lunes, 17 de enero de 2011

Dentro de la nube

Por la mañana vamos al colegio envueltos por la niebla. Daniel me pregunta qué es la niebla y le digo que es como cruzar una nube. La imagen no es muy científica, pero tiene fuerza, literariamente hablando.

Esa densidad exterior hace que, dentro del coche, la intimidad sea mayor. Hay algo en esta situación que les estimula. Me invento una historia absurda sobre un hombre que va a comprar papel higiénico y los dos participan añadiendo nuevos artículos. El tono que el buen hombre utiliza está en los niveles escatológicos que un niño de seis años celebra. Entre un discurso pedagógico y otro que se rinda a las peticiones del público, elijo, lo admito, el segundo : soy un reality de Tele 5 cuando podría haberme convertido en un documental de la 2, pero parte de la culpa la tiene esta niebla que nos separa del exterior, permitiéndonos que las normas no sean tan rígidas.

Pienso que un día, dentro de unos años, cuando ya no haya posibilidad de corregir nada, nos dirán qué recuerdan de su infancia, qué les gustó y qué hubieran querido que fuera diferente. Ya no podremos echar marcha atrás. Acertemos o no, les explicaremos que nosotros nos sentíamos como esta mañana, avanzando por la niebla con cuidado, atentos a las señales.

Al despedirnos en el colegio me hacen prometerles que mañana seguiremos con el hombre escatológico.

Camino del trabajo saco la cámara.










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