

(Los árbitros levantan más la mano con una roja que con una amarilla. Ahí se delatan. Les gusta)

Algún malpensado dirá que llevo cinco libros porque es un número que tengo grabado en el inconsciente. Puede ser. He visto el cincuenta en bastantes sitios : en un anuncio del McDonald´s hablando de las ventajas de una hamburguesa de los cincuentas o en el cincuenta por ciento de descuento que ofrecía una pizzería. Por poner dos ejemplos.

Pero lo del cinco con los libros no ha sido premeditado. Antes del partido me voy de librerías a buscar esos libros que ya están un poco sucios y que tienen pinta ya de abandonados : “A bordo del naufragio”, de Alberto Olmos (1998), “Ventajas de viajar en tren”, de Antonio Orejudo (2000), “Ya no pisa la tierra tu rey”, de Cristina Sánchez-Andrade (2004) o los que han salido en edición de bolsillo : “Deseo de ser punk”, de Belén Gopegui (2011) o “Velocidad de los jardines”, de Eloy Tizón (2008)

Compro cinco libros y cinco más se quedan para la próxima vez : “Sangre a borbotones”, de Rafael Reig, “Chet Baker piensa en su arte”, de Vila-Matas, “La niebla, tres veces”, de Menchu Gutiérrez, “Vive o muere”, de Anne Sexton y “La brújula de Noe”, de Anne Tylor.

Así que, mientras calientan los jugadores, empiezo con “Velocidad de los jardines”. Y me encuentro con frases como ésta : “A esa hora, en el otro extremo del mundo, una espiga cae tronchada por el peso de la calma” (Página 19). Dejo la lectura ahí

Y trato de meterme en el partido, lo que es muy fácil. Sólo hay que dejarse llevar porque no hay nada igual a un Madrid-Barça (Excepto otro Madrid-Barça, lo que no es bueno cuando uno ya va acumulando bastantes). Te das toda la inercia que puedes hasta que descubres a un Madrid con un juego conservador. Sale un partido algo bronco, seco, limitado, como si la consigna fuera mostrar los menos recursos posibles. Aunque el partido termina en empate, creo que el ganador es el Madrid porque logra imponer su criterio.

Chillo, grito, insulto, aplaudo, pero no me engaño con lo que veo. No hay fútbol. Ni en un lado ni en otro. Seguiría con “Velocidad en los jardines”, pero me da vergüenza sacar el libro. Es probable que la cámara que, colgada de cuatro cables, se mueve por encima de nosotros se fijara en mí.

-Ese tipo está leyendo.
-¿El Marca?
-No, un libro.

Tremendamente sospechoso. Por eso sigo con la frase de la espiga en la cabeza. Hay cambios, pelotazos, dos penaltis, una expulsión, un balonazo de Mesi, una gran jugada de Ozil, un árbitro poco justo, y, como he dicho, bastantes insultos. Mañana estaré ronco.

El mejor momento del partido se da cuando todos tratamos de entrar en el metro. La gente va resignada. No es mal resultado empatar con un jugador menos. Pero el tema central es que ha habido muy poco fútbol. Una de las máquinas se rompe y la gente empieza a bromear.

-Hasta aquí llegan los tentáculos del Barcelona.

El encargado de controlar a toda la marea que tiene que pasar por los tornos se pone nervioso :

-Vayan a la derecha, a la derecha…bueno, es mi derecha, así que se trata de su izquierda. Vayan todos a la izquierda, por favor.

“Caer tronchado por el peso de la calma”. Ésa sí que es una buena frase.

sábado, 2 de abril de 2011

Es duro ser del Madrid


¿Es duro ser del Madrid?. Ya os lo digo : si estáis a tiempo, elegid otro equipo. Está bien ser japonés, comprarse una camiseta en la tienda y pasar una tarde viendo a esos tipos de blanco. Le haces una foto a la entrada con tu iPhone y te vuelves a Japón con más preguntas que respuestas.



¿Por qué tengo el pelo al dos?. Me lo corté el lunes, antes de ir a la consulta de una hematóloga que me dijo que mis glóbulos rojos eran grandes, pero que estaban dentro de la campana de Gauss (la cabeza y la cola de la serpiente del principito, para entendernos). Antes de saber eso de mis glóbulos rojos, la peluquera me pasó la maquinilla, me lavó el pelo y, de repente, fue a por las tijeras para cortarme un extraño pelo que desentonaba con el resto. Parecía decirme : “Con la maquina no puedo demostrar lo que valgo. Tenías que verme con la tijera”. Hoy, viendo al Madrid, me daba por mirar al suelo mientras me pasaba la mano una y otra vez por el pelo. Creo que me acariciaba a mí mismo para no echarme a llorar.



¿Por qué es tan silencioso el Bernabéu? Esta es una de las preguntas que la japonesa que le hace la fotografía a su entrada con el iPhone se llevará a Japón. A lo mejor la respuesta está allí. Yo, desde luego, no la tengo. Se oía más a los del Sporting cantando “puto madridista el que no bote es, es” o “así, así gana el Madrid” que a los del Madrid. A lo mejor la japonesa piensa que los hinchas del Madrid se refugian en esa esquina y que ofrecen el resto del estadio, hospitalarios como somos, a los seguidores del rival. Yo mismo me lo preguntaba a veces. Ya os digo que ser del Madrid es complicado.



¿Se acaba de verdad la racha de victorias en casa de Mourinho?. En su currículum, podrá ponerle fecha final a esa línea. Pero Mourinho es muy listo y seguro que esto de perder en casa contra el Sporting es parte de una maniobra que alguien que cobra diez millones de euros al año es capaz de ver. Tú, con tu cuenta corriente de mierda, lo único que puedes hacer es mirar al suelo y pasarte la mano por la cabeza.



¿Es el césped del Bernabéu mágico? Otra pregunta que la japonesa se habrá hecho. Los jugadores del Gijón se caen al suelo, como fulminados por una maldición divina y a los pocos segundos ya están de pie, corriendo con más ilusión que las cabras de Heidi al escuchar el silbido de Pedro. Vaya césped que tenemos. En la pócima que bebía Astérix una parte del ingrediente secreto era este césped. Del resto no os digo más.



¿Una mierda?. Me lo dice la señora que tengo sentada detrás de mí. Siempre me pregunta por mi madre y por mis hijos. En el descanso me giro para saber qué piensa del Madrid. “Una mierda”. Nunca hasta hoy había sido tan rotunda. Lo dice con una sonrisa perfecta que hace que esa mierda adquiera relieve y densidad.



¿Son los madridistas aficionados al origami? Se preguntará la japonesa. Caen muchos aviones de papel en el segundo tiempo. En el asiento, los de Pullmantour dejan una hoja “Sea cual sea el resultado del partido, tú saldrás ganando”. Mal día han elegido los de Pulmantuor para el eslogan. Mal día. La gente, aburrida de lo que pasa en el campo, con jugadores del Sporting que se caen y se levantan y jugadores del Madrid perdidos en su particular laberinto personal, prueba a hacer aviones. Y salen bien los aviones, claro, que Pulmmantour es una agencia de viajes que, después de este partido, podrá llevarte a cualquier sitio menos al primer puesto de la tabla.



¿Puede algún madridista estar hoy de enhorabuena?. En un periódico deportivo de hoy, Ronaldo decía que creía que el Madrid podría hacer el triplete. Mal día para Pullmantour, para Mourinho, para Ronaldo, que hace el saque de honor, y gran día para los escarabajos peloteros, que ya sabéis que son los que se alimentan de la mierda. Si eres un escarabajo pelotero madridista, enhorabuena.



¿Tarde infantil?. Como el partido es a las seis de la tarde, muchos padres vienen con sus hijos. Ya de mayores, viendo fotos del encuentro, podrán decirle a sus hijos : “En ese partido, en el que tiramos la Liga, estuve yo con los abuelos”. Con lo de abuelos se referirán a sus padres, no a los jugadores. O, a lo mejor, sí.



¿Habrá entendido algo la japonesa que ahora se marcha?. No, no habrá entendido nada. Yo, lo admito, tampoco. Para que este post tenga cierta utilidad, os voy a decir algunas palabras en japonés por si después de un partido como éste os da por haceros aficionados a Sumo. Salmón : sake. Atún : maguro. Langostino : Ebi. Aguacate : Abokado. Pepino : Kyuuri. Cangrejo : Kani. Pulpo : Tako.

jueves, 17 de marzo de 2011

Hacia cuartos (menos fríos)

Rememoro diez momentos importantes del partido de ayer, una vez que se ha enfriado el marcardor :

1-El metro.

Voy en metro porque es cómodo y es línea directa, la diez, la más apropiada cuando uno se dirige a la Décima (la mayúscula es mía porque no merece la pena desear algo que no empiece por mayúscula). La parada es Santiago Bernabéu, que sólo te da una orientación de lo que te espera arriba, porque a veces al salir te encuentras en la Liga y otras, como esta noche, estás en plena Copa de Europa. La rutina o la Historia. Supongo que son cosas de la relatividad.

2-Los sándwiches de Rodilla.

Llevarse sándwiches de Rodilla al fútbol es un poco, un poco, un poco gay (ya está dicho). Mi hermano me ofrece uno y no le digo que no porque el hambre no es gay. Con el hambre no se juega.

-¿Ése de que es?
-De roquefort
-Pues el otro.

A veces lo que no te gusta te ayuda a elegir. Anotadlo.

3-No es Guti.

Dan la alineación del Madrid y se me ocurre una idea que le haré llegar a Florentino si ganamos la Décima : que cada estación de metro tenga el nombre de un jugador que haya estado en la final. Es una gran idea.

-Yo me bajo en Ozil.
Y la estación llena de fotos de Ozil. El gran Ozil. Es una pena que el Atlético de Madrid no pueda hacer lo mismo.

Dan la alineación del Madrid, decía, y al ver la foto de Khedira tengo la impresión de estar viendo la de Guti. Me sigue pasando con Guti lo mismo que con las películas de James Bond : pongan a quien pongan, siempre veo a Sean Connery. Aquí, esté quien esté en el centro del campo, me imagino a Guti. Pero le dio por marcharse a hacer el turco, qué le vamos a hacer.

4-El vecino de delante y sus puros.

El vecino de delante se fuma unos puros densos, apretados, que apenas se consumen. Me imagino a alguna cubana colocando capa sobre capa, sudando, las gotas de sudor cayendo por su cuello, y de su cuello, oscuro, deslizarse hasta…

Llego a casa oliendo a humo, pero no me importa porque, al agitar los pantalones, se caen los tres goles de hoy, que rebotan en el suelo hasta quedarse quietos.

5-El abrigo de Mou.

Mou sale con su abrigo largo hasta el borde del área que tiene marcada en el suelo con una línea discontinua. Un espacio perfecto para dejar el coche. Si quisiera, Mou aparcaría ahí su coche y dirigiría el partido con la ventanilla bajada y el codo apoyado en el borde, con cierto aire de superioridad.

Los del Fondo Sur, animados por los goles, corean su nombre. Suena un poco ridículo. Permanezco callado y con miedo de que Mou, que todo lo controla, pueda darse cuenta de que no digo nada. A mi Mou no me gusta, a veces me da vergüenza escucharle en las ruedas de prensa.

Creo que es un topo del Barça, pero me gusta su abrigo.

6-El iPhone

Me llevo el iPhone para escuchar el partido, pero descubro que hay un lapso de treinta segundos entre lo que veo y lo que escucho. Apago la radio y me concentro en el partido, aunque también hay cierta diferencia entre lo que veo y lo que pienso. Pero con eso ya cuento.

7-Nunca es igual que la primera vez.

Lo sabe Marcelo, por eso se empeña en ser el primero en marcar esta noche. Para su gol, mezcla varios ingredientes de otros jugadores, por eso le sale algo tan completo y sabroso. Se puede decir que te va describiendo la receta para que la boca se te llene de saliva conforme avanza con el balón :

-Se recibe un balón de Xavi Alonso templado y en su punto, se coge a Chris y se le esquiva con la zurda. Con el balón ajustadito, se amaga a Réveillère y se pone a la defensa en estado de ebullición. Ese golpe de calor es necesario para que los ingredientes se vayan ablandando, como la confianza del portero, Lloris, que ve cómo el balón entra limpiamente en la portería, permitiendo así un gol crujiente por fuera y delicado por dentro.

Como tenemos mucha hambre de títulos, todos nos lanzamos a celebrar el tanto y a comernos el gol a bocados, sin paladearlo, masticando con la boca abierta. Sí, somos un poco cochinos. Vuelve a ser un tema de hambre : seríamos capaces de hacernos un bocadillo de caviar.

8-Un cartel de apoyo a Japón.

Al principio del encuentro guardamos un minuto de silencio como muestra de apoyo a Japón. Esto no va a acabar con la amenaza de los reactores de Fukushima, pero supongo que si fuera japonés me gustaría ver que en el otro lado del mundo la gente sabe dónde se está jugando un partido de verdad.

Alguno hay que aprovecha para gritar, pero supongo que en los rebaños siempre hay una oveja que bala.

9-Ya no hay botas de vino

Hace frío en el campo. Supongo que el viento es el fantasma del pasado, recordándonos las veces que nos hemos quedado en octavos. Hace años te habrías echado unos tragos para calentarte por dentro, pero ya no hay botas de vino. En su lugar, tenemos unos radiadores colgados que encienden cuando va a terminar el partido.

Una medida inútil porque con tres goles en el cuerpo, a pesar del viento que corre por el estadio, nadie tiene frío. El frío, que salió del vestuario del Madrid, se mete ahora en el del Lyon.

10-Los titulares

Doy por terminado el partido cuando, a la mañana siguiente, leo los titulares de la prensa deportiva en los periódicos del quiosco. Es como ver el sello del notario en un documento : ya es oficial.

domingo, 6 de marzo de 2011

Vichisua

Las estadísticas están ahí para echarte una mano cuando no sabes qué decir. Son las 23:07 y, viendo el Racing-Real Madrid en el C+30, me sirvo de unas estadísticas de elaboración propia :

-Número de veces que Canales, subiendo por la banda, se ha preguntado : ¿Dónde va la i griega en vichisua, en la primera o la segunda? : 0 veces en los últimos 50 partidos.

-Número de veces que Pepe, subiendo por la banda, se ha preguntado : ¿Habrá usado alguien vichisua como contraseña personal? : 0 veces en los últimos 60 partidos.

-Número de veces que Ozil, subiendo por la banda, se ha preguntado : ¿Por qué le han puesto ese nombre, si es sólo una sopa de puerros, cagoen? : 0 veces en los últimos 40 partidos.

- Número de veces que Sergio Ramos, subiendo por la banda, se ha preguntado : ¿Hay un récord Guiness de comedor de vichisua caliente? ¿Y fría? ¿Será la misma persona? : 0 veces en los últimos 30 partidos.

- Número de veces que Di Maria, subiendo por la banda, se ha preguntado : ¿Me daría tiempo a pasarme por el banquillo y preguntarle a Mou si los chicles que come son de sabor vichisua? : 0 veces en los últimos 25 partidos.

- Número de veces que Xavi Alonso, subiendo por la banda, se ha preguntado : ¿Aparece la palabra vichisua en alguna canción de Charles Aznavour? : 0 veces en los últimos 30 partidos.

- Número de veces que Carvalho, subiendo por la banda, se ha preguntado : ¿Se les ocurrió primero el nombre y después se sacaron la receta o improvisaron y hablaron con uno que era muy bueno poniéndole nombres a las cosas? : 0 veces en los últimos 60 partidos.

- Número de veces que Abdebayor, subiendo por la banda, se ha preguntado : ¿Habrá alguien que, después de probarla, le haya pedido al camarero una ración de croquetas de bacalao con un chupito de limoncello? : 0 veces en los úitmos 50 partidos.

- Número de veces que Benzemá, subiendo por la banda, se ha preguntado : ¿Cenó alguna vez vichisua Michael Jakson?: 0 veces en los ultimo 30 partidos.

-Número de veces que Granero, subiendo por la banda, se ha preguntado : ¿Es normal que prefiera que una mujer me susurre vichisua al oído en vez de sopa de puerro? : 0 veces en los últimos 43 partidos.

viernes, 4 de marzo de 2011

Mis influencias : Juanma Trueba

Ahora que ya sabemos los ingredientes de la Coca-Cola, creo que el mundo está preparado para que se le desvele otro misterio : el origen de mi vocación literaria así como los cauces que han ido marcando mi estilo.

Qué buena frase. Vuelvo a escribirla por si estáis chateando o hablando por teléfono mientras leéis este post : Así como los cauces que han ido marcando mi estilo. Sí, tengo que admitir que me gusta mirarme en el espejo de lo que escribo, pero es porque me veo más favorecido que en del cuarto de baño. Por eso me suelo dedicar estas primeras frases, que van dirigidas básicamente a mí. No lo niego.

Ya estoy con vosotros, perdonadme estos masajes que me doy al ego. Os decía que os voy a hablar de mis influencias advirtiéndoos que, igual que pasa con la Coca-Cola, lo complicado es daros las medidas y las recetas para escribir como yo porque ni yo mismo lo sé. No creo que haya mucha gente interesada en escribir como yo, lo sé, pero es que el ego está escribiendo algunas frases por mí. Ya está bien, ego. Vade retro.

-Jo.
-Vete con Mou, hombre, que a ése siempre le hace falta un poco más de ego.
-¡Vale!

Pues hablando de Mou y del Madrid, mi primer post sobre mis influencias está dedicado a un grande, a Juanma Trueba, periodista del As. ¿Periodista deportivo? ¿Y grande? Sí, os lo advierto : si no leéis a Juanma Trueba en sus crónicas sobre los partidos del Madrid os estáis perdiendo uno de los placeres de esta vida. En serio.

Puede resultar sorprendente que en ese terreno, tan poco propicio a la experimentación, el cuidado y el detalle, como una cocina de cuartel, salga alguien que, en vez de servirte unos análisis grumosos y secos, venga con elegancia y te coloque delante un plato de delicatessen

Grande el Juanma Trueba, sí, grande. Los demás son a la literatura lo que la bollería industrial a la repostería. Y las palmeras grandes de chocolate tienen su público, ya lo sé, pero en ese mundo es necesario que haya alguien que cuide cada frase y cada imagen (grandes imágenes las del Juanma) para que estén crujientes por fuera y dulces y suaves por dentro. Las crónicas de Juanma no se leen, se comen. Sus artículos cubren las necesidades básicas de inteligencia que uno debe consumir al día, así que su lectura debería estar recomendada.

Además de escribir bien, es del Madrid, algo que, como madridista, agradezco, pero en su caso es algo secundario, lo que es decir mucho. Sus crónicas le dan un nuevo punto de vista a los partidos, haciendo que la mayoría de las veces poco importe quién ganó, quién marcó o quién jugó mejor. Eso se lo deja él a los demás, a los que no pueden ir más allá de lo evidente o de las estadísticas. Él va escribiendo y te va señalando dónde mirar, casi siempre lejos del marcador.

A veces he fantaseado con la posibilidad de ocupar su puesto. Lo admito. Pero sé que eso es como llamarse Dudek y tener a Casillas en la portería. Hay que seguir en el banquillo y seguir practicando, qué le vamos a hacer.

Aquí van, gratis, unos ejemplos de diez crónicas que ha escrito en esta temporada. Sed buenos y, cuando tengáis un hueco, id al As a leerle los días posteriores a los partidos del Madrid. Y si os pregunta, decidle que vais de mi parte, a ver si se apiada y me deja cuidarle la impresora.

1-(Sobre Cristiano) : “Falló, se rehízo, volvió y logró el gol que le pertenecía y el que desperdició Benzema. Desde que Supermán diera vueltas al mundo al revés para salvar a la señorita Lane no se recuerda rectificación tan poderosa”
-09/01/11 Primera división | Real Madrid 4 - Villarreal 2 - "Cristiano fútbol club"

2-“ Tras la pifia en pareja, gol de Özil, ese alemán que no es turco, sino turquesa. Por vez primera, sangró el Atlético. Y así se marchó, dejando un reguero rojo”.
-13/01/11 Copa del Rey | Real Madrid 3 - Atlético 1 “Un Madrid incontenible”

3- “Cristiano, rabioso, estrelló el balón contra un larguero que aún temblaba al apagar las luces”.
-16/01/11 Primera división | Almería 1 - Real Madrid 1 : “El Madrid pierde el paso”

4-“El alemán estuvo finísimo en la dirección pero no sonaron violines en sus proximidades. Con todo, fue lo mejor del Madrid, incluso en el epílogo del partido, cuando meter un balón al área del acorazado Osasuna exigía precisión de cirujano.”
-30/01/11 Primera división | Osasuna 1 - Real Madrid 0 “Colgado del clavo ardiendo”

5-“En esos instantes de crisis no hay persona más influyente que el tipo del megáfono, fenómeno que se viene repitiendo desde la Revolución Rusa. Habían transcurrido apenas diez minutos y el suelo ya estaba lleno de tuercas y tornillos”
-02/02/11 Copa del Rey | Real Madrid 2-Sevilla 0 “El mejor se llama Özil”

6-“Quien fuera gélido presidente se levantó del palco riendo y gesticulando hasta quedar de pie con los brazos en uve, de victoria y de vendetta. Así, encajado en el troquelado de Rocky, permaneció unos segundos eternos que nos permitieron observar partes de él jamás vistas: la pasión, el descontrol, los molares y las axilas.
-22/02/11 Champions League | O. Lyon 1 - Real Madrid 1 “Benzema, como en casa”

7-“Florentino … se perdió una primera mitad de rompe y rasga, con un Madrid irreductible, todo nervio y corazón, como dice su himno. Lo que ha visto y lo que le han contado a Guardiola, que no ve muerto a su enemigo ni después de la autopsia.”
-13/02/11 Primera división | Espanyol 0 - Real Madrid 1 “El Madrid se siente inmortal”

8- (Sobre Ozil) “Qué futbolista. Ya parecen pocos los diez años que se pasará en el Madrid. Así es el amor: temes perder lo que acabas de tocar.”
-06/02/11 Primera división | Real Madrid 4 – Real Sociedad 1 “Noche feliz en el Bernabéu”

9-“Esa jugada y el empate final vienen de lejos, de un partido que no somos capaces de recordar, de otro día, de un golpe de suerte que anoche ajustó cuentas.”
-26/02/11 Primera división | Deportivo 0 - Real Madrid 0 “Palo doble y un Depor feliz”

10-“Lo que ocurrió sobre el césped fue la constatación de una superioridad abrumadora, el reflejo de dos realidades y dos estados de ánimo. Un equipo que mira hacia delante y otro que mira hacia atrás. Y lo que eso implica: entender el fútbol como diversión o como tortura, como juego o como obligación”
-03/03/11 Primera división | Real Madrid 7 - Málaga 0 : “Festival en el Bernabéu”

Ha sido un post largo, sí, pero ha sido por vuestro bien.

miércoles, 26 de enero de 2011

Marco S0145 : "Adiós, Pablo"

La verdad es que yo debería estar viendo la segunda parte del Sevilla-Madrid, pero en este momento los enanos terminan de cenar, vienen al salón, y me piden un capítulo de Marco.

Como pienso que habrá quien esté tranquilamente viendo Marco y se encuentre con un grupo de amigotes invadiéndole la casa para ver el segundo tiempo del partido, aprovecho para dejarle aquí las principales líneas del capítulo y que así pueda seguir con la historia mañana sin problemas.

Advierto en este punto que alguna información que presento a continuación puede desvelar aspectos relevantes. Estáis advertidos. Allá vamos :

1-Marco sí consigue subir al tren que va a Tucumán. Le ayuda su amigo Pablo, que es descubierto y recibe una paliza de Fernando, un empleado de los ferrocarriles, mientras le grita "Maldito bastardo"

2-El tren parte, pero, por culpa de Amedio, que sale a darse una vuelta, el muy imprudente, pillan a Marco.

3-El tren para. Fernando sigue de mal humor. Encuentra a Marco y decide dejarle en esa tierra de nadie, a treinta kilómetros del pueblo más cercano.

-"¿Qué pasa?"
-"Ya lo ves, hemos encontrado otra rata"
-"Pero...no vamos a dejarlo aqui"
-"¿Por qué no? Así aprenderá que con nosotros no se juega"
-"Pero estamos a treinta kilómetros del pueblo más próximo"
.-"¡Que escarmiento!. ¿Eh?. ¡Vámonos!. Ahí te quedas. A ver si aprendes para otra ocasión. Largo, pillastre.Y la próxima vez que se te ocurra viajar, será mejor que compres un billeten en la taquilla, buen mozo."

4-El tren se aleja. Desaparece.

5-Los dos avanzan. El sol se pone.

6-Marco camina por las traviesas. Amedio, por la vía.

7-Marco se sienta en la vía. Abre su zurrón y comparte un trozo de pan con Amedio.

8-Marco tiene sed :

-"Tengo mucha sed. ¿Dónde podríamos encontrar agua? Tiene que haber algún pueblo por aquí. Anda, vamos a seguir, Amedio."

9-Anochece. Marco encuentra un río y bebe. Amedio tambien bebe.

-"No puedo más. No puedo más. ¿Oyes eso?. Parece agua. Estoy seguro de que es agua. Es un río."

10- Marco ve una luz. Se trata de un grupo de carretas con gente que va a Santiago del Estero. Marco les pide permiso para acercarse al fuego y le dejan. Les pide permiso para acompañarles y también aceptan porque les cae bien el mono.

En resumen, que Marco, que pensaba pasar la noche en un vagón camino de Tucumán, duerme en una carreta con un grupo de gente que va a Santiago del Estero. Fin del resumen.

Vuelvo a Canal +. El Madrid sigue ganando 0 -1. El Madrid gana 0-1. El Madrid ha ganado 0-1. Voy a ver otra vez el vídeo ese del Sevilla en plan Braveheart, que ahora voy a apreciarlo mejor.