viernes, 2 de mayo de 2014

El viaje de las medusas




El viaje de las medusas : La nutria, que tiene para sí un espacio del tamaño de un ático, no aparece. No, no está, y compruebo que los visitantes pasamos más tiempo frente a las zonas del acuario en las que no encontramos al animal que frente a las otras. Todos pendientes, hasta los niños, de alguna pista que la delate, pero la nutria debía tener algo importante que hacer y, como su posición se lo permite, se ha marchado sin dejar ninguna indicación. Quizás en la tercera visita al acuario de Gijón logremos verle la cara.

Lo que sí se ve a primera vista es el baile de gelatina de las medusas, sugerente, como si conservaran una definición de elegancia prácticamente extinguida. Pueden ser unas treinta (aunque solo una bastaría) moviéndose bajo una luz azul en un recinto que parece el pasillo de cristal de una nave espacial. Nadie les presta atención, lo que me sorprende. Tal vez haya que forzar una mirada líquida, menos sólida, para descubrir en esa danza de fantasmas cruzando el espacio la pregunta que en el resto de los animales permanece más escondida : las medusas la exponen de forma directa. Aún así, sigo siendo incapaz de formularla con palabras.

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