La cúspide del faro : El mismo día del atentado islamista contra la sede
del Charlie Hebdo, Lucía y yo terminamos el puzzle iluminado de la Torre Eiffel
que se pidió para Reyes. Es posible que cualquier otro día le hubiera propuesto
dejarlo para una de esas horas ociosas del fin de semana que se ofrecen para
trabajos como éste. Hoy, sin embargo, hago un hueco en la mesa y en la tarde,
apartando todo lo que pueda distraernos. Tenemos que concentrarnos bien en lo
que hacemos. Lucía va buscando las piezas de cada nivel mientras yo doblo,
concienzudamente, las que forman los vértices para que todo encaje. Así vamos
ascendiendo poco a poco, orgullosos, hasta que llegamos a la cúspide, que se
adapta sin ningún problema. Ya solo queda ponerle la pila a la base, encender
el interruptor y verla iluminada.
miércoles, 7 de enero de 2015
martes, 6 de enero de 2015
El penúltimo regalo
El penúltimo regalo : Con los papeles que envuelven a los regalos llenamos
una bolsa grande que dejamos junto a la puerta de casa. Cualquiera al verla
pensaría que ya estamos saciados, satisfechos con lo que hemos recibido.
Tampoco le quitaría la razón al que pensara que han sido demasiados. Sin
embargo, cuando después nos sentamos a desayunar el roscón, todos deseamos que,
al partir nuestro trozo, el cuchillo encuentre la resistencia de ese pequeño
regalo escondido.
lunes, 5 de enero de 2015
Ya no se preparan mesas así
Ya no se preparan mesas así : A pesar del olor que llega de la cocina, en el que se
acumulan varias horas de trabajo, lo que me atrae al entrar en el salón es ver
el cuidado con el que está puesta la mesa para la cena. Mira cómo están
dobladas las servilletas. Ya no se preparan mesas así. Aunque todavía queden
unas horas para que lleguen los Reyes, es ahora, frente a esta mesa, cuando más
me acerco a la sensación de ese momento en el que, de pequeño, abría la puerta de este mismo salón por la mañana y me encontraba con todos los regalos dispuestos.
domingo, 4 de enero de 2015
Magia materna
Magia materna : Eduardo
está convencido de que su madre es maga. El truco de hoy es bien sencillo: en
vez de seis años, tiene nueve. ¿Nueve?. Asiente despacio, abriendo mucho los
ojos, como sugiriendo que él tampoco lo entiende pero que es así. Cuando los amigos que hemos quedado a comer salimos del restaurante alemán, hacemos un poco de
tiempo en una plaza que hoy se ve mejor en blanco y negro y en la que hay dos
zonas infantiles. Es el momento de ver si el truco funciona de verdad o no: Eduardo
no le presta atención a la que le correspondería y se marcha sin dudarlo a la
de juegos para más mayores. La madre también asiente despacio, abriendo los
ojos, como disculpándose por no saber explicar cómo ha hecho el truco.
sábado, 3 de enero de 2015
Una nueva raza de hormigas
Una nueva raza de hormigas : Podría
decirse que, ahora que estoy en el bando del Kindle, todo lo relacionado con el
papel me es ajeno y que al ver un libro en un escaparate niego como el que ha
superado una turbia etapa de su vida como lector. Pero no: el Kindle llegó como
una receta para que la acumulación de libros no dañara ni la casa ni las
relaciones de pareja ni mi saldo disponible. Así que lo acaté y empecé a usarlo
con un punto de rigidez con el que, sin mucho éxito (ni yo mismo me lo creía),
me quejaba al mundo. Ni yo mismo me lo creo: Un toque y paso del “Butcher´s
crossing” de John Williams al “Cuaderno amarillo” de Pániker o al “Faro por
dentro” de Menchu Gutiérrez. Así no hay trayecto lo suficientemente largo en el
metro.
Pero por mucho que me convenza el
tema digital, siempre necesitaré de las librerías para moverme entre las
ofertas y poder elegir. No solo eso: tocar el libro físico que se ha leído es
como visitar la ciudad que se conoce por fotografías. Por eso hay que defender
el papel. Por eso, sabiendo que los insectos dominarán la tierra, la hormiga
que veo hecha con cartón en una feria navideña me parece la mejor forma de
garantizar su supervivencia.
viernes, 2 de enero de 2015
Los suplentes del chef
Los suplentes del chef : Dice Jabois que basta con ver cómo pisa un equipo el
centro del campo al salir para ver cómo va a jugar. En cuestión de comida, ese
mensaje se transmite al pedir el vino. Hacerlo por copas es rendirse a lo
razonable, y rebajar la comida a un tema de alimentación. Es la forma más clara
de decirle al camarero que no se piensa que la comida justifique una botella.
Que bueno, que nos apañaremos con pequeños sorbos y que, básicamente, se
rebajará el tono para conservar el nivel de las copas y que éstas duren hasta
el final. En ese caso, lo normal, y lo que me temo hoy, es que el camarero tome
nota, se lo comunique al chef y que éste, asomándose desde la cocina,
declare que en el encuentro de esta mesa salgan a jugar los platos suplentes y
que las estrellas se reserven a aquellos que, antes de mirar la carta, ya
señalan una botella de la lista de vinos como declaración de principios.
jueves, 1 de enero de 2015
Plegarias mundanas
Plegarias mundanas : En una de las últimas plantas de un rascacielos
parpadea una luz verde para señalar que ahí hay una capilla. Es posible que las
peticiones que surjan desde ese lugar lleguen antes y que destaquen sobre la
gran nube de deseos confusos, mezclados con miedos, que cubre la ciudad como
otra forma de contaminación. Aquí abajo, en el primer paseo del año, las pocas
luces que me encuentro son las de los escaparates. Como hace frío, me acerco
instintivamente a ellas y miro. Lo más probable es que algunas de las cosas que
podría pedir este año acaben formando parte de esa capa. Pero no hay que
desfallecer en este arranque del año: alguien debió desearlo y ahí está, un
descuento del cincuenta por ciento en lencería.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)