lunes, 16 de mayo de 2011

Cuenta 140 : El teléfono


Desde Octubre del año pasado, en El Cultural, el suplemento de El Mundo, Montero Glez conduce un concurso de microrrelatos. Cada semana se propone un tema con la condición de que las historias presentadas no sobrepasen los 140 caracteres y los lunes se publican las finalistas.

De las diez que escribo, mando las dos primeras. A la final pasa la primera.

1- Seguía en su lenta caída. Ahora, por abusar de la raya, le cortaban la línea.

2-Para no delatarse, la madre tuvo que seguir con la descripción de sus pechos al reconocer la voz de su hijo.

3-Si el cliente era alguien mayor, la vidente usaba la bola de cristal. Si no, la cambiaba por su móvil.

4-A los pacientes con mayor ansiedad les permitían pasearse por las galerías con un teléfono de juguete por el que no dejaban de hablar.

5-Llamó al número anterior al suyo y contestó su hermano pequeño, al que no veía desde el final de la guerra.

6-Para que el inspector no removiera la mierda, cada vez que una de sus hijas cambiaba de móvil, él recibía un mensaje con el nuevo número.

7-Se fue a un sitio sin cobertura para escucharse a sí mismo.

8-Entendió lo de ayudar en un sentido muy amplio y todos los suicidas que llamaban al teléfono de la esperanza veían cumplido su deseo.

9-El árbitro salió a reconocer el campo. Su móvil, con el himno del equipo visitante, se escuchó en todo el estadio.

10-Su número estaba en la lápida para que la gente pudiera dejarle las condolencias en el contestador.

domingo, 15 de mayo de 2011

Ni siento ni padezco.

Lucía, como no podía ser de otra forma, descubre pronto mi punto débil.

-Este es mi cromo favorito – me dice.

Y me enseña a Mascherano, el único que tiene del Barça. En esta colección de Panini, a los del Barça no los sacan tumbados en la hierba, supongo que porque rompería el ritmo de la colección, con los cromos de los demás equipos en posición horizontal. Daniel, a su lado, sigue comiéndose la porra a mordiscos.

-¿Por qué no la partes por la mitad y así es más cómodo? – le pregunto, pero realmente lo que le estoy diciendo es que así se va a manchar. Si hubiera alguna página en la que fuera posible apostar por esa mancha de chocolate en su polo, las apuestas en contra no dejarían de crecer a cada momento.

-No – me dice, pero realmente lo que me está contestando es que así es más divertido y que al partirla por la mitad, el desayuno de adultos se convierte en una especie de menú de niños y esta mañana él quiere ser un poco mayor..

Ya podéis dejar de apostar porque en este momento cae una gota de leche con cola-cao en su polo blanco. Ahí está. Ya me puedo relajar. La variación e intensidad del enfado por una segunda marcha es tan pequeña que no merece que siga avisándole.

Que pase ya el domingo, con Lucía y su colección de cromos, y los ciclistas que entran a llevarse los churros a casa, donde el resto de la familia seguirá durmiendo, y el grupo de cincuentones con la copa en la mano, la piel roja y el paquete de tabaco metido a presión en el bolsillo de la camisa, charlando en una mesa del fondo, y el As doblado y con manchas de grasa, y la madre atenta rompiendo el churro en trocitos para que su hija no se manche, y la pareja de ancianos que se trae una bandeja con la que podrían desayunar los invitados resacosos de una boda, y la camarera de moño prieto que coloca las cucharas en los platos vacíos sacando de ellos el mismo sonido, y el olor a aceite frito que llega de la gran sartén del fondo, y el sonido de las tijeras cortando las porras cuando las llevan hasta el mostrador sobre dos grandes palos y el hombre de la mesa de al lado que da golpecitos al sobre de azúcar, lo abre con cuidado por una esquina, vierte su contenido en el plato y moja el churro en él, con la cara del que lleva toda la semana pensando en este momento, anticipándolo, soñando con este instante en el que abre la boca, cierra los ojos y se dispone a darle el primer mordisco.

-No – me dice, encantada de darme esa respuesta.

Creo que me enseña su colección porque en ella no hay ninguno del Madrid. Son listos estos de Panini. ¿Cuántos padres o madres habrá que no dejen de gastarse un euro tras otro hasta que, por fin, aparezca un cromo de uno del Madrid?. En ese momento e gustaría ser un tipo rico y presentarme en la tienda de los periódicos y soltar un billete de cincuenta euros.

-Abra sobres hasta que reconozca una camiseta blanca. El dinero no es problema. Soy el Abramovich de los cromos.

En ese plan.

En vez de eso, cuando terminamos de desayunar y hacemos la siguiente parada en el quiosco, les doy dos euros a cada uno para que elijan lo que quieran. Lucia sigue con su selección y Daneil elige la figura de algún monstruo. Me siento al lado de ella mientras los abre, deseando que salga uno del Madrid. Hasta el de un utillero me bastaría. Cualquiera.

-Por favor – suplico mentalmente – Por favor.

Aparecen jugadores del Getafe, del Villarreal, del Sporting. Deben tener unas plantillas impresionantes estos equipos. Del Madrid no aparece ninguno en el primer sobre. Tampoco del Barça. Comienza con el segundo y mis plegarias son las mismas.

-Por favor – sigo suplicando.

Atlético de Madrid. Español, Valencia. Ya está. Ni rastro del Madrid. Ni del Barça. Cojo mi cartera y veo un billete de diez euros.

-Venga, date ese gusto – me dice el billete.
-No. – Le digo al billete - Hay que educar a los hijos para que sepan agradecer lo que tienen.
-Si no empiezas a comportarte como u tipo co dinero, siempre serás un pobretón. El Universo no trabajará para ti – me advierte el billete.

Ni una cosa ni otra. Si me gasto ese billete, lo tomarán como un derecho adquirido y el próximo domingo me pedirán los mismos cromos, como hace cualquier organismo público cuando prepara los presupuesto.

Toda esta historia para no hacerle la pregunta que evito y que me veo obligado a plantearle.

-Pero tú, Lucía, ¿de qué equipo eres?.

Daniel, que parece estar a l suyo, feliz con el monstruo que le ha tocado, advierte la tensión que hay en esta tranquila mañana de domingo. Viene corriendo hacia mí con intención de equilibrar las cosas.

-Yo sí soy del Madrid – me dice.

Aunque su intención es buena, ese sí es el martillo que golpea la estaca que en ese momento se clava en mi corazón merengue. La situación puede parecer dramática, pero me han atravesado tantas veces el corazón esta temporada que no duele. Ya ni siento ni padezco.

sábado, 14 de mayo de 2011

Un Kenneth Branagh para niños


Daniel y yo vamos a ver “Thor”, de Kenneth Branagh. Tenía mis dudas acerca de si era una película apropiada para niños hasta que vi que los de Burguer King tenían una promoción en la que regalaban figuras. Ahí desaparecieron mis dudas, que como dudas, la verdad, tampoco eran gran cosa.

Yo : Pues podemos ir a ver Thor.
Daniel : Vale.
Lucía : Prefiero quedarme con mamá ayudándola a hacer el cambio de ropa..

Un tipo con capa roja y un martillo no es suficiente reclamo para Lucía..

Yo : ¿De verdad?.
Lucía : Que sí. Hay que ver cómo son los hombres.

Esta frase se la ha traído de su grupo de amigas. Mientras cien niños persiguen unas cuantas pelotas en el patio, las niñas juegan a probarse frases adultas que se traen de casa para ver cómo les queda. Parece que tuvieran prisa por superar cada fase mientras los niños tratan de quedarse en ellas a base de darles patadas a los balones..

En los Diversia, a las 15:50, Daniel y yo coincidimos con Kenneth Branagh, Thor, Shakesperare, unas palomitas, una botella de agua, Anthony Hopkins, la revista de los cines, Rene Russo, un señor a mi derecha con la colonia que usaba mi padre y Natalie Portman. Hacemos un buen grupo.

No esperaba que el momento de presentarle a Kenneth Branagh a Daniel fuera a ser tan pronto. En ese sentido, tengo que agradecerle que se haya animado a rodar una película tan simple como ésta porque así nos hemos saltado bastantes años y puedo, por primera vez, tener la sensación de que es Daniel el que me acompaña a ver una película y no al revés. Las andanzas de Thor son lo de menos. Lo fundamental es ver en la pantalla : Directed by Kenneth Branagh y tener a mi izquierda a Daniel, atento a todo lo que pasa, con el perfil de color azul por la luz que sale de la pantalla.

Thor y su martillo, que lo tiene, que lo pierde, que lo encuentra, que se lo gana. Y, debajo de todo, un Shakespeare para niños, en un porcentaje bajo, como la leche en las natillas, pero Shakespeare al fin y al cabo. Un rey anciano, un reino que debe cambiar de manos, dos hijos que se pelean por él y por el reconocimiento del padre, la caída, la soledad y las palomitas. Y a las 15:50.

Daniel come palomitas, las tira, me da las que no se han abierto, se mueve en su asiento, y me pregunta por qué, por qué, por qué en esas zonas en las que Shakespeare queda al descubierto. Aún en su versión más reducida, Shakespeare tiene espinas. Nada que ver a esas historias estúpidas de Gormitis, Bob Esponja y su puta madre, futbolistas y pokemon que puede tragarse sin apenas masticar.

De la mano de Shakespeare, me da por pensar que este mundo también se puede dividir entre aquellos que saben que sus padres se han sentido orgullosos de ellos y los demás. Es probable que los primeros suban las escaleras de dos en dos mientras que los otros se tengan que detener para desahogarse con un psicólogo, que simplificaría mucho el tema si les dijera cómo están las cosas.

-No le dé más vueltas. Si su padre miraba a otro lado cuando se cruzaba con usted por la acera, mal arreglo tiene esto.

El hombre que está a mi derecha lleva la colonia de mi padre. Es un hombre que no se mueve en toda la película, como si sólo estuviera ahí para recordarme a mi padre y para obligarme a preguntarme en qué grupo de los dos en los que he dividido el mundo estoy yo. Aunque la pregunta me la he hecho de formas muy distintas, la respuesta siempre ha sido la misma. Esta tarde, también. Para qué engañarnos.

Así que el bueno de Kenneth ha sabido meter el suficiente Shakespeare para que la película como esos muñecos que giran con una base de plomo, lo se caiga a pesar de los golpes del martillo del guión. Daniel aguanta las os horas sin acordarse de beber o de ir al baño. Cuando la película termina, le pregunto si le ha gustado.

-Sí, mucho.

Ya llegará el momento de ver juntos “Enrique V” y “Hamlet” y “Mucho ruido y pocas nueces” y “En lo más crudo del invierno” y ”Como gustéis” y “Trabajos de amor perdidos”.

Para ir preparándole, en el coche le hablo un poco de Shakespeare.

-El más grande que ha existido – le digo..
-Yo seré mejor – me dice. Y no ha nacido en Bilbao.

viernes, 13 de mayo de 2011

Rosquillas con chocolate

La celebración de San Isidro : una gran cola en el colegio para llegar a una mesa en la que sirven chocolate en vasos de plástico y entregan dos rosquillas por persona. Los niños se saltan la cola y van directamente a la mesa, animados por sus madres, que les hacen gestos nerviosos con las manos.

Nos sentamos en el patio a comernos las rosquillas.

-Los de tercero ya no celebran San Isidro – me dice Daniel. No sé si deseando llegar pronto a tercero no llegar nunca. El chocolate caliente le deja una fina línea marrón encima de labio.

Toda esta celebración me parece una chorrada, pero hay algunas cosas que hacen que hoy no me parezca mal. Esa línea marrón encima del labio de Javier es una. Otra : Cómo le sienta el traje de chulapa a Lucía. Le digo que está muy guapa y me mira enfadada, como si un padre no debiera decirle eso a su hija. Otra : Algunos lazos del vestido de Lucía se sueltan y me pide que se los ate. Me gusta atárselos. Otra : Una niña china, quieta en el patio, con el pañuelo y el clavel en su pelo. Otra : Cómo Daniel incapaz de recodar la palabra chotis, se inventa cada vez una distinta.

Dejamos que pase la tarde sin prisas, comiendo rosquillas y bebiendo chocolate. Poco después, ya no hay cola y Daniel se acerca a por las rosquillas tranquilamente. Es una imagen curiosa la de ver un patio de colegio lleno de chulapos y chulapas corriendo de un lado a otro, evitando ese vaso caído de chocolate que rápidamente una mujer viene a limpiar.

La mujer frota con la fregona hasta quitar el chocolate. Una vez limpio, no se detiene y sigue pasándola por un área que crece y crece, como si se hubiera propuesto limpiar todo el patio. Si viera la línea marrón sobre el labio de Daniel no dudaría en limpiársela con la fregona. Si María estuviese aquí ya le habría pasado un kleenex antes de que se secara. Ahora ya es tarde. No habrá quien se la quite.

Hago fotos hasta que lleno la tarjeta de memoria.

Les llevo a la clase de música sin pasar por casa. Paloma, al verles, les pregunta si saben bailar el chotis..

-¿No? ¿En serio? – Les pregunta sorprendida.

No, esta es una fiesta de disfraces, chocolate y rosquillas.

-Pues vamos a solucionarlo – les dice mientras entran en clase.

Hace buena tarde. Me quedo en un banco por la zona leyendo “Ya no pisa la tierra tu rey”, de Cristina Sánchez-Andrade, un libro que he empezado esta mañana. “Media hora después sale el marqués masticando pelos, abotonándose el cuello de la camisa” (Página 13). “No había cosa que más le gustara a ese memo que la cosquilla fresca de la libertad” (Página 20). “Porque el remordimiento es un murciélago que bate las alas, una arañita , un ratón que roe los bordes y llega hasta la medula (Página 30). “Reíamos hasta el atardecer y la risa estallaba en la cabeza como un fuego de artificio” (Página 32). “Salimos, unas más altas que otras y en línea horizontal, un peine desdentado que avanza por el camino” (Página 35). “Manos que abren la boca y gimen en la oscuridad. Manos que sueñan con tener lo que tienen otras manos. Ágiles para freír filloas y torpes para el amor” (Página 48). “Durante unos minutos rebuscamos entre el fango, el gesto torcido y los párpados apretados para espantar el asco” (Página 43).”Durante un rato, nos odiamos de una manera tan dulce y prolija que es exactamente como si nos estuviésemos amando” (Página 52). “El dolor es fértil como la alegría” (Página 53). “Se olvidó de hacerle comprender (quizá tampoco ella lo sabía) que la vida es un continuo subir para luego bajar, cumplir un absurdo encargo impuesto por uno mismo” (Página 58).

Llego hasta la página 62. Mientras leía no dejaba de escuchar a los pájaros. Cuando levanto la vista les sigo oyendo, pero soy incapaz de ver a ninguno.

Recojo a los enanos de clase. En casa nos hacen una demostración de lo que han aprendido. Me parece un baile estúpido, pero, a pesar de todo, no puedo evitar que me dé pena ver cómo se quitan los trajes para ponerse el pijama. Esa sensación, de nuevo, de que he tenido algo delante que no he sabido aprovechar. Cuando les vuelva a ver con ellos habrá pasado un año.

-¿Y esa mancha que tienes encima del labio? - le pregunta María a Daniel.

Parque de bolas


No me gustan los parques de bolas para celebrar cumpleaños : sándwiches de jamón y queso en platos de papel, niños con la cara pintada, padres de pie con el vaso de plástico en la mano, fotos con el móvil, conversaciones de fútbol, Fanta de naranja o de limón, trozos de tarta abandonados sin probar, zapatos amontonados junto a la entrada de la piscina de bolas, carreras y chillidos.

Al volver de Correos paso junto a uno que está cerca de casa en el que, precisamente hoy, celebran un cumpleaños. Como el local es pequeño, está lleno de gente. Padres charlando con los vasos de plástico en la mano, niños corriendo y chillando, y todo lo demás : no falta nada.

Cualquier otro día habría seguido caminando sin pararme, pensando de nuevo eso de que no me gustan los parques de bolas para celebrar los cumpleaños. Hoy, sin embargo, me detengo y me quedo mirando a los niños, tratando de descubrir de quién es el cumpleaños. Siento envidia de él, de alguien que puede quedar con sus amigos un jueves y verlos a todos juntos.

En un parque de bolas o en el garaje de un Hipercor, eso me daría igual. Todos juntos, sin las obligaciones que nos obligan a retrasar la celebración el tiempo suficiente para que llegue el cumpleaños de otro del grupo y ya nadie se acuerde de reunirse. Así funcionan las cosas.

Una llamada en un hueco del trabajo.
O al llegar a casa, antes o después de la cena de los niños.
O un mensaje en el buzón de voz.
O un SMS.
O una felicitación en el muro del Facebook.

De todo ha habido hoy.

Me gustaría entrar en ese cumpleaños y decirle algo al protagonista. Sentarme con él o con ella en la mesa de la tarta y compartir un trozo. Decirle que éste es un buen día para nacer, aunque no sepa muy bien por qué. Mayo es un buen mes, de días largos, en el que ya se empiezan a preparar las piscinas para que empiece la temporada de baños. Y se celebra la Feria del Libro. Y el Festival de Cannes. Y en Mayo nació Umbral. Y en Mayo suele ganar el Madrid sus Copas de Europa.

Sería una conversación privada entre dos personas que mirarán el paisaje desde la misma habitación. Es un día que los demás verán siempre desde fuera porque no será suyo. Para nosotros dos la cosa cambia. Arrojados a la ruleta, hemos caído, con una diferencia de años, en la misma casilla. Dos Tauro charlando, comiendo tarta, apurando la Fanta caliente y sin burbujas de un vaso de plástico. Es algo que me gustaría hacer.

Miro por la ventana sin identificar al homenajeado. Algunos padres se fijan en mí. Pronto me canso de espiar y sigo hacia casa. Mi hermano me escribe un mensaje diciéndome que mi tía le ha dejado un recado en su móvil felicitándole a él. Esta felicitación indirecta faltaba en mi relación.

Blogger también tiene un mensaje para mí, justo este día :

En estos momentos, Blogger no está disponible. Sentimos esta interrupción del servicio. Consulta el estado de Blogger para obtener más información.

Mi proyecto de escribir una entrada diaria en el blog tiene su primera excepción un 12 de Mayo, precisamente un 12 de Mayo.

miércoles, 11 de mayo de 2011

Veinticinco dólares

Hago un descubrimiento pequeño, como todo lo contable : un cliente nos cobra los veinticinco dólares que le cuesta hacernos una transferencia. Es una situación molesta. Si se lo comentas, quedas como un usurero. Si te callas, como un imbécil. Si pretendes que no te importa, como un cobarde. No hay solución.

Para estas cosas no te preparaban en las clases de contabilidad, no. Ahí todo eran grandes cifras, empresas que vendían miles de coches por todo el mundo, haciendo que el balance creciera cada vez más, como la barriga de un hooligan inglés, de cervezas antes de un partido. Qué balances aquellos, sin dilemas de mierda como éste.

Puedo asumir que soy un cobarde y consolarme diciendo que veinticinco dólares no son nada comparados con los 78.000 millones de euros que le van a prestar a Portugal. Eso sí que es un problema, no el mío. Gracias a la perspectiva, todo cambia si te dejas engañar. Ya les gustaría a Cavaco y a los del FMI y el BCE que todo se redujera a esos 25 dólares.

-Cavaco : Que tengo un déficit de 25 dólares.
-Merkel : ¡Hala, el euro a tomar por culo! ¡Golfos!.

Lo de Merkel lo escribo yo mientras decido qué hacer. El problema es real aunque parezca literario. Creo que no voy a hacer de cobarde porque hay profesiones como la de artificiero en la que se permite un cierto grado de cobardía, que se puede llamar prevención, y otras, como la de contable, en las que la cobardía es cobardía de mierda. Un contable cobarde tiene menos presencia que el hombre invisible.

Me quedo, entonces, como usurero o imbécil. Si hubieran sido cincuenta dólares le habría mandado ya un mail y este post no existiría. Veinticinco es algo ridículo, quizás parte de un experimento :

-A ver si me llaman y descubro qué son.

Es poca cosa, sí, pero la vida está llena de estas pocas cosas. No existen las grandes hazañas, esas que cambian la Historia añadiéndole un nuevo capítulo para que, te jodes, tengas que prepararlo para el examen del martes. Sí hubo un Hiroshima, pero todo dependió de un dedo que podía o no apretar el botón. Y un Waterloo, con un emperador que se preguntó si debía poner a Emmanuel de Grouchy aquí y a Michel Ney aquí, o al revés. Y un Cartago, con un Aníbal que tuvo que decidir si se llevaba a los elefantes a llenar de boñigas el sur de Europa o se los dejaba en casa. Y una caída de Constantinopla, con un soldado que empujó una puerta para ver si estaba abierta. Y un Zidane, con un ojeador que pensó si merecía las molestias ese chaval o convenía dejarlo pasar. Y una Edith Piaf, con un empresario que tuvo que imaginarse a esa cantante callejera encima de un escenario. Y unos Beatles que tal vez no habrían llegado a nada si no hubiera dicho que sí, que bueno, que iban a aceptar lo de ir a tocar en Hamburgo. Y un Facebook que no existiría si esa novia distante que tuvo Mark Zuckerberg le hubiera invitado a montar una red social con ella. Y una Primera Guerra Mundial, con un tipo que pudo o no haber usado la pistola. Y, sin ir más lejos, este blog, que se habría quedado en el limbo de la blogosfera si en vez de sentarme frente al ordenador me hubiera tumbado delante de la televisión.

Reduciéndolo todo a lo fundamental, tú no estarías ahí si tu madre no hubiera dicho :

-Venga, vale.

(Con más o menos pasión)

Voy a tomarme un café y vuelvo.

He decidido ser usurero. Mientras me tomaba el café me he imaginado eligiendo el camino del imbécil y he visto al cliente pidiendo más y más hasta descubrirlo en mi lado de la cama con mi pijama. El camino del usurero es más sucio, pero puedes acabar, con un poco de suerte, con un puesto en el BCE o el FMI.

Y así conocer a Merkel y decirle:

-Merkel, tengo a alguien a quien quiero que conozcas.

Y llamar por teléfono a Mou (por entonces ya tendré su teléfono) y decirle:

-Mou, tengo a alguien a quien que quiero que conozcas.

Todo ello desde mi despacho, pensando qué les puedo quitar a griegos y portugueses para recuperar un dinero que les presto y que acaba en los bancos y así los que siempre ganan no pierdan y los que siempre pierden, no ganen.

martes, 10 de mayo de 2011

Todo el mundo sabe que el capitán mintió

Por la mañana, en Canal +, suena “Everybody knows”, de Leonard Cohen, en una versión de Rufus Wainwright. Es la primera canción que escucho, el mejor resumen de las noticias que se pueden leer a lo largo del día, de la semana, del mes.

Todo el mundo sabe que los dados están cargados.

“La rentabilidad de la deuda lusa, que al igual que el resto se rige por el principio de más dudas igual a más dinero, ha alcanzado esta mañana nuevos máximos por lo que respecta a sus bonos a 10 años, que han tocado el 9,7%. Los títulos a cinco y tres años sí lograban frenar sus ascensos, aunque seguían cerca de los niveles de máximos que marcó ayer. El bono a dos años, por su parte, repuntaba levemente tras tocar ayer a media sesión el máximo del 12%.” (El Pais).

Todo el mundo los tira con los dedos cruzados.

“En pleno caos bursátil, la zona euro estudia prestar a Grecia otros 60.000 millones para que el Estado heleno cubra sus deudas los dos próximos años. Es un intento de evitar la suspensión de pagos que perjudicaría a los bancos europeos, sobre todo franceses y alemanes.Esta suma, publicada este martes por la agencia Dow Jones citando fuentes griegas, sale del dinero que tendrá que devolver Atenas a sus acreedores en 2012, unos 27.000 millones, y en 2013, unos 32.000.” (El Mundo).

Todo el mundo sabe que la guerra ha terminado.

“El comisario europeo para Asuntos Económicos y Monetarios, Olli Rehn, ha señalado este martes que el tipo de interés para el rescate de 78.000 millones de Portugal, quedará fijado entre 5,5% y el 6%. La parte europea ascenderá a 52.000 millones, mientras que el FMI facilitará los 26.000 millones restantes a un interés en torno al 3,25%.” (El economista).

Todo el mundo sabe que los buenos perdieron.

"Nuevo récord de empresas y familias declaradas en concurso : La dificultad de acceso al crédito ha facilitado que 1.803 empresas y particulares presentaran expediente de concurso de acreedores hasta marzo, localizadas sobre todo en la construcción y los servicios" (Cinco días).

Todo el mundo sabe que la pelea estaba amañada.

“”Fondos buitre” presionan a la banca para hundir el precio de la vivienda. / Grupos de inversión internacionales ofrecen a las entidades financieras el 20% del valor de sus inmuebles . Por el suelo, aún menos” (ABC).

Los pobres seguiran pobres,los ricos se haran ricos.
Así es como va.
Todo el mundo lo sabe.

"Bankia, la marca comercial de Banco Financiero y de Ahorros (BFA), obtuvo un beneficio atribuido de 195 millones de euros en el primer trimestre del ejercicio 2011, lo que supone un crecimiento del 15,6% respecto al resultado proforma del mismo periodo del año anterior." (La Razón).

Todo el mundo sabe que el barco se está hundiendo.

“La OCDE empeora las perspectivas de recuperación de la economía española : El organismo reduce en 9 centésimas las perspectivas de crecimiento de la economía española, hasta los 102,24 puntos” (Periódico).

Todo el mundo sabe que el capitán mintió.

“El BdE no se fía y exige hasta tres auditorías para salvar a las cajas en apuros. Banco de España | FROB | cajas // El Banco de España va a exigir luz y taquígrafos a la hora de invertir el dinero público del segundo Fondo de Reestructuración Ordenada Bancaria (FROB). La entidad dirigida por Miguel Ángel Fernández Ordóñez pedirá hasta tres valoraciones de consultores independientes antes de inyectar capital en alguna de las cajas en problemas.” (El confidencial).

Todo el mundo tiene la horrible sensacion.
De que su padre o su perro han muerto.

"Bancos y cajas deberán cubrir 61.000 millones en pérdidas inmobiliarias0 El sector financiero aún tiene que sanear 41.000 millones de euros en pérdidas inmobiliarias y otros 20.000 de constructoras y subsidiarias." (Libertad digital).

Todos el mundo habla con sus bolsillos.

“Las autonomías necesitan 35.000 millones para financiarse hasta 2012. La agencia de calificación Moody's considera que las emisiones de bonos regionales elevan de forma acusada las necesidades de recursos” (La Vanguardia.

Todos quieren una caja de bombones.
Y una rosa de tallo largo.
Todo el mundo lo sabe