martes, 27 de mayo de 2014

Curso de escaparatismo para tienda de chinos



Curso de escaparatismo para tienda de chinos : Tan pronto lo vea anunciado, haré el curso de escaparatismo (Fernando Vallejo me perdone por el uso de esta palabra y el de los paréntesis) para tienda de chinos. Es algo que le hará mucho bien a mi currículo y conseguirá que destaque entre los demás, que sacarán su Master en el IESE o en el MIT o en la ÉNA pensando que la mano es suya y habrán de aceptar su derrota al verme cualificado, con nota, para un trabajo con futuro.

Detrás (o debajo) de ese descuido o aparente dejadez de todo escaparate, en el que, quien no se fije, solo se encuentra con una mera acumulación (de peluches, por ejemplo), hay una cuidada estrategia que siempre, siempre, logra sus objetivos. Objetivos que son dos, a saber : atraer tu atención de forma inmediata y obligarte a recorrer todo lo expuesto sin dejar nada por observar, como esas ancianas que dan cuenta del ABC desde el titular a la última palabra.

-Sírveme otro café con leche, bonita, que me he atascado en la sección de sucesos.

Los peluches, decía, se amontonan con una cuidada combinación : se mezclan los reconocibles con los extraños, los que se sugieren por una parte con los que se muestran enteros, los de niña con los superhéroes, las reproducciones fieles con las copias en la que te detienes a ver cuáles son las diferencias con el original.

No tengo intención de comprar ninguno (ya me he gastado el presupuesto de bolsillo en gomas para pulseras) pero los repaso uno a uno porque lo que tengo delante es, temas de marketing aparte, una buena representación de las capas que va formando la memoria con los objetos que le vamos ofreciendo. Esa imagen resulta tan poderosa y real por sus sugerencias, sus extrañas combinaciones, sus sorpresas y su caos (los cajones con las vivencias ordenadas por colores no existen) que durante el tiempo que miro puedo estar a la vez en los dos lados del escaparate.

 Algo así no se logra al azar. Hay ahí un ritmo, una narración, una elaboración de contrastes que no son fruto de la casualidad. Pensar que las cosas pasan porque sí impide analizar cada escaparate como lo que es: una lección de economía para el siglo veintiuno y para el veintidós. Si en un plazo corto no sale ese curso de escaparatismo para chinos, tendré que crearlo para darle alguna oportunidad a todos esos negocios que no son ni sucursales bancarias ni bares. La última línea de defensa antes de la derrota total. 

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