miércoles, 27 de julio de 2011

Una nevera vacía


Para que no se estropee lo que hay en la nevera, dejamos de comprar más comida y vamos comiéndonos lo que nos encontramos. Yogures. Tomates. Leche. Refrescos. Jamón. Pan de molde. Cebollas. Salchichas. Sobres de Ketchup. Refrescos. Muchos de ellos llevan caducados algunos días. Lo olemos, lo probamos y nos convencemos de que está bueno.

Parecemos dos náufragos comiéndose un gran pez poco a poco, día tras día. Las varillas de la nevera, normalmente ocultas, parecen ahora las espinas de un frío animal.

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