martes, 7 de enero de 2014

Tu mejor amigo invisible




Tu mejor amigo invisible : Sí, hay algo feo en lo de empezar las rebajas al día siguiente de Reyes. Como pedirles un taxi a unos invitados cuando todavía están con el café para que te dejen la casa libre y poder redecorarla. Creo que las tiendas deberían disimular y dejar una semana de barbecho para guardar las apariencias: ellas, que no dejan de señalar lo que tienen de especial estas fechas y tal, son las primeras en poner sábanas en los espejos, cerrar las ventanas y dar de baja la luz hasta el año siguiente.

Sin embargo, entiendo esas prisas. Y no solo por un tema de rebajas. Después de días de compras para los demás, con esas continuas dudas sobre los regalos apropiados, se hace necesario volver a la compra básica: la dedicada a uno mismo en la que sabes que lo que te lleves te va a gustar. ¡Esa cálida seguridad de acertar!

El regalo bien entendido empieza por uno mismo. Y que eso es lo que la gente piensa queda claro en un paseo por Fuencarral, donde hasta los maniquíes parecen estar de compras en sus propias tiendas, también ellos un tanto decepcionados por no haber recibido el regalo que se esperaban. No importa : cada bolsa que se ve en la calle es un grito al mundo de que nadie te conoce como tú mismo. Que el cuarto Rey Mago somos nosotros.

lunes, 6 de enero de 2014

El suelo cubierto de pelo blanco




El suelo cubierto de pelo blanco : El peluquero es un chico joven, con poco pelo, que siempre al saludarme me da un buen apretón de manos mientras me mira fijamente, como si a continuación fuera a sacar un maletín con remedios infalibles. Bien podría dedicarse a ese tipo de comercio alguien que tiene como costumbre dejar el árbol de Navidad puesto unos meses en el piso que comparte con un amigo porque, me dice, da buen ambiente a la casa.

-Y, para completar la ambientación, de las aspas de un ventilador que no funciona colgamos barbas y gorros de Papá Noel.

Hay un momento preciso para cortar el árbol y evitar esas tentaciones: La tarde del seis de enero. Por la mañana el árbol ha amanecido rodeado de regalos y se puede decir que recogerlo es como ver abandonar a un futbolista su carrera en el mejor momento. Es mérito de María movilizar a los mellizos para guardarlo con cuidado justo esta tarde.

Veo que todas las cajas se van llenando con las bolas y que, al final, ninguna se queda vacía. Debe ser el primer año en el que no se rompe nada. Devolvemos la navidad como la recibimos. Algo hace clic.

Al final voy a por la escoba para barrer las agujas de plástico que han caído del árbol. Como el peluquero después de cortarme el pelo.  

domingo, 5 de enero de 2014

La posdata de la lista de Reyes




La posdata de la lista de Reyes : En tiempos de crisis, los Reyes Magos deberían ofrecer la posibilidad de venir dos veces al año para que el impacto económico de la carta no se sufriera de golpe. Además, eso nos vendría bien a los que no sabemos hacer la lista de un tirón y siempre nos atascamos en la mitad sabiendo que lo que realmente queremos (que pensamos y olvidamos en el mismo instante) se va a quedar fuera.

En diciembre haríamos una relación comercial, y ya, con menos presión y con la tranquilidad de tener delante seis meses más para que llegara la inspiración, iríamos preparando la de julio, más personal. En el metro, camino de un partido del Madrid (una charla con Zidane acerca del gol de Glasgow). En la sala de espera del colegio mientras llega la hora de reunirse con una profesora (una suscripción a una revista minoritaria de fotografía minoritaria en blanco y negro). En una noche de insomnio (una cama en la que el sueño pueda bucear). Dentro del coche en una máquina de lavado (uno de esos libros que te aclaran por dentro mientras te lijan por fuera) . Al ver el corte de la maquinilla en el afeitado (un final alternativo a Dexter). No hay duda de que esa segunda lista saldría mucho mejor y que, con el tiempo, nos impulsaría a abandonar la primera como el borrador en el que se quedan pegados, igual que moscas en una cinta, las sugerencias de la publicidad y de esa parte del cerebro que a veces tan extraña nos parece.

Pero no es el caso y, con la carta cerrada, veo en otra mesa algo que debería haber pedido y que no puede esperar todo un año. Un tiramisú servido en un tarro de cristal. Algo así debería estar incluido entre los primeros cinco puestos de cualquier lista con dos dedos de frente. Aunque ya he comido bastante para hibernar unos ochos meses en un armario, levanto la mano y le digo a la chica que si bien es verdad que he dicho que no a lo del postre, he cambiado de opinión y me voy a pedir el tiramisú.

sábado, 4 de enero de 2014

Guitarras como roscones




Guitarras como roscones : La chica que me atiende me aconseja una de las guitarras que tienen apiladas en cajas como si fueran roscones. Voy a decirle algo pero no sé bien el qué: conviene callarse. Pienso que esta tienda de música es independiente de El Corte Inglés y que eso, no sé si correctamente, supone que su relación con lo que vende es más personal. Decido fiarme de ella. Coge la caja y la coloca encima del mostrador. Me pregunta si me la envuelve y le digo, algo culpable, viendo la cola que hay esperando, que sí.

A su derecha tiene, de pie, un rollo de papel alto y grueso del que obtiene lo que necesita. Pone el papel encima de la mesa y, sobre él, la caja con la guitarra. No es fácil envolver una caja asimétrica, pero ella parece saber lo que hace.

Se toma su tiempo.

Se toma su tiempo en hacerlo bien. A veces parece que el pliegue del papel no va a llegar donde debería. A veces parece que debería haber cogido más papel. A veces parece que va a pararse para pensar, como el que no se encuentra una calle ahí donde la esperaba. Pero son solo mis miedos, porque sus dedos se mueven con seguridad, sin prisas. Verla trabajar hace que todos seamos un poco más pacientes y que respetemos su tiempo.

Pienso: he venido aquí a verla hacer esto. Y llega un momento en el que se para y coloca un dedo en una zona con esa presión de la enfermera que aprieta el algodón después de quitar la aguja. Estira un trozo largo de celo y lo va colocando a lo largo de un borde del papel, cerrándolo y dando así por acabado su trabajo.

Ha conseguido que una de las guitarras se convierta en la guitarra.

Se disculpa por no tener bolsas grandes. Coloca una en un extremo y otra en el contrario. Como asa, estruja una tercera y con una cinta más grande la une por los dos extremos a la caja.

Ya está, me dice.    

viernes, 3 de enero de 2014

Sushi para boxeadores




Sushi para boxeadores : Las  películas del estudio Ghibli son las únicas que consiguen poner de acuerdo a Lucía y Daniel. Con las demás no sirven las técnicas de negociación, ni los chantajes ni los razonamientos: los dos son boxeadores que se quedan sentados en sus esquinas , tan seguros de ganar el combate que ni siquiera se levantan. Iron Man 3 Vs El mago de Oz.

Hoy vemos “Ponyo en el acantilado” y de nuevo tengo la impresión de que, aunque me esfuerce desde el principio, siempre hay algo importante en la historia que se me pasa por alto. Sigo las manos de Hayao Miyazaki y cuando me doy cuenta ya ha hecho su truco y en la pantalla están los créditos finales. No hay duda de que es más rápido que yo. Me consuelo pensando que es posible este guionista de setenta y tres años haya ido dejando diferentes mensajes para que se vayan descubriéndolos al cumplir años, a la manera de esos testamentos que solo se abren en una determinada fecha.

Por la noche volvemos a coincidir, esta vez en lo que queremos para cenar. A Miyazaki le gustaría saber que gracias a su película hoy no hay ni  rastro del ring y que todo va encajando con naturalidad en una tarde lluviosa en la que era fácil que el mal humor acabara apareciendo. Lo que tal vez sí vería con sorpresa es que lo que pedimos para cenar es sushi. Como comerse un estofado de ciervo después de ver Bambi.

El motorista nos lo trae a casa y no esperamos a colocar todo en los platos. Nos lo comemos en las bandejas, sin pelearnos por la distribución, como si todos viéramos las mismas líneas imaginarias dividiendo las porciones. En ese ambiente de tranquilidad estoy a punto de comentar la conexión con la película, pero me callo porque ahora que los boxeadores se han quitado los guantes para coger los palillos es mejor dejar las cosas así.  

jueves, 2 de enero de 2014

Flores de trazo fino




Flores de trazo fino : María y Lucía están en la cocina pintando un paraguas blanco. Primero han hecho las siluetas de unos dibujos con unas plantillas y ahora ya están coloreándolas. Usan unos pinceles finos, como los que yo utilizaba para pintar las maquetas. Lucía está enfadada porque el trazo de María no tiene la precisión que ella quería. María le contesta que hay que esperar a la segunda capa para que quede mejor.

Creo que los tres sabemos que nunca terminarán de pintar ese paraguas. Es una cuestión de tiempo. Siempre hay algo que hacer en casa y estar ahora aquí, dedicados al paraguas, supone un tiempo que luego tendremos que recuperar de alguna forma. Menos sueño. Menos lectura. Menos conversación. Menos dos. No dejamos de quitar de aquí y de allá creyendo que el mínimo está lejos y que todavía queda margen. Ese engaño es el que nos permite creer que podemos con todo.

Nos engañamos y por eso María puede pintar con cuidado esa flor azul, como si eso fuera lo único que importara esta tarde. El tiempo se ha ido frenando hasta adaptarse a la lentitud del pincel. Lucía vuelve a decir que no es así. María le repite que hay que tener paciencia y que cuando lo vuelva a pintar le gustará. 

miércoles, 1 de enero de 2014

Suceden muchas cosas




Suceden muchas cosas : Una de las primeras decisiones que tengo que tomar al empezar el año es la de si sigo con este blog o lo dejo. Me tomo muy en serio la pregunta porque, analizando con un criterio económico el esfuerzo mediante el estudio de las variables de la página, lo más lógico sería dejarlo. Escribir a este ritmo agota.

Pero hay otras consideraciones. Razones para seguir escribiendo que vienen de otras disciplinas. Cristina Sánchez Rodero comentó en una entrevista : «Cuando salgo a la calle no veo nada; sin embargo, cuando cojo la cámara suceden muchas cosas». Y eso también es cierto con la escritura : esas muchas cosas también suceden cuando sales de casa por la mañana con un bolígrafo sabiendo que por la noche tendrás que escribir sirviéndote de las notas que tomes. De alguna forma, la realidad gira como una peonza sobre la punta de ese bolígrafo.

Sería bueno que el talento acompañara, para poder seguir su atajo, pero tampoco es importante : solo hay que hacer más kilómetros. Por ambos caminos se llega a ese punto en el que el día se vuelve único y valioso. Un instante en el que un objeto, o un gesto, o una frase se eleva antes de desaparecer. Y antes de que desaparezca estás ahí para recogerlo con más o menos precisión. Es ese momento de atención lo que importa.

Así que tengo que me enfrento a la decisión sabiendo ya qué elegir. La respuesta antes de la pregunta. Y, por si tuviera alguna duda, en el tejado de una casa, una antena solitaria.