viernes, 8 de noviembre de 2013

Cuernos y astas




Cuernos y astas : Lo que no sabía al detenerme a leer la diferencia entre cuernos y astas en el Museo de Ciencias Naturales (los primeros permanecen, las segundas se caen) es que estaba provocando que mi atención se enredara unos días después en la cabeza disecada de un ciervo en una casa rural.

Es bastante probable que, de no pararme allí, no lo hubiera hecho aquí en las escaleras, donde está colocada esa cabeza, mientras subimos maletas y bajamos mesas para empezar a organizarnos. Los adultos hacemos posesión de los grandes espacios mientras los niños ocupan los pequeños con su precisa curiosidad de cajones abiertos, saltos en las camas y carreras por el jardín.

Nadie comenta nada sobre la cabeza disecada porque aquí todos tienen un pariente cazador y eso la hace invisible. Cuanto más me fijo en ella, más me sorprende la simetría en la naturaleza. Cada célula a su sitio. No dejo de tener la sensación de que en la enciclopedia sobre la naturaleza hay tomos que faltan: de lejos todos los lomos son iguales, pero al acercarte ves que hay grandes saltos en la numeración. Cada célula a su sitio.

Los dueños de la casa viven en una zona de la planta baja y descubrimos que tenemos que hablar con ellos porque no encontramos las sábanas. Sería bueno preguntarles si lo del ciervo es solo decorativo o un recordatorio para una generación que solo ve astas.

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