jueves, 15 de mayo de 2014

Una llave en el estómago




Una llave en el estómago : Los días de fiesta, los candados parecen proteger las tiendas de los propios dueños, que pueden pensar que es mejor abrir un rato para sumar unas cuantas ventas. Solo unas horas. ¿Y cómo no entenderlos?. En un tranquilo paseo por el Rastro puedo ver bastantes negocios abiertos: para comprar una sartén, o arena para el gato, o un juego de brocas para la casa. Pero lo que mantiene la calma de la mañana son esos candados cerrados de los que los dueños, para evitar la tentación de abrir y así concederse un desayuno sin afeitar, asomados a la terraza, con el café en una mano, es posible que se hayan tragado la llave justo después de usarla. 

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