El responsable de la espumadera : En la cochera, entre bicicletas, bolsas de caracoles
colgadas de las paredes y cajas que llevan años sin abrirse, los hombres
preparan la paella. Charlan, ríen, se agachan para comprobar el fuego, y mueven
con una espumadera los ingredientes. Todos opinan pero solo uno tiene la
responsabilidad del resultado final. Las mujeres ponen la mesa y distribuyen
los aperitivos que han preparado como si después no hubiera nada más que comer.
Las botellas de vino ya están seleccionadas y cuando cada plato tiene su
servilleta de papel, se da la señal para que se empiece a servir las copas.
Junto al corcho, las chapas de las botellas de cerveza. Hasta que no seas tú el
que tengas en la mano la espumadera, se te admitirá en la mesa pero no podrás
reclamar un sitio como tuyo. Solo serás el pollo de patas cubiertas de
chocolate que viene en el postre de los niños para darle vida al conjunto.
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