lunes, 2 de julio de 2012

Entreacto



Entreacto : Hemos vaciado los dos cuartos de los enanos para que el viernes vengan los pintores y unos días más tarde coloquen el nuevo mobiliario. Es el momento del entreacto y de despedirse del atrezo de la anterior parte : muchas cosas, juguetes sobre todo, han terminado en grandes bolsas de basura que ocupan el pasillo como una cosecha de tiempo. Está bien abandonar esta fase un tanto barroca, de exceso, y relajarse viendo las paredes limpias al tiempo que deja de sentirse esa opresión que ejercen los objetos, ese chantaje de que sin ellos no serás nada. En este pequeño vacío las palabras que decimos tienen un pequeño eco que convierte estos cuartos que en celdas de monasterio. De hecho, barremos y fregamos el suelo de uno de ellos y colocamos sobre él los colchones que había en las literas. Esta solución improvisada adquiere así una utilidad simbólica, un rito de paso que nadie planificó. Para ellos es un juego. A través de esa levedad que provoca el espacio vacío me conecto con “La habitación de Catherine”, de Bill Viola. No es una conexión que se produzca por lo que veo o pienso, sino por lo que siento. Lo único que queda en el cuarto es la lámpara del techo con forma de sol.

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