sábado, 9 de julio de 2011

Lo normal


Tocamos uno de los cinco dientes que tiene un erizo, como pequeños colmillos.

Con las ranas aprendemos que los animales colores brillantes alertan de un peligro y que el veneno que es mortal en la sangre puede se procesado si llega al estómago : si no fuera así, los cazadores que usan el de las pequeñas ranas para cazar no podrían comerse sus presas.

Frente a la pitón albina nos cuentan que come sólo animales calientes, por lo que siempre se los dan después de tenerlos unos minutos en el microondas. Una vez que come, puede estar dos o tres semanas sin comer.

Es más peligrosa la víbora que la culebra porque la primera tiene los dientes delante y la segunda en mitad de la boca.

Las pirañas negras son omnívoras. Las rojas, sólo carnívoras.

La iguana sólo come vegetales.

El pepino de mar se alimenta de los pequeños animales que viven en las piedrecitas, por lo que se las come para echarlas ya sin animales.

Una estrella de mar puede tardar tres horas en comerse un mejillón.

Lo único que diferencia una coral de una falsa coral son los anillos sobre su piel. Dos negros y uno blanco para la falsa coral. Tres negros y dos blancos para la venenosa.

El dragón barbudo tiene las púas blandas.

Todo esto lo aprendemos en el “Toca,toca” de La Caixa, que los enanos quieren ver de nuevo esta mañana. Parece que ellos siguieran sorprendidos por la variedad de especies que existen. Con el tiempo uno se hace a la idea de que todo eso es normal.

Hay palabras que son peligrosas. Normal, por ejemplo. Lo normal parece ser simplemente la etiqueta que el cerebro le coloca a objetos o situaciones a las que no tiene que prestarle atención. Pero no hay nada de normal en todo esto. Cuando el guía de la visita nos pregunta si tenemos alguna duda, me viene una a la cabeza : ¿Por qué todo esto?

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