viernes, 28 de marzo de 2014

A través del calendario




A través del calendario : En la esquina de una planta del inmenso edificio está la mercería. Nos cuesta encontrarla porque no aparece en las indicaciones, reservadas para la zona Gourmet o la lencería. Es una dependienta la que nos orienta, “justo al otro lado”, y por el tiempo que mantiene el índice levantado tengo la certeza de que hay que retroceder unas cuantas hojas de calendario.

Nos encontramos rodeados de botones, cintas, cremalleras, alfileres. Lucía y yo elegimos sin prisas lo que queremos porque aquí no corre igual el tiempo. Basta con fijarse en la diferencia entre dos botones para que el minutero se detenga y el iPhone entre en un desconocido periodo de hibernación.

Con esa misma tranquilidad, de paseo lunar, llegamos a la caja. Ahí están las dos ancianas que atienden la sección. Una envuelve en dos paquetes lo que nos llevamos. La otra le tiende el papel de celo que necesita para pegarlos. Por la mirada de las dos parece que, por unas cuantas monedas, nos lleváramos al futuro el remedio casero definitivo.

Y así salimos a la calle, con el material preciso que necesitábamos para la manualidad. La compra con la que hoy se justifica el edificio.

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