martes, 20 de mayo de 2014

La parte no gastronómica de la receta




La parte no gastronómica de la receta : Para que las empanadillas tostadas alcancen ese punto apropiado que les ha dado merecida fama, es necesario meterlas en el horno y vaciar las mochilas, alabar un dibujo que sale doblado de un bolsillo, preguntar quién se ha dejado el polo encima de la cama, colgar la lavadora evitando que se caigan las pinzas, repasar una cuenta mentalmente y después con el móvil, responder al wassup de una madre preguntando si ha aparecido un pantalón de su hijo entre la ropa de algún compañero de clase, pasar los libros de la mesa grande a la pequeña, escribir a las demás madres si han encontrado una prenda de Daniel entre la de sus hijos, pasar los libros de la mesa pequeña a la grande, buscar el dinero justo para una excursión o para uno de esos cumpleaños que se celebran cada semana, leer una circular del colegio, escribir una nota en la agenda avisando de que mañana hay una cita con el médico, preguntarse dónde está la pareja de ese calcetín, limpiar los zapatos sabiendo que es cuestión de tiempo que por un tema estadístico acaben con la puntera destrozada, darle la vuelta a los gorros de natación, aprenderse lo que van a servir mañana en el comedor para responder a las preguntas cuando surjan, añorar ese tiempo en el que las cosas se mantenían en su sitio más de un día, añorar, siendo precisos, el tiempo en el que cada cosa tenía su sitio, leer los mensajes que van llegando al móvil, distribuir los objetos del salón en cada uno de sus cuartos, hacer un hueco en las mesas de estudio para que sirvan de estudio, recordar la ropa que necesitan para comprarla en una escapada, olvidar algunos temores, parar un par de segundos para priorizar asuntos en la lista de tareas pendientes, recordar algo bueno del trabajo, darse cuenta de que había otra opción para solucionar un problema, encontrar la pareja del calcetín y guardar los dos en su cajón, disfrutar un rato de un cajón en el que la ropa está ordenada sabiendo que también gracias a él la casa se mantiene en pie, calcular el coste de alisar una pared, pasar la mano por una sábana, mirar el reloj y detenerse de repente al recordar, por el olor que llega de la cocina, que en el horno había unas empanadillas que se deberían haber sacado hace tiempo si no se hubiera querido seguir, escrupulosamente, la receta de las empanadillas tostadas, de las que en el plato no quedan ni los bordes más crujientes.

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