miércoles, 21 de mayo de 2014

Un rosado en Kiev




Un rosado en Kiev : Hoy los mellizos se marchan a unas convivencias. La casa no es ni más grande ni más pequeña sin ellos: la diferencia está en el tiempo, que pasa mucho más despacio. Para llenarlo, conviene hacer todo más lento, así que abrimos una botella de rosado porque en la copa no tiene la misma urgencia que el tinto, que pide ser bebido. El rosado puedes mirarlo y seguir con “El maestro Juan Martínez que estaba allí”, de Manuel Chaves Nogales. Una lectura lenta en la que la historia avanzan a más velocidad que cuando se lee con prisa. El libro describe los momentos previos y posteriores a la revolución rusa del 17 a través de la mirada de un artista español que, entre otros episodios, asiste a la lucha entre los soldados rojos y los blancos por conservar o hacerse con el poder en Kiev. La ciudad va pasando de unas manos a otras.

“Esta desmoralización del ejército blanco fue lo que puso a mucha gente del lado de los rojos. ¿Por qué se creyera que los rojos eran mejores que los blancos, menos sanguinarios y tiránicos?. No; no había que hacerse ilusiones. Sencillamente, porque los rojos pasaban hambre al mismo tiempo que la población civil y los blancos no. Esto fue, aunque parezca mentira, lo que hizo inclinarse la balanza, y, al fin y al cabo, decidió la guerra civil”

El rosado es un Baigorri vendimia 2013. “La singular elaboración pretende respetar la personalidad de las variedades de la uva tempranillo y garnacha con que ha sido concebido este vino”. No soy aficionado al rosado, pero éste me gusta. El vino pide sorbos cortos, perfecto para tomarlos entre capítulo y capítulo. La combinación funciona tan bien que llegó al final del libro sin darme cuenta, como si cada trago alargara un poco más el tiempo, aplazando las dos o tres cosas que quedan por hacer. Justo después de cerrar el libro, le pongo el corcho a la botella, como si así pudiera conservar dentro algunas historias de Kiev de esos años.

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