domingo, 31 de mayo de 2015

Según procedimiento



Según procedimiento : Ajeno a los espectáculos del festival de teatro callejero, un hombre mayor lee el periódico el domingo por la mañana en la calle, junto a una mesa con un café cortado. A las doce, en la Plaza Mayor, que está al lado, Vincent Warrin, acompañado por la música de un violonchelo, ha demostrado lo que se puede hacer con una bicicleta BMX en continuo movimiento a pesar de no tener cadena. Se podía ver cómo las gotas de sudor caían de su cara por el esfuerzo de que todo pareciera muy sencillo. Warrin nos ha contado cuál ha sido su historia con la bicicleta desde que empezó a ensayar con ella a los catorce años. En los cuarenta minutos que ha durado el espectáculo, la bicicleta ha adquirido personalidad, pasando por varios estados de humor, dominando y siendo dominada, sometiendo y siendo sometida. La narración ha sido tensa, como las cuerdas de un violonchelo, para que cada matiz provocara también una nota. El lector lo tenía a unos pocos metros, gratis, pero es de los que viven con el día de retraso de los periódicos.

sábado, 30 de mayo de 2015

Críticos con correa



Críticos con correa : El recorrido perfecto del cinéfilo con sus perros incluye el paseo por Martín de los Heros a primera hora de la mañana, sin gente, para que los perros caminen junto a los carteles con los estrenos de las películas de los Golem o los Renoir. Solo es cuestión de paciencia y de entrenamiento que los perros, ya adiestrados, puedan fijarse en los títulos, los directores y los actores y decidan dejar su opinión sobre determinada película mientras el dueño va sacándose la bolsa de plástico del bolsillo. En muchas ocasiones habría agradecido tener unos perros así.

viernes, 29 de mayo de 2015

A cualquier cosa la llaman fiesta



A cualquier cosa la llaman fiesta : Dirán los ancianos que con esta oferta de helados también malcriamos a nuestros hijos, que en su época solo había un sabor, a hielo, y que gracias a asuntos así ellos han salido firmes y sin tonterías, igual que el horizonte en Albacete. De eso doy fe porque, como resultado, a cualquier cosa la llaman fiesta, pero entre las dos infancias yo me quedo con la de Daniel, que incluye a una dependienta esperando con la cuchara para helados en la mano mientras él se decide. El ritmo de producción de los de I+D+i es tan salvaje que los de marketing, incapaces de seguirlos, todavía no le han puesto nombre a algunos helados expuestos. Daniel elige un sabor y después otro con cuidado, como si su decisión fuera un pájaro que pudiera salir volando. Yo tampoco hago ruido. Y la dependienta, experta, asiente con la cabeza y va formando las bolas con pequeñas olas que se van cerrando sobre sí mismas en un goloso silencio.

jueves, 28 de mayo de 2015

Todos los testigos han volado



Todos los testigos han volado : Al pie del árbol alguien ha vertido lo que parece pintura blanca. Podría verse como un ejemplo de vandalismo o como el resultado de un impulso creativo que, sirviéndose de las raíces, buscara teñir las hojas del árbol. Al fin y al cabo, el árbol se encuentra enfrente de una peluquería creativa, donde los peluqueros llevan tatuados los modelos que puedes elegir para tu corte de pelo, y una tienda de pinturas con un dependiente que fuma sin dejar de observarlo todo, como si del sótano de su tienda se estuviera haciendo un túnel hacia el Banco de España.

Las que, con plena autoridad, podrían sentirse molestas con este acto son las palomas, pero ellas, que lo deben haber visto todo desde las ramas, han jugado a la confusión. Sus huellas están por todas partes, sin señalar a la tienda de ningún sospechoso. Cada pisada blanca es una broma, un despiste, una respuesta absurda a cualquier interrogatorio. ¿Quién no querría ver un árbol con hojas blancas?  

miércoles, 27 de mayo de 2015

Sin tiempo para calentar



Sin tiempo para calentar : A la columna de Leila Guerriero de hoy hay que llegar: salir un poco antes de casa, caminar a buen paso hasta el metro y después hasta esta cafetería, coger El País antes de pedir el cortado, pagarlo, agarrar el pequeño vaso de cartón por el borde superior para no quemarse, añadir el sobre de azúcar y la cuchara de plástico, y sentarse en la mesa de las sillas altas, tiene que ser en la mesa de las sillas altas.

Otra opción es que la columna llegue a ti navegando sin prisas por Internet y que la leas después de hacer click. Son las mismas palabras dispuestas en el mismo orden con idéntico título, pero el texto es diferente y el efecto rebajado. En la mesa de las sillas altas, la columna todavía se agita con fuerza como un pez en la cubierta luchando por seguir vivo. Desde fuera, parece que nada sucede, que aquí hay alguien tomándose un café mientras lee esa última columna con prisa porque ya casi son las nueve. Desde dentro, ese golpe fuerte que se recibe cuando el escritor no se ha concedido ni una sola palabra para calentar.   

martes, 26 de mayo de 2015

Cada cincuenta segundos, la primavera



Cada cincuenta segundos, la primavera : El semáforo, que tiene dos pegatinas con la palabra “New”, debe llevar aquí muchos años a tenor de las varias capas de esa pintura verde que para mí también es parte de Madrid. No es mal sitio para ejercer de semáforo porque el único cruce que regula es el de una calle estrecha de la que salen los coches algo intimidados.

Las pegatinas tienen los bordes desgastados y las letras, de trazo grueso, están arañadas, con algunos pequeños trozos arrancados, como si un pájaro se hubiera posado sobre ellas y las hubiera picoteado. El contraste es sugestivo porque el significado parece resistirse a la decadencia del soporte. Aunque acabe desapareciendo, poco importa, porque no hay mejor representación de lo nuevo que ese continuo cambio del rojo a verde. 

lunes, 25 de mayo de 2015

La productividad de las hormigas



La productividad de las hormigas : La solitaria hormiga se queda paralizada frente a la media cáscara de nuez que tiene delante. Si dejara la carga que ahora transporta y se presentara en el hormiguero con la nuez, se convertiría en la hormiga más admirada del grupo. Algo piensa porque camina alrededor de la nuez, valorándola. El esfuerzo sería agotador. ¿Y para qué?. Mañana la mirarán mal si no llega al hormiguero con otra nuez. Sé que esto último es una proyección mía: tal vez las cosas no funcionen así entre las hormigas y acepten que las trabajadoras tienen días bueno o malos. Qué buenas las hormigas. Pero lo mejor es no correr riesgos, por eso le doy una patada a la nuez.